miércoles, 2 de febrero de 2011

Guacho

(Foto: Javier Vidal)-"Matala Guacho! Si serás pavote!
Agarrá ese barrote de la reja
y sacudile un golpe en el cogote!
Se te va puel rincón la comadreja!
¿Qué esperás, abombao, con el garrote?
¿Tenés miedo a una cosa inofensiva?
¡Soltalo entonce, y que la mate el perro!
¿Te has empeñao en que se juya viva?
Tapá el portillo y alcanzame el fierro.
¡Dámelo de una vez, sangre cuajada!
¿No entendés guacho e porra, lo que te hablo?
Te lo v'a repetir la cachetada
si se llega a escapar, muchacho'el diablo..."

Y la presa se fué... Los bofetones
los despiadados puntapies, y el grito,
desparramaron chispas y tizones
al caer en las brasas el peoncito.
Llegó luego más gente a la cocina;
sangre, ceniza, y pelos chamuscados
era el chiquillo en el fogón.

-"Ansina,
le han de hacer a los d'él".
Graves, callados
oyen los peones, mientras anda y sirve,
protestar, a la china cocinera.
Veo este abuso y el coraje m'hirve.
Si quieren mate, pongan la caldera.
Hay que tener el corazón de tabla.
¿Patrón? ¡Ta lindo! Vaya una manera
de tratar a lo esclavo, a un hijo ajeno...
¡Pobre fináita!... Resucita Pabla
y se güelve a morir con el veneno.
Por si es poco el asao, en la enramada
les dejo un costillar. Al fin y al cabo
si me retan, me voy... Estoy hastiada
del patrón, de la Estancia y del conchavo.
Güenas noches criatura, y resinate;
unos nacen pa flor, y otros pa trapo.
Si llegás hasta mozo, ricordate;
invitame al desquite d'ese día
pa ver qué agallas le han quedao al guapo
que hoy comete con vos esta herejía.

Torna el silencio, todos, sumergidos
en tinieblas de tristes conjeturas:
corre el amargo, sorbos contenidos
consumen agua, pucho y cebaduras,
que corta el niño en tímidos gemidos.
Uno a uno después, buscan la cama,
quedan, el perro, un viejo y el chiquillo.
-"Nu hay pior disgracia que perder la mama..."
dice el anciano, liando un cigarrillo.
"Cada vez, semos piores..."
Carraspea,
enciende en un tizón, arroja el leño
y mira el pie desnudo en que gotea
el llanto silencioso del pequeño.

La pena que le escarba
le impide hallar la frase de consuelo
que en vano busca en la enredada barba,
en el techo, en el humo, y en el suelo.

De pronto, brota la expresión violenta:
-"Qué patrón desalmao... No tiene entraña...
Cuando el Malo le carpa la osamenta
v'a mellarse en un palo la guadaña.
No llore amigo qu'el varón almite
lo que dijo ricién la cocinera:
nu hay postura perdida si hay desquite,
y ya han depositao esta carrera.
Haré imposibles pa que Dios me nombre
juez de sentencia, cuando llegue el caso.
Con qué voz vi'a fallar: ¡Ganó el más hombre!
y en seguida la firma, un rebencazo.
Ahura, soporte, pueda ser que afloje,
precure obedecer; es mi consejo:
nu hay que darle ucasión pa que se enoje".
-"No vi'a poder obedecerle, viejo..."
-"¿Cómo es eso? ¿Qué dice? ¿Que no puede?
Dejesé de moquiar y conversemos.
¿Entonce se hace castigar adrede?
Aclare amigo, a ver si compriendemos.
¿Por qué jué la cuistión? Sigún oyimos
dentró una comadreja..."
-"No, mentira, "
-"¿Cómo v'a ser mentira si la vimos
cuando juyó pal matorral de achira?"
-"No dentró... yo la truje a la cocina".
-"¡¿Usté?!"
-"Yo mesmo".
-"Pero, ¿a qué caracho
se trujo a ladroniar esa dañina?"
-"¿Ha olvidao qu'el patrón me llama... guacho?"
-"¿Y qué tiene que ver?"
-"P'algunos... nada".
-"¡Ni pa naide que tenga güen sentido!
¿Ande demontre la encontró?"
-"En l'aguada:
nos vemos siempre, y le vigilo el nido".
-"Pero, ¿sabe mocito, que no entiendo?
Eso, es pura zoncera, o el capricho
de andarse molestando y esponiendo
a que le peguen por cuidar un bicho".
-"Tiene sáis hijos, viejo, y tempranito
alzo comida, y voy a visitarla;
sale a esperarme, pobre animalito,
y empiezo, mientras come a'cariciarla.
Tuita la cría, se le añuda encima
chillan, caminan, l'ahugan con la cola
y denguno se cái ni se lastima
y carga, con los sáis, la madre sola...!
Hoy, desgrané en l'achira los pichones
y la truje, a la juerza, y escondida;
pensaba que quedrían los patrones
conocer a una madre tan sufrida.
Ya sabe el risultao... Me hundió la bota
me ha bajao con el taco media oreja,
tengo la boca achicharrada y rota,
pero pude salvar la comadreja.
De aquí un rato, me corro a la laguna
a ver si ya llegó, mi compañera.
¡Son sáis que van como a caballo de una...!
y ella no halla un cristiano que la quiera.
Ansí vide sufrir a una persona;
sola, solita, p'atender su cría,
jué pastelera, lavandera, piona...
¿Y quién era esa madre?
¿Quién?...

La mía".

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