sábado, 16 de junio de 2012

Por la muerta



Estaban todos dormidos
en la estancia "Los Candiles",
quedan solo custodiando
de las brasas el calor,
varios perros y un paisano
que había llegado forastero
y amargiaba mano a mano
con Gonzalo el domador.

A través de varios pagos
lo había venido buscando,
y en la senda del destino
aquella noche lo halló,
y fue cuando el silencio
se hizo profundo en la estancia,
agarrarse cara a cara
en esta forma le habló:

-"Gonzalo vengo a pedirte
vos que siempre fuistes bueno,
en el nombre de mi hermana
que te vayas a casar,
sé que no me pertenece
andar por estas cuestiones
pero qué querés Gonzalo
no puedo verla llorar.

En el rancho ya no hay calma
desde que tú te viniste,
hacelo por mi casate
si las fuerzas no te dan,
te daré mi majadita
con tres yuntas la carreta,
y con todito mi herraje
ensillado en mi alazán".

Dijo el otro: -"y yo no quise
ni un poquitito a tu hermana,
me debían una cuenta
que jamás olvidaré
y esa fue la coyuntura
que encontré para vengarme,
sin que ella lo supiera
por venganza la engañé.

Yo también tuve una hermana
tan buena como la tuya,
mi palabra no la ofenda,
ella debe estar junto a Dios,
se mató la pobre un día
por la traición de un infame
y ese traidor mirá Goyo
ese traidor fuistes vos".

Aflojó el hombre los brazos,
cayó el mate y la ceniza,
quedó una huella marcada
de un lagrimón que cayó,
Cuando Goyo dejó el pago
en procura de Gonzalo
dijo que él no volvería
sin traer sumiso aquí;
"si es duro y no se ablanda
le corto los chinchulines
pa que li'aten el umbligo
el día que nazca el gurí".

A través de la mirada
sale a rencor el delito
y era muy emocionante
pero dispué continuó:
-"pero fijate Gonzalo
decime si es cierto o no,
que culpas tiene mi hermana
si había sido malo yo".

Al sentir esto Gonzalo
trágico y enfurecido
dijo: -"yo me he de casar con Rosa
si es que así lo manda Dios,
pero la muert'e mi hermana
la debés toda tu vida
y pa descanso de su alma
tendré que matarte a vos".

Y al saltar por entre el fuego
de un tirón le abrió la blusa
pero al recoger el brazo
pa sepultarle el puñal
vio el retrato de la hermana
colgao al cuello de Goyo,
como una mano muy blanca
protegiendo el corazón.

Aflojó también los brazos,
quiso hablar en algo extraño,
quiso hablar en algo extraño
lo hace detener la voz,
y el facón mango platiado
quedó como un crucifijo,
quedó como un crucifijo
en el medio de los dos.


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