jueves, 13 de mayo de 2010

En el banco de Bostón


Llegó a comprarme el ganao
un jonys color ladrillo.
Pelo y bigote amarillo
y traje cuadriculao.
Pantalón avejigao,
con gorra en vez de sombrero.
Y entre unos tubos de cuero
traiba las patas forradas,
la cara y manos pintadas
lo mesmo que huevo'e tero.
Cuando el rodeo formó,
desembolsó una libreta,
medio ladeando la jeta,
y en ella una firma echó.
Y así la hoja me aclanzó,
diciéndome que tenía
la plata que me debía
en el Banco de Bostón.
Ande a la presentación
de aquél papel, cobraría.

Pa Buenos Aires rumbié
y a mi llegada enseguida
jui pa la calle Florida,
ande tal banco encontré.
En la puerta me paré
con desconfianza'e dentrar.
Y a gatas alcancé a dar,
descuidándome, un paso,
me tragó de un aletazo
sin poderlo remediar.

Augué las esclamaciones
y me quedé calladito,
viendo allí más de un mocito
escribiendo a picotones.
Sin gastar conversaciones
esperan los que han llegao
y la orden le han entregao
al que llaman pagador,
que está atrás de un mostrador
y como un preso enrejao.

¡Qué manera'e despachar
en aquella pulpería!
¡Cuánta plata, quién diría
que ahí se puediera juntar!
¡Qué baquianos pa contar
los que pagan enjaulados!
Y los dedos, apuraos,
¡cómo escarban ligeritos
entre aquellos papelitos
amarillos y rosaos!

Cuando la orden entregué
al mozo del enrejao,
después de haber esperao
lo mesmo que otros, cobré.
Pero entuavía no sé
porqué en aquella ocasión
el pagador del Bostón
que recibió el papelito
me devolvió un pedacito
diciendo: "Cuide el talón".

Yo dentré a considerar
que debía estar alerta.
Acaso fuera la puerta
quien m'iba a destalonar.
Ella seguía su aletear
sin suspender la carrera;
yo, pa que se detuviera,
le hice seña con el brazo.
¡Pero con otro aletazo
al trote me echó p'ajuera!

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