lunes, 11 de febrero de 2013

Golpe de agua



Un nubarrón muy oscuro
se viene enlutando el cielo
y dentra a chirliar el suelo
con gruesas gotas, de apuro;
bajo el alero procuro
darle resguardo al recao,
ricién he desensiyao
al gatiao, que sudoroso,                              
se revuelca espamentoso
y dispués trota avispao.

El sol, que hast’hace un momento
briyaba alto y señorial,
como gambetiando un pial
se ha juido del firmamento,
aprieta un calor sin cuento
(resabio de’sa templanza),
la oscuridá, muda avanza
con paso firme y sigilo,
y el tajo de un rejucilo
le abre a una nube la panza.

Se oyen buyas escondidas
de torcazas y monteras
como quejas lastimeras
al verse desguarecidas;
unas poyas sorprendidas
buscan ganarse al galpón,
se hace juerte’l chaparrón
y junto al brocal del pozo,
soporta el agua -juicioso-        
el viejo sauce yorón.

Dos patos como de fiesta
cruzan un charco al tranquito
y a los altos eucalitos
se les borronea la cresta;
s’emponcha de agua la siesta
pero… ¡tormenta’e verano!
dentra a yover con desgano
y ayá se divisa, lejos,
un listón claro y parejo
señal de que abre temprano.

Afloja algo la calor
y cual cosa acostumbrada
suelta la tierra mojada
su ya conocido olor.
Se hace el mate tentador
pa’ dir cortando la se’
y endemientras que se ve
que jue yuvia de verano,
reaparece el sol paisano,
pícaro… y riyéndosé.

(28/09/1981)