martes, 1 de noviembre de 2011

Tata Indio

Porque un dí'atropellaron
tu primario señorío
y más luego te entregaron
al diabólico albedrío
de una extraña voluntad...

¡...Indio!

Tata mío, ñaño mío,
fuego mío, grito mío...!
Hoy t'evoco en la distancia
dolorido y silencioso,
confundiéndome en el ansia
de tu noche sin resposo,
de tu afán de claridad...

¡...Indio... Indioooo!

Por más que te sientan ido
quienes nunca te sintieron
y te llamen forajido
quienes nunca te quisieron...
Tata indio, sois el fuego
que 'nestas tierras calientes
pone gritos en el pecho
y bronce añejo en las frentes.

Tu sed y tu voz armaron
las redentoras patriadas
del tatay Tupac Amaru,
de San Martín...
de Güemes y de Miranda.
Y es tu luz la que abre sendas
a las auroras nativas
que, domando sus tinieblas
amanecen renacidas...!

...Tata indio...!

Hoy te veo sobre el Ande
-entre vientos y distancias-
alumbrando sueños y ansias
de l'América anhelante...
Nada escapa a tus miradas
ni a tu afán ni a tus dolores;
nada escapa a los rigores
de tus furias indomadas.

Como hijo de la tierra
sois terrón que sueña y anda...
y renuevas tu existencia
como el sol y como el agua.

Que te vendan y te azoten
desalmados lenguaraces...
y qu'en minas y qu'en bosques
y en ingenios te desangren...

Que te boten de tu tierra
que te crean ya vencido
y te ignoren en tu siesta
de volcán adormecido.

Poco importa, ñaño mío...
si en l'entraña de los sueños
y las gestas d'indoamérica
sois impulso primigenio,
sois su senda y su destino
y la savia con que alienta...!

Y, algún día, cuando llegue
nuestro día tan ansiado:
que tu alma se despierte
y mi queja se haga canto...
Cuando espantes a tu noche
con la tea de tu grito
y tu río se desborde
y su sol luzca nuevito...

¡Ese día...
Tata mío, ñaño mío,
fuego mío, grito mío...!

Ha de oírse tu alarido
y el tropel de tu guapeza
como río embravecido,
como cóndor que despierta;
como trueno y refusilo
como selva que se incendia.

¡Y tus voces y mis gritos
han de ser un solo grito
que a los bárbaros conmueva!

¡¡Basta...!!

Que nos oigan y nos sientan,
nos respeten y nos teman,
Que comprendan que no hay tiempo
voluntades ni tormentas
suficientes, contra el fuego
de la entraña de la tierra.

Sólo entonces, tata indio...
cuando te oigan y te sientan
cual un trágico bramido
de volcanes que despiertan,
¡sólo entonces, tata indio,
serás alguien en tu tierra!

1 comentario:

Tolhuin dijo...

¡Qué lindo! Me alegra que desde la poesía y el blg gauchescos se reivindique al "indio". Me parece, además, muy acertada la etiqueta.
Abrazo.