viernes, 15 de octubre de 2010

El redomón pangaré

(Pintura: Julián Althabe)
De anca y lomo doradillo
y de la clin a la cola,
una lista negra y sola
sobre el pelaje con brillo.
De vasos negros y nudillos
cortos de color café,
la ranilla y a la vez
en la frente un lucerito,
¡vieran qué pingo bonito
mi redomón pangaré!

Desde la panza a la pera
y dende el encuentro al cuadril,
mesmo que el pasto cerril
casi color "puma" era.
Pateador de cepa entera,
del derecho o de revés;
siempre tenía un porqué
para tirar con las patas
como una costumbre nata
el redomón pangaré.

Cuando como vaca pateaba
aunque malcornao adentro,
hasta cerca del encuentro
con todo el vaso llegaba.
Y aunque siempre lo montaba
con cuidao y lucidez,
ni en las patadas, no se,
que aquél sotreta me dio;
si hasta maneao me patió
el redomón pangaré.

Si corcoveaba tenía
garra, agilidad y cauce
y mesmo que vara'e sauce
en el aire se torcía.
Cansao de sus picardías
tuve que hacerle una vez,
una maneita qué
yo bien pudiera montarlo,
y de arriba desmanearlo
al redomón pangaré.

Pa correr en campo abierto
no era de echarlo a la par,
porque antes de aflojar
siguro se cáiba muerto.
Vieran qué pingo despierto
pues en él nunca rodé,
y era junto a su altivez
de meterle todo el día,
no se cuánto aguantaría
mi redomón pangaré.

¡Es tan lindo para uno
el sentirse bien montao,
de mechón y de bocao
era un lujo que hoy apuro.
Hasta que un día cebruno
que realmente precisé,
lo vendí y con él cerré
unos favores prestados:
con cada pesito dado
por mi pingo pangaré.

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