lunes, 25 de julio de 2016

Agreste (Estilo)


(Foto: Marco Guoli)

Como una cinta de plata
tiende el arroyo su cauce
y el melancólico sauce
en su cristal se retrata,
crecen los juncos en mata
junto al verdor de la orilla,
nace la blanca gramilla
viboreando sus raíces
y abren camino los cuises
entre cardón y flechilla.

Cruza una nutria nadando
mientras zambuye el macáyo,
baña la luna sus rayos,
en el más claro remanso;
se escucha de vez en cuando
de la lechuza el graznido,
tiembla en las ramas un nido
al empuje de la brisa
y agua abajo se desliza
un camalote florido.

Desde el árbol más copudo
se oye aletiar al carau,
y se ve junto al arao
cavando cueva un peludo.
Los surcos, testigos mudos
de aquella noche de estío,
como elogiando al rocío
abren sus brazos morenos,
mientras germina el centeno
y las semillas del trigo.