martes, 3 de junio de 2014

Almacén de campo


(Pintura: Luis Nuñez)

Un palenque tosco y viejo
es como presentación
y al lao nomás, otro horcón
con un argoyonamiento.
Pingos que se ven de lejos
que están las horas paraos,
algunos al sulky ataos,
uno que otro redomón
y algún caballo sobón
que espera desensillao.

Dos puertas de antigua data
que cierran, ¡Dios sabe cómo!
que nunca ni por asomo
tuvieron la suerte grata
de una pintada barata
y adentro convidador,
como eco'e tiempo mejor,
haciendo frente a los años,
enyuntao con el estaño
está el viejo mostrador.

De un lao l'almacén florida
que es de Ramos Generales,
a otro, que es el que vale,
está el despacho'e bebidas;
donde los hombres dan vida
a recuerdos tan añejos,
donde ha quedao el reflejo
de hazañas de cuchilleros;
donde su dueño, el pulpero,
allí dentro se hizo viejo.

Al medio, sillas y mesas,
que ha hecho algún aficionao
con patas de palo achao
y de una rara belleza,
con nombres que sin destrezas
fueron grabaos a puñal,
alguna fecha fatal
hecha tal vez con furor
por alguien que en un amor
dejó su ilusión final.

Fuiste la posta casual
del perseguido matrero,
y el refugio del resero
cuando capió el temporal,
el amparo espiritual
del gaucho madrugador
y hasta esa orejiada flor
que perfuma la poesía,
¡sos la gaucha pulpería
que lo inspiró al payador!

Almas de gaucha en el campo
con mostrador enrejao,
glorioso solo apartao
terciando en tu puerta acampo,
en mi homenaje te estampo
mi decir de criollo leal,
yo supe el don nacional
clavao en la lejanía
pedazo de patria mía
de estirpe tradicional.