lunes, 22 de agosto de 2016

Cencerro perdido (Milonga)


(Foto: Rosana Silvera)



A orillas de un alambrao
te encontré aquella mañana,
reliquia que hoy engalana
el recuerdo de un pasao.
Viejo cencerro forjao
quién sabe por qué artesano
cuál habrá sido la mano
que te dió el gaucho sonido
qué bagual no te ha sentido
como clarín en el llano.

Vaya a saber qué madrina
extrañará tu tañido,
qué tropilla se ha perdido
entre cardales y espinas,
qué relincho los domina
hoy sin tu tu bronce mezclao
quién tu lugar ha ocupao
aparcero del silbido.
Vaya a saber si al olvido
con el tiempo te han echao.

Quién sabe de qué pelaje
fue la yegua que perdió
el cencerro que vibró
como un relincho salvaje,
quién sabe de qué paraje
sería la caballada,
tal vez disparó asustada
en busca de la querencia,
quizá sentirán la ausencia
de tus criollas clarinadas.

Hoy sos adorno en mi rancho
que lucís siempre lustrao
naciste pa'andar colgao
por eso colgás de un gancho.
A veces un grito gaucho
te suele arrancar el viento
que es alegría o lamento
que al aire querés tirar
como buscando sacar
de adentro tus sentimientos.

Le pido a mi inspiración
no le mezquine talento
porque nombrarte no es cuento
pedazo de tradición.
Sos la surera canción
dándole rimas al viento
y sos según yo lo siento
más si pulso el diapasón,
la más pampa orientación
que arrea mi pensamiento.