viernes, 20 de mayo de 2011

La primer visita

(Pintura: Molinca Campos)
La conoció pa’ una fiesta
en la esquina “La Totora”
y bailaron hasta la hora
que se tuvo que ir la orquesta.
La cosa quedó dispuesta
que a visitarla iba a dir,
por eso se ve venir
en el tordillo escarciando,
y ella, que lo está esperando,
ya lo sale a recibir.

Y así después de pasar
echa un vistazo al palenque,
hace un nudo en el rebenque
y lo dentra a desatar.
O ya empieza a castigar
la bota con la azotera,
y se va la tarde entera
palabra va y mate viene,
y el sol, que no se detiene
refala por la ladera.

La “vieja” se va juntar
los güevos al gallinero
y el “viejo” a atar el ternero
de la vaca de ordeñar,
y él, sin hacerse esperar,
viendo que el tiempo es escaso,
va desarrollando el lazo
y áhi cerca nomás el criollo,
le tira con todo el rollo,
pa’ pialar un “sí” machazo.

Dos cachetes colorean
como tomates maduros
y dos corazones puros
como locos bellaquean.
Las miradas se cambean
y ni cuenta se están dando
que la pava está cantando,
y hasta la tapa salpica,
con ruido de perdiz chica
cuando se aleja volando.

Cuando la noche se viene
hace mención de marchar,
pero un “quédese a cenar”
y “total que apuro tiene”
resulta que lo entretiene,
y en el lomo del tordillo
la lana del cojinillo
con el rocío se moja,
mientras que hace la coscoja
contrapunto con un grillo.

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