martes, 28 de agosto de 2012

Gracias al pingo azulejo


Pobre mi pingo azulejo,
en el recuerdo te evoco
al verte así, tan bichoco
y que apena’andás de viejo;
juiste pa’ todo parejo,
yo te amansé con pacencia,
y a pesar de mi esperencia,
cuando una semana hacía
que en mi poder te tenía
...te fuiste pa’ tu querencia.

A ver quién te había atracao,
le pregunté al del remate...
¡Por vos ligué’l primer mate
de los tantos que me ha dao!
Y ya salí entusiasmao,
por eso, sin más espera,
dejé abierta la tranquera
pa’ poderte ir a buscar
y así poder conquistar
a la que’s mi compañera.

Pero un día al dirte a traer
me salió al cruce, su Tata,
que “me devolvía la plata”
si no te podía tener.
Entonces, fue mi deber
el tenerle que aclarar
que te dejaba escapar
pa’ que busques la querencia.
Y ya le pedí licencia
pa’ poderte visitar.

En sus ancas t’he cargao
pa’ yevarte al casamiento
y ya desde aquel momento
¡cuánto servicio has prestao!
Nuestros hijos has yevao
a la escuela, que’ra lejos,
fuiste pa’ todo parejo
y hoy… un nieto te ha subido…
Recuerdo... ¡t’he conocido
gracias al pingo azulejo!