martes, 14 de enero de 2014

Poema a la Guitarra



Hecha de miel y pesares
y con espuma de lágrimas.
Con besos de luna llena,
con sangre de madrugadas.
Hecha con lumbre de auroras
y rumor de acequias claras.
Madura de soledades
bajo las estrellas altas.
Nace cien veces la música
del fondo de la guitarra.

Su madera no es madera:
es una selva incendiada.
Crisol de todas los cantos.
Dolor de todas las ramas.
Para volar en la noche
tiene dos manos por alas.
lleva la música, lejos
bajo las estrellas altas,
y siempre nace y renace
del fondo de la guitarra

Vino la guerra mordiendo
la libertad de la Patria.
Crecieron las montoneras,
potros, galopes y lanzas.
Vinieron tiempos de siembra.
Nació la semilla clara.
Cantó la tierra olorosa.
Florecieron las mañanas,
y se llenó de cantares
la selva de la guitarra.

Pena de los trovadores
es pena dulce y amarga;
dulzura de dar la dicha,
amargor de no lograrla.
Arquitecto de consuelos
sólo tiene noche larga.
Herida que se hace canto
bajo las estrellas altas.
Porque conoce estas cosas
tiene penas la guitarra.