martes, 15 de marzo de 2011

El canto de los teros

Sentir por las mañanas
el canto de los teros;
no tanto los de afuera
-que fuera lo de menos-

Amar las cosas simples,
lo sencillo, lo quieto,
dejar que me despierten
lo dormido de adentro.

¡Hay tantas cosas viejas
que esperan su momento
de treparnos al alma
viniendo desde lejos!

En cada chingolito
que canta en el silencio
me despierta la tarde
bandadas de recuerdos.

Parecían dormidos,
huidos del invierno:
¡y bastó un chingolito
para verlos de nuevo!

A veces extraviados
perdemos tanto tiempo
buscando por afuera
lo que llevamos dentro.

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