viernes, 25 de noviembre de 2011

Un poncho para los dos

(Foto: Nora Susana Abrego y Abel Falcon)
-Yo- tengo un poncho "uruguayo"
que me regaló, un amigo...
es de cuello con solapa,
es de lana y pelo fino...
una barrera pa'l viento...
y una muralla, pa'l frío...
y... enamorau y cantor...
siempre ando armando "bullicio",
en mis noches "guitarreras"...
siempre por pagos distintos,
-cantor- de chúcara estampa...
y, pa'l pilchaje, prolijo.
De'hay, que a veces mi presencia,
inquieta al mujererío,
-y ahí estoy como en mi centro-
... algún piropo, deslizo,
que siempre alguna recoje,
como quien lanza un suspiro,
y así en los amaneceres...
el lucero, me hace un guiño,
si me acurruco en la "armada"
de un abrazo femenino...
...-jamaz pensé q'este poncho,
me diera tanto servicio...-
pero... si lo poco agrada...
lo mucho, provoca hastío,
-fueron tantos, los enredos,
en "amoríos" distintos...
que me he llamau a sosiego,
¡porque!, ahora les explico
-hace unos años atrás-
una moza he conocido...
rubia, elegante, atrayente,
de recatados principios,
y, en ese lapso de tiempo,
buena amistad, mantuvimos...
era nuestra relación,
de verdaderos amigos,
-ella no tenía pareja-
-yo pasaba por lo mismo--
... un día, en una fiesta criolla,
que estaba, muy cerca mío...
le dije -voy a besarte-
y en su mirar sorprendido,
note, que estaba esperando,
lo q'este cantor, le dijo,
y ahí nomás, le encajé un beso,
asficiante, dulce, tibio,
-ella- no puso objeciones...
me retiró despacito...
me miró, como en un gesto,
de simulado fastidio,
me acariciaron el rostro,
sus dedos largos y finos,
y, allí me devolvió el beso...
pero este sí fue larguísimo...
y me chamuscó los labios,
con el fuego del instinto...
el romance -que les mento-,
lleva dos años y pico,
y, ahora ella tiene el poncho,
del que les hablé al principio...
que por más que ella lo tenga
me sigue dando servicio,
-porque como toda "yunta"-
en ocasión, discutimos,
ella se va por su rumbo
y yo me largo al camino,
... pero... cerquita nomaz,
con ella, me comunico,
-moza... no me presta el poncho,
mire que estoy aterido...
-venga a buscarlo- me dice...
-total, yo no lo presiso,--
y, allá voy, de orejas gachas...
y, le comento, algo tímido,
-que tiempo loco tenemos--
-está haciendo calorcito...-
mejor, se lo dejo al poncho,
usted, lo luce tan lindo,
y regalos... son regalos...
no se devuelven, y listo
y, ahí es donde me retruca,
-entonces para qué vino-
es mejor que se lo lleve...
-total, tengo otros abrigos,
pase, que así se lo entrego,
está perfumau y limpio
y, a lo mejor, le hace falta
pa'tapar otros idilios-...
-y ahí si- que soy un artista...
porque entonado le digo...
si usted me desprecia el poncho,
-le prendo fuego ahora mismo-
y busco el encendedor...
que tengo en algún bolsillo...
... ella ... me agarra la mano,
diciendo - no sea impulsivo-
y el contacto de su piel,
es como el roce de un lirio...
me miran sus ojos tiernos,
y, yo muy tierno, la miro,
le acaricio las mejillas...
entrelazamos suspiros,
para tapar con ternura
que estuvimos en litigio...
-si se me pierde este poncho,
sobreviviré lo mismo,
pero si pierdo su amor,
me voy a morir de frío...

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