lunes, 31 de enero de 2011

La yarará de Monte Caseros


He visto vistear a un niño
que sin conocer quizás
el peligro que corría
con la brava Yarará.
Nacido en Monte Caseros,
bien correntino nomás,
retacón y bien fornido
¡bien Argentino y capaz!

La madre le dio apellido,
soñando la realidad
y el tiempo dirá con tiempo
hijo del Guayrá nomás.
Y sin conocer peligro
visteaba a la Yarará.

Con un palito de vara,
en cuclillas así nomás;
la acosaba de manera
a la mortal Yarará,
ya por demás enojada
la lengua sabía sacar.
La retrocedía a palos,
dele de aquí para allá.

Cuanto vale la inocencia
¡qué pura la realidad!
Así te la da la vida,
así te la exigirá.
Se arrollaba de tal modo
con intención de saltar
y asomaban los colmillos
para morderlo nomás.

Y viendo que enfurecía
por morder o por picar
hizo en la cabeza blanco
y no por casualidad.
Y la atontó de inmediato,
movía por sí nomás
y ya tanteó su cuchillo,
fui testigo del lugar.

Y la midió por el filo,
cosa de criollo nomás,
y le partió la cabeza
a la brava Yarará.
Descalzo siguió el sendero,
guardó el cuchillo nomás,
cantando ganó pal monte
y sin mirar para atrás.

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