lunes, 7 de abril de 2014

José Hernández



Cuando cae la noche de la pampa
sobre las crines de los pajonales
y  las vigüelas tejen la vidala,
el silencio es tu barba, José Hernández.

Cuando crece a lo lejos la tormenta
y  el trébol se eetremece con el aire,
galopa el trueno su malón redondo
y la luz es tu verbo, José Hernández.

No hay rumbo del silencio que no cubra
tu Martín Fierro, entre nuestro gauchaje;
y donde se desenfunda una guitarra
tus versos la fecundan , José Hernández.

No hay ranchito en que no arda tu poesía
cuando se yapa el vino con la sangre
y hay que aventar a la pena respirando
tu corazón de pueblo, José Hernández.

Y en la boca de cada peón de campo,
con gusto a corazón insobornable,
el grito vivirá con tus palabras
porque eres Martín Fierro, José Hernández.

Porque siempre templaste el instrumento
para expresar el alma del gauchaje
poniéndole palabras al silencio de tu pueblo,
en él vives José Hernández.

Y cuando la violencia o la injusticia
metan sus sanguijuelas insaciables,
alzará con tu voz el horizonte
un malón de guitarras populares,
y sercá cada criollo un Martín Fierro
y nuestra rebeldía, José Hernández.

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