sábado, 5 de octubre de 2013

Noches pampas




El día se puso lobuno,
se va apurando el cencerro,
y en la ladera del cerro
busca refugio el vacuno;
no queda fogón ninguno
del sol en su retirada
y en el corral la majada
parece un trozo de luna:
no tendrá mucha fortuna
el zorro en su rastrillada.

Cubierto de patacones
el azabache del cielo,
parece sembrao a vuelo
por chacareros chambones.
Hay silencio en los galpones,
misterio en el callejón,
como después de un malón
un palenque solitario,
y el nochero en su calvario
relincha su rebelión.

Un cachasiento molino
apaga al tanque su sé,
la rueda es la inquieta ré
que busca el viento mezquino.
Algún peludo dañino
hace gritar la lechuza
que ensaya una escaramuza
mezquinando sus pichones,
y el tero a los apurones
si una comadreja cruza.

Hasta al tigre más mentao
con trabuco y caronero,
se le ha de arrugar el cuero
si ruido a’lambre ha escuchao.
El que’n el campo se ha criao
sabe’l misterio que’ncierra
luces que besan la tierra
y se vuelven barrilete;
si no se molesta el flete
el paisano no se aterra.

Y en su rancho asillonao
por el correr de los años
están reparando daños
que la jornada ha dejao.
Vendrá el lucero apurao
reclamando claridá,
jagüel de felicidá
será el jilguero en un tala
y el viento abrirá sus alas
gritando su libertá.