lunes, 22 de agosto de 2016

Al Resero



Por ser un tema campero
lo recibo entusiasmado
y me interno en el pasado
para hablar de los reseros;
hombre de muchos senderos
que no le temió al guadal
y tampoco al temporal,
al frío como a la escarcha,
no se detuvo en su marcha
aquél Quijote rural.

Hoy es reliquia campera,
vive pobre y olvidado,
aquél heroico soldado
de campañas verdaderas,
en jaulas por carreteras
lo han suplantado esta vez
y como está en la vejez,
llega con la cara seria
a trabajar en la feria
una o dos veces por mes.

Pero volviendo al pasado:
sueño con ver una tropa
y el grito del "¡hopa, hopa!"
que adentro se me ha grabado.
Cuántas noches desvelado
hizo ronda en su bagual,
fue responsable y formal
porque el resero Argentino
fue un centauro del camino
de nuestra pampa rural.

Su cabecera fue el basto,
su colchón: fueron los cueros,
y se cubría el resero
teniendo algún poncho gasto;
de paredes tenía el pasto,
pa'víveres: la maleta,
donde llevó la galleta,
el tabaco y algún frasco
y pa'l clásico churrasco
de oveja: alguna paleta.

Si me escucha algún abuelo,
lo que yo digo atestigua
¡bendita reliquia antigua
cuando el suelo era más suelo!
Cuando no habrían desvelo
por la fratricida guerra,
por distracción, doma o yerra,
y en lugar de terroristas
la historia nos dió una lista
de quienes querían su tierra.