martes, 23 de febrero de 2010

Pa un puestero de "La Lor"


En cuanto encerré el nochero,
el cimarrón preparé
y acomodar empecé
unos versos pa un puestero.
Los tenía en el tintero
pensando en su nombre yo
y aunque mucho me costó
me dediqué a concertarlos,
pa copiarlos y llevarlos
aunque el tiempo se pasó.

Jugaban en mi memoria
sus mentas echando un pial
y un aplauso en el corral
de su larga trayectoria.
Su recuerdo ya es historia
por los potros que domó,
de los reales que ganó
levantando sus paradas,
en las carreras ganadas
por los pueblos que pasó.

Dejó desde los albores
de un precioso atardecer
hasta un bello amanecer
su menta en los mostradores.
Y entre sus dotes mejores
estaba el zapateador,
el campero verseador,
el de clavar bien la taba
y era una fija que estaba
donde se halla un cantor.

Nochero sin sacar cuenta
bolichero mil por mil
y no sé que día de abril
el hombre cumple sesenta.
Anda su hermana contenta
porque ya se sosegó,
creo que se acollaró
cuando quedó de puestero
como cualquier parejero
el paisano se aplastó.

Hoy que prudente lo noto
al que tanto caminó,
el que a la vida gastó
como alpargata de croto.
Hoy que se hizo devoto
a ser un casero fiel;
voy a llevarle pa él
como le conozco el rastro,
milongas de Martín Castro,
de Risso y Omar Menvielle.

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