lunes, 10 de septiembre de 2012

Así no más, de montao

(PIntura: Ricardo Raúl Bossie)

Con pena, te vengo'hablar,
más juerte que la otra vez,
porque m'hijo, y'hace un mes,
que no vas a trabajar.

Cuando te alzaste de casa
tu máma quedó llorando
y yo en silencio, cismando;
diba a pasar, lo que pasa.

Ayer vide a tu patrón,
hombre gueno, si los hay,
que en más de un caso, caray,
te sacó de un apurón.

Ni oligarco ni usurero
luce en vejez y en riqueza
porque en chacarero empieza
y termina en chacarero.

No vino a enterarse de ojo
de di es cierta tu dolencia
pasó en surky en cuincidencia
que yo andaba en el rastrojo.

Hablamos del máiz, del trigo
me ofreció enfardar el pasto
corriendo él con tuito el gasto
pues bien sabés qu'es mi amigo.

Las diez hetáreas cuadradas
en que con tu madre vivo
me las cedió con recibo
cuasi como regaladas.

No pagué ni la mitá
y ya me dió por cumplido:
si otro igual se ha conocido
baje un santo y lo dirá.

En verdá, ni prieguntó
si estabas pior o mejor
y eso mesmo jué un dolor
que hasta el gueso me dentró.

El menos juicioso, piensa,
que si de intento, lo hacía,
es porque el hombre, sentía,
vergüenza de mi vergüenza.

Te juro que si averigua,
por tu vida y por tu estao,
yo le hubiera contestao
francamente y a la antigua:

"M'hijo señor, está sano:
puede no más, despacharlo,
que aquí estamos pa probarlo
yo, la madre, y el hermano".

Sos de aquellos que relaja
con injundios de haragán
la proteción que hoy le dan
al paisano que trabaja.

Nunca más justa una ley
ni en más justa circunstancia:
¡si lo sabrá el pión de estancia
que jué tratao a lo guey!

Pero vos, has confundido
vagancia, con proteción,
chicaneos, con razón,
pillería, con despido.

Nu jué pa eso que se hiciera
la ley que el trabajo ampara
ni tiene sangre en la cara
quien la embrolla a tu manera.

Manqueras o sacaduras
por este mal o este daño
los doce meses del año
se te van en composturas.

Cuando no es fiebre es la tos,
el oído, el pecho, la vista:
ni caballo de prebista
tiene más mañas que vos.

En tanto, la ley ubliga
al que mal pensó, al empliarte,
a callarse y a pagarte
porque si nó, lo castiga.

Los patrones que te echaron
jué pa llorarlo cien veces:
amenazaos por los jueces
que diban'hacer, pagaron.

Esa plata te sirvió
pa siete mil herejías:
tu fama, en las pulperías,
la cargo en mi cuenta yo.

Me estás deshonrando el nombre
y como d'eso se trata,
he dejao de ser tu tata:
vengo a enfrentarte como hombre.

Aura, yo, t'echo del pago,
al menos que arrepentido
cambiés el paso torcido
y dejés de ser un vago.

Cincuenta años de honradez
no es un honor alcanzao
pa que dengún enviciao
como vos, lo pisotiés.

Sin rispeto ni concencia
tomaste mi apelativo
pa utilizarlo de estribo
en cualisquiera indecencia.

Te lo niego: ya no es tuyo:
no ha sido pa dispreciarlo
tirarlo al barro y mancharlo
que lo hice mi único orgullo.
.............................
Me voy, sangrando, y te dejo:
si no cambiás, Dios risuelva,
que no te halle cuando güelva:
no es amenaza, es consejo.