jueves, 3 de abril de 2014

Doña Inocencia



(Pintura: Cleto Ciocchini)

1
Una ve’stuve apurao
en un puesto’e los Ayala
cuando le arrastraba el ala
a la chica’e los Aldao;
entre ojos me había tomao
la madre de’sa mi china,
y una vez que’n la cocina
yo estaba junto a mi ñata
¡cuasi me ruempe una pata
con un palo’e sina-sina!
2
Se vinieron varios piones,
entre ellos venía Romero
que’ramos muy compañeros
en destintas ucasiones;
“-No me gustan los matones!
-les gritó con valentía-
esto va por cuenta mía
y el gasto lo pago yo”,
ella mesma me curó
y es mi suegra de’se dia.
3
Es una china güenaza
pero… difícil de arriar
y eso les puede contar
“El Pampa” don Juan Barraza.
Una vez llegó a su casa
buscando un potrillo overo
que “El Pampa” -medio cuatrero-
se lo negó, y pa’ tal caso
se desmontó de un “picazo”
sin más armas que’l talero.
4
Le dijo: “-Atrás del galpón
está el potrillo que busco”
y le dio un guascazo al cusco
que le toriaba el garrón;
“El Pampa” sacó el facón
y quiso atajarle el paso,
y del primer talerazo
le hizo perder el cuchillo,
dispués se trajo el potrillo
apariao con el “picazo”.
5
Otra vez a un tal Molina
por causa de unos terneros
le pegó un susto tan fiero
que se ganó en la cocina;
y aunque era güeña vecina
-en esto tenía su fama-
asigún contaba mama
que de noche acostao
tenía el rebenque colgao
en la perilla’e la cama.
6
Jamás pelió sin razón
y donde quiera que andaba
la gente la respetaba
como sin juese un varón,
y en más de una ocasión
siendo tan güeña, por eso,
galopiaba de esprofeso
como chico a los mandao,
pa’ curar un empachao
sin cobrar jamás un peso.
7
Su esposo Zenón Aldao
campero como los talas
que’n la estancia’e los Ayala
jue domador muy mentao,
al pialarla de volcao
a una yegua puerta’juera
se resintió en la cadera
pero ella, con todo esmero,
le galopió unos overos
de un tal Nemesio Contrera.
8
Su nombre, Inocencia Lara,
con mas años que el empacho,
se crió catorce muchachos
sin otra que la ayudara,
por su hija menor, la Clara,
esa vez cuasi me achura;
hoy se ha’chicao su figura,
está viejona y enclenque
¡pero aun maneja el rebenque
con habilidá y soltura!