viernes, 8 de junio de 2012

Peón tambero (Ranchera)



De tantos patrones que tuve en mi vida
con ninguno de ellos me pude entender,
yo pedía poco: un techo, una cama
y toditos los días tener que comer.

Todos me probaron en duros trabajos,
yo ningún problema tenía en trabajar,
pero como el diablo dormía en mi puerta
metiendo la cola para hacerme echar.

Repartiendo leche anduve en un carro,
cuando se llevaba leche a la ciudad,
aprendí el reparto, después anduve solo
porque para el cliente tenía habilidad.

Pero un día de cobro me tomé unos vinos
y al llegar la curva que muy mal miré,
volé con los tarros, me quebré una pata,
se disparó la yegua y me dejó de a pie.

Una vuelta andaba medio tiradote,
y a pedir trabajo en un tambo llegué
me dieron trabajo, hice un banco nuevo
y bien tempranito me le presenté.

Una vaquillona, balando de mala,
rompiendo las filas, justo me tocó,
cortó la manea, me ensució todito
la corrí a patadas y el patrón me echó.

"¡Que venga el ternero a sacarle leche!",
le dije caliente mirando al patrón
revolié el banquito pal lao de los bretes
y callao la boca salí del galpón.

Yo no me acordaba que el banco era mío,
y vuelta a buscarlo él me lo alcanzó,
le pedí unos pesos por el trabajito
me encajó un bancazo que me revolcó.

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