domingo, 2 de enero de 2011

Mayorcito


Güeno m'hijo, ya semos cuasi iguales.
Ya le ha entregao el juez la papeleta
y asigún acredita el documento,
puede dir y opinar por ande quiera.

De hoy en más, lo que piense,
lo que haga, lo que sienta
tendrá que sustentarlo con el nombre,
con su brazo, su plata y su concencia.

Tuito eso es la fortuna
con que a las luchas de la vida dentra
y usté sabe el empeño que hemos puesto
pa que al llegar a mozo la tuviera.

Mientras golvemos al tranquito a casa
ande estará su mama como clueca,
loca de ganas de abrazar al hombre
con que el cielo al final la recompensa,
le vió decir las últimas palabras
que le guardó pa esta hora mi esperencia:
si le estorban, las oye y las olvida;
si le sirven, las oye y las olvida;
pa que lo ayuden a encontrar el rumbo
en ese viaje largo que le espera.

Ser hombre, no es ser dueño
de crerse más varón que cualisquiera
ni de llevarse a naides por delante,
ni andar de reja en reja
dejando en una, fama de vicioso
y en la otra, de manchar honras ajenas.
Las del boliche son, pa un por si acaso;
las que hay en las ventanas, pa querencia.
Tejen el enrejao de pulpería
unas arañas negras
que se añudan al cuerpo de un cristiano
y ansí amarrao, en la prisión lo entriegan;
las que tiene una moza en su ventana,
(esa que ha de elegir pa compañera),
son las que pone un dios pa que resguarden
su propio nombre en la custodia d'ella.

Nunca hallará destino quien lo busque
en el fondo embrujao de una botella
ni el que ande como el zorro haciendo daño
rondando ranchos y olfatiando puertas.

Dengún vicio es adorno,
ansí muchos se adornen con sus mentas.
Ande pueda priestar algún servicio,
que llegue antes su mano que su oferta.
Ser honrao, es el mérito más grande
como no serlo, la mayor vergüenza.

Por denguna razón, niegue su firma;
la palabra y la firma no se niegan
ansí le cueste soportar la vida
en lo más disgraciao de la pobreza.

Si tiene que votar, tenga presente
qu'en ese papelito, que usté deja,
deja lo más sagrao que tiene un gaucho:
su libertá, su nombre y su concencia!

Ser guapo no es vivir a lo salvaje
golpiando gente y deshaciendo fiestas;
guapo es el domador que ve la muerte
sobre la cruz del animal que muenta
y cumpliendo el deber de dominarlo,
lo saca a los corcovos campo ajuera.
Más valiente entuavía
es quien junto al arao abre una melga
y se quema en los fríos del invierno
y se abrasa en el sol de media siesta.
Vale más una arruga en el trabajo
que la marca de un tajo en la pelea.
Y no es que piense que lo crié pa flojo;
escuche esta sentencia
que jué la condición de sus agüelos:
"quien no sabe ofender, no almite ofensas".
Naide muere el día antes,
ni hay sangre de gallina en nuestras venas!

Pa defender la vida es el cuchillo;
pa castigar agravios la sotera,
y si un día un extraño de su suelo
o un renegao de corazón y lengua
d'esos que han olvidao hasta la madre,
le perdiese el rispeto a su bandera,
áhi sí m'hijito, tapesé los ojos,
no mire cuántos son ni quienes sean
y dentre a lo varón; ¡nunca más hombre!
¡nunca más firme el brazo y la ripuesta!
¡Argentino! por raza y por orgullo.
¡Argentino! a las malas o a las güenas
y que caiga el que caiga... ansí me llamen
pa levantar yo mesmo su osamenta:
¡el que mata o perece por la patria
ha cumplido la ley de nuestra tierra!


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