jueves, 13 de septiembre de 2012

Unas carreras

(Pintura: Carlos Montefusco)

1
En unas carreras grandes
de San Pedro en el partido,
iban a correr de tiro
un zaino y un azulejo,
el gauchaje en su embeleso
gritaba con alegría
al zaino'e José María,
uno una vaca, otro un toro
y en medio de alegre coro
jugaban hasta la vida.

2
Principiaron a partir
cuando el sol iba bajando,
y despacito tranquiando,
hicieron una partida
y la gente allí reunida,
con entusiasmo clamaba
porque era quien lo montaba
el viejo José María
que con limpieza partía
y lindamente largaba.

3
Siguieron partiendo así
hasta que a armarse empezaron,
y al pronto se prepararon
pa'hacer una atropellada,
cuando vieron que manquiaba
el zaino mentau del viejo,
y como el tiro era lejos
se le cambió el paisanaje,
y jugaba con coraje
a favor del azulejo.

4
Comenzaron por errar
las partidas largadoras,
pues las ocultaba todas
el zaino con su manquera,
para que la gente viera
que iba a perder de seguro,
el viejo esperaba astuto
qu'extendiesen la jugada
para tomar las paradas
como luces en lo oscuro.

5
Siguieron las largadoras
un momento más, partiendo,
hasta que la gente, viendo,
que pronto iban a largar
comenzóse a amontonar
en la raya en un momento
y el viejo obrando con tiento
ligerito armó a su flete
poniéndolo com'un cuhete
de alegre, vivo y contento.

6
La gente empezó a cansarse,
hasta que el abanderado
mirando que habían tardado
tanto tiempo por largar,
en cuanto los vió igualar
pronto les bajó bandera,
mostrando el zaino lo qu'era,
pues, medio cuerpo sacó,
y el viejo también mostró
lo falso de la manquera.

7
Conforme se convidaron
castigó el del azulejo
y sin rebenquiar el viejo
le sacó la delantera.
En mitad de la carrera
casi se puso a la par,
teniendo que salpicar
el viejo de cuando en cuando,
porque el otro s'iba entrando
como chancho en el maizal.

8
Allí, cerca de la raya,
un grito le pegó el viejo
a su zaino tan parejo
y de un salto, sin rebenque,
lo mesmito que a un palenque
al azulejo dejó,
que ni siquiera lo vió
al zaino que disparaba
y que a la raya llegaba
y ansí, señores, ganó.
................................

Del libro "Oro Nativo" de Mario A López Osornio.