jueves, 3 de marzo de 2011

A mi guitarra


Hermosa guitarra mía
que nunca te me negaste
la que conmigo cantaste
al dolor y a la alegría
quiero recordar los días
que te pulsé con amor
y ahuyentarás mi dolor
al escuchar tu gemido
ven si es que me has conocido
que soy tu viejo cantor.

Cuántas veces sin tener
quien me brindara un consuleo
mirando muy triste el suelo
lloré como una mujer
ya no esperaba volver
a escuchar más tu sonido
y al verme solo y herido
en campos de la derrota
ya de tu caja las notas
habían desaparecido.

Hoy que sangrando una herida
quiero contarte mis penas
vos que fuiste la más buena
compañera de mi vida
si ayer sonaste sentida
hoy de nuevo sonarás
y conmigo vencerás
nuestra desgraciada suerte
porque ni la misma muerte
podrá separarnos más.

Si me ayuda la cadencia
de tus cuerdas vibradoras
habrá llegado la hora
de cumplir nuestra sentencia
porque sos en mi existencia
dueña de mi amor más fuerte
y cuando mi cuerpo inerte
baje a la última morada
irás conmigo abrazada
a la región de la muerte.

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