sábado, 28 de junio de 2014

Son pelos firmes los trece




Después que he cimarroneao
tempranito de mañana,
de tiro va una “alazana”
y él monta en un “colorao”;
cerquita viene un “gatiao”
y al repechar un barranco
el paisano sigue al tranco
como que va sin apuro,
y retozando un “oscuro”
lo va mordisquiando a un “blanco”.

Un “zaino” con un “tordillo”
y un “moro” -muy buen caballo-
viene cerquita de un “bayo”
y siguiéndolo un “rosillo”.
Mientras arma un cigarrillo
le baja al pingo el apero,
que se lo pone a un “overo”,
entre tanto que un “lobuno”
quiere ganarle a un “cebruno”
para atracarse primero.

Aunque la tropilla es grande
se trae con la madrina,
y en la campaña argentina
lo ponderan donde ande,
y aunque apurao se le mande
nunca un pingo le ha aflojao;
muchos los han codiciao
y el elogio se merece:
¡son pelos firme los trece,
ninguno con derivado!

Es muy prolijo el paisano
los tiene muy bien tusaos,
y todos bien desbasaos,
hombre de muy buen mano;
conocedor y baqueano
y muy pronto en la otra orilla
su cencerro suena y brilla
si ha nado ha cruzao arroyos,
con los trece pelos criollos
que lucen en su tropilla.