sábado, 13 de diciembre de 2014

Mi overo gateao


(Pintura: Rodolfo Ramos)


"un verso unitario"



Allá cuando el mazorquero
sostenía al dictador
tuve un pingo escarceador,
vivaracho y coscojero.
Era a la vez más ligero
que una centella, cuñao,
porque donde hubo pisao,
ya dando ventaja, o no,
siempre a su antojo ganó
mi lindo “overo gateao”.

Cuando con él me paseaba
o bien al pueblo caía,
si yo mis prendas lucía
él su prendaje mostraba;
con un recao lo ensillaba
muy lindamente chapeao,
prendas que había apostao
a su “zaino”, un estanciero,
al que un cuerpo entero
ganó mi “overo gateao”.

Con mi pingo escarceador,
vivaracho y coscojero,
a quien cuando no el apero
le ganó hasta el tirador.
Y guardo del dictador
de cierto encuentro mentao
un poncho que hubo donao
-por Manuelita tejido-,
y que en un lance atrevido
ganó mi “overo gateao”.

¡Era de ver a la gente
cuando al palenque lo ataba,
como al pingo acariciaba
desde la cruz a la frente!
Pero casi de repente
quedo de a pie por confiao,
porque un día, enamorao,
al verlo tomar resuello
¡casi me lleva Juan Cuello
mi lindo “overo gateao”!

Dueños de estancias que vieron
disparar a mi animal,
por él, le juro, un platal
y hasta haciendas me ofrecieron.
Pero nada consiguieron
porque al más interesao
-¡palabra de gaucho honrao!-
le decía como le hablo:
-¡Vendería mi alma al diablo,
y no mi “overo gateao”!

Más todo tiene su fin,
y hoy solamente el apero
guardo de mi parejero
con un mechón de su crín.
¡Atención! tocó el clarín,
¡Libertad! gritó el poblao,
y allá en Caseros, cuñao,
con los valientes de Urquiza
¡cayó por nuestra divisa
mi pobre “overo gateao”!