domingo, 10 de octubre de 2010

Plegaria a la Virgen de Luján


Arriando tropiyas y acarriando haciendas,
tropero incansable, mis años se van;
y hoy vengo a rezarte por tuitas las gracias
que me concediste, Virgen de Luján!

Apilando antojos por venir a verte
galopié caminos que vos bien sabés;
Virgen milagrosa que estás en las almas
de los que te imploran y alaban dispués.

Tropas cimarronas de sueños paisanos,
viejas ilusiones y ansias de cantar,
tuito me cuidabas vos con tus ternuras
por las güeyas largas del eterno andar.

Más de cien nevadas blanquiaron mi poncho
y en medio'e la pampa me diste calor,
ladiándome el rumbo de los aguaraces
que pá'algo a la vida los echó el Señor.

Marcaron mi rostro vientos peliadores
de plano y de punta, de revés y en cruz,
cuando en zafarrancho de truenos, guiñaba
loco el rejucilo, su ademán de luz.

Aguaceros mácuas mis güesos calaron;
y yo el gaucho firme a tu devoción,
iba atracadito junto a tu ricuerdo
oyendo la buya de mi corazón.

Aplané colchones de tierra, tropiando,
chamusquiao por soles en mi arriero afán;
y en las cerrazones de las madrugadas
en más de una güelta topé el huracán.

Con ajuar bien blanco te véian mis ojos,
con mano celeste rogando por mí;
y tus bendiciones santísimas fueron
las que me aclararon la senda y seguí.

Y al amparo suave de distintas lunas,
bajo las estreyas blanquitas de Dios,
recé vidalitas dulces a tu nombre
pá que me ayudaras, como siempre, vos!

Virgencita gaucha: por eso te ofrezco
la humilde plegaria que crió mi sentir;
¡Virgencita gaucha del pobre y del rico!
¡Consuelo machazo pa'l rudo sufrir!

Mi chúcara vida se priende a tu manto
de rodiyas, Virgen, como el saguaipé.
De tu altar me alejo pá tropear de nuevo
y pongo a tus plantas el cardo'e mi fe!

Arriando tropiyas y acarriando haciendas,
tropero risuelto, mis años se van;
y hoy vine a rezarte por tuitas las gracias
que me concediste, ¡¡Virgen de Luján!!

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