miércoles, 26 de septiembre de 2012

Estribos de aspas


Viejos estribos gastados
por los años con el uso,
hoy por el recuerdo cruzo
con los bordones templados,
para evocar los pasados
momentos en que ensillaba
lo de mi marca y gustaba
lucirme en algún domingo
con mis pilchas y algún pingo
al que yo mismo amansaba.

Estribos de aspa que un día
siendo yo un adolescente,
compré en el pueblo de oriente
en la vieja pulpería;
con cuanta y cuanta alegría
sintiéndome domador,
me armé de un apero flor
que lucía sobre un picazo,
con riendas, cabresto y lazo
y un recadito cantor.

Aún el recuerdo está vivo
cuando en una madrugada,
una tremenda rodada
me hizo perder un estribo;
hoy ese instante revivo
recordarlo todavía,
la búsqueda cada día
y cuando al fin lo encontré,
entonces recuperé
el estribo y la alegría.

Estribos de aspa que fueron
de mis proezas culpables,
destinos inseparables
en la vida nos unieron;
hoy otros vientos vinieron
con los años en su empeño,
y esperan como su dueño
dentro de cuatro paredes;
yo ya no muento y ustedes
duermen tranquilos su sueño.

Cuando llegue al fin el día
que me ha marcado la suerte,
y el chúcaro de la muerte
me gane en esa porfía,
en esa senda sombría
me sentiré más seguro
estribando sin apuro
rumbo al olvido profundo,
cuando me aleje del mundo
sobre un redomón oscuro.


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