miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mi tijera tuzadora


En una vaina de cuero
y pa que bien me la proteja,
tengo una tijera vieja
de mis tiempos de campero.
Marca "Ciervo" y buen acero,
son sus criollos atavismos
y aunque el tiempo y sus modismos
me dejó a pata en la huella;
la guardo porque con ella
me siento montao lo mismo.

El recuerdo de un amigo
que en mi memoria aun se queda,
un tal Victoriano Arquieda,
muy generoso conmigo.
Ella fue solo el testigo
cuando una ocasión me dijo:
-"Por paisano y por prolijo
es tuya esta pertenencia,
porque sos de mi querencia
como uno más de mis hijos".

Si habré conformao mirones,
con su filo como aceite,
cuando era pa mi un deleite
de emprolijar mancarrones.
Y esos crudos cimarrones
que no conocían bozal,
tras la rodada de un pial
y al filo de mi tijera;
me dejaban la clinera
como alfombra en el corral.

Y ni que hablar del picaso,
que cuando mozo montaba,
que antes de salir le echaba
un retoque por si acaso...
Y si al verme tras del paso
más de una moza pueblera,
supo decir salamera
pero con cierta verguenza:
"con gusto daría mis trenzas
pa'l filo de esa tijera".

Una vuelta que la mala
me había chupao como anguila,
fui anoticiao de una esquila
allí en la Estancia "Los Talas".
Allí don Rito Barcala
me dió trabajo conciente
y en el tiempo suficiente
terminé y me eché el regreso,
con ciento setenta pesos
y un capón de cuatro dientes.

Hoy que de viejo me agacho,
como ladrón de zapallo,
y no tengo ni un caballo
pa florearme en algún penacho,
vuelta y vuelta me despacho
como muchacho bandido,
y a la vieja en un descuido
y aunque por ahi se retoba,
suelo tusarle la escoba
para escucharle el sonido.

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