jueves, 7 de febrero de 2013

P'hacer bulto


(Pintura: Enrique Rapela)

Como andando de rosita
variando mi “rabicano”
me fui hasta el rancho’e Casiano
pa’ cumplirle una visita.
¡Qué bien que’l viejo recita,
como relata una historia!,
con cuanta pasión y uforia
lo describe al personaje.
¡Si entre tuito el paisanaje
no hay naides con su memoria!

Dispués que me galopié
las tres leguas de un tirón
me hizo buya el corazón
cuando su rancho vistié;
pensé yegarme de a pié
y agazapau acercarme,
pero no tardó en campiarme,
de lejos me pegó el grito.
Quise agarrarlo chorlito
y él fue quien vino a’brazarme.

Don Casiano ¡qué gustazo!
de nuevo volver a verlo,
pero es más gusto tenerlo
estrechau en este abrazo,
va disculparme’l faltazo
-vine antiyer de un arreo-,
mas, pronto me anoticeo
que andaba medio achacau,
y aquí estoy a su mandau
como turco pa’l falseo.

Ya mesmo viá tomar nota
de lo que le anda faltando,
el royo vaya largando
y no me diga ni jota;
anda de camisa rota
y ansí no lo quiero ver,
y si lo vengo a’tender
es pa’ que luzca prolijo
…porque sé que soy el hijo
que siempre quiso tener.

No dentre a hacerme puchero
porque me le hago perdiz.
Yo quiero verlo feliz,
bien entrazau, ¡bien surero!,
y en cuanto moje el garguero
me largo pa’ lo del “Gringo”,
eso sí, me iré en su pingo
porque’n el mío he notau,
que le molesta un candau
y por áhi, me hace un respingo.

Güeno, ya salgo tranquiando
pues vienen nubes oscuras,
viá tráir algunas achuras
pa’ luego dirlas tajiando,
y pa’ que vaya pensando
le dejo colgada al gancho
mi opinión: que le’s muy ancho
vivir entre’stas paredes…
Déjeme pues que me quede
p’hacer más bulto en el rancho!