jueves, 27 de septiembre de 2012

Al que enfrenen




1

Hay murmullos de cuadreras,
y de pingos imbatibles…
para mí no hay imposibles,
tratándose de carreras.
“Al que saquen las bajeras”
-pegó el grito Enrique Uzal-,
luego Nicasio hizo igual
con otro, tan manso y bueno,
que hasta les corría sin freno
con la rienda en el bozal.
2
Uno vino de La Pampa
ya listo para el apronte,
y el de la Guardia del Monte
es buenazo hasta en la estampa.
Don Nicasio, si hacen trampa,
los piensa sacar “sirviendo”;
a gritos me estoy riyendo
-amenazar a talero-
pero en fin, al “Dorreguero”
le van a ganar corriendo.
3
Corriendo me han de ganar,
siempre que haya quien acete.
Yo dispuesto al que me rete,
“pago!”, le voy a gritar;
no acostumbro a disparar
ni a quedarme en el pantano.
Tengo por si acaso un “ruano”
que siempre ha sido primero,
y si echan un tropillero
también tengo un “rabicano”.
4
A ese mentao “sangre ‘e toro”
y al “alazán” de Cirilo
soy capaz de darle kilos
con un potrillito “moro”.
No respeto a Uzal ni a Floro,
a Nicasio, ni a ninguno.
Pueden puntear de uno a uno
los de la marca Contreras,
porque, en cuestión de carreras,
mi crédito, es un “lobuno”.
5
Como ya no tiene contra
olvidó casi al galpón,
pero, así y todo, sueltón,
en un momento se apronta.
Este servidor lo monta
porque si llega a extrañar,
es capaz de corcovear
y a partir, loco, se niega,
pero al punto se sosiega
con solo verme llegar.
6
Los que se quieran probar
pueden nombrar el paraje,
fecha, cantidá y metraje,
y comiencen a varear.
Que yo pienso terminar
con “tordillos” y “tostados”,
y con todos los mentados
de la Esquina de “Las Latas”;
no han de llevarse mi plata
ni corriendo con dopados.
7
No se me vengan en fija
con unos deshechos gordos.
Si tienen y no son sordos,
echen mano a la verija,
aprieten bien la clavija
y afilen los animales.
los Nicasios, los Uzales,
los Contreras, los Cirilos,
no pido lonja ni kilos,
-¡Vamos de iguales a iguales!
8
Yo le doy pasto cortado;
también avena aventada.
La ración bien controlada
siempre por litros he dado.
Tuve un maestro a mi lado
y no le salí tan manco;
lo sé trabajar al tranco,
cuando hay alguno alocado;
también le doy máiz quebrado
marca “Pisingayo” blanco.
9
Bien levantadito el freno,
después de alguna partida,
le hago a fondo una tendida
y me lo traigo sereno.
Si el animal está bueno
en el desbaste se sabe;
no es señores que me alabe
pero la ocasión me obliga
y perdonen que les diga
que, cuidar es cosa grave.
10
Igual les corro a bandera,
a media vuelta o partiendo;
me parece estarlos viendo
saltándome la tranquera.
Pero, de cualquier manera
el desafío está hecho.
El que se crea con derecho
y pingo para medirse,
puede montar y venirse
que yo no aflojo ni un trecho.
11
Ya estando en este terreno
no puedo volverme atrás,
a no ser que esté de más
como rana en charco ajeno.
Enfrene el que tenga bueno
y si hay otros que lo sigan.
Si son muchos y me obligan,
también tengo dos nocheros.
Bueno, sin más caballeros,
será hasta que ustedes digan.