miércoles, 4 de junio de 2014

Resolución


(Fotos de la película: "Aballay, el hombre sin miedo")

¡Ni que ver! Que le chanto las cacharpas
al overo rabón y ayá enderiezo,
y si anda macaquiando la chiniya,
me la cazo del pelo,
a filo de facón corto la trenza
y se la priendo al marlo de mi overo...
-¿Y dispués?
                    -Y dispués, a la frontera,
que en el mundo, p'al gaucho que no es lerdo,
nunca falta un churrasco, aunque el ganarlo
le cueste, a veces, peligrar el cuero.
¡Quién sabe si cansado de echar mala
no empieza a darse güelta, al fin, el güeso!
Hasta puede que encuntre en otros pagos
pa mis males de amor algún remedio;
porque aquí, si esa china no se amansa
hasta el aire se me hace que es veneno...
En la vida de Dios crái yo que juese
p'al cristiano el amor como un sobéo,
que un fantasma invisible nos enrieda
con ñudo corredizo en el pescuezo...
¡Con decir que me paso muchas noches
sin que a mis ojos se acoyare el sueño,
viendo siempre a esa china, hasta en lo oscuro,
como si juese luz todo su cuerpo!
¡Con decir que pa darle toda el alma
hasta el cariño le perdí a mi overo,
y por pensar en eya, en eya siempre,
ni de mi madre, casi, ya me acuerdo!...
Y ¿pa qué? Pa que luego eya me juya
y se ráiga de mí con sus desprecios...
Pero hoy... hoy... ¡ni qué ver! si no me atiende
me la cazo del pelo,
¡A filo de facón corto la trenza
y se la priendo al marlo de mi overo!