miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mi patria es La Pampa


(Pintura: Aldo Chiappe)

Tengo suerte de poder,
cada día que despierto,
divisar a campo abierto
como el sol vuelve a nacer,
y verlo otra vez caer,
cuando en bostezos el día
expresa su letanía
sobre el filo del ocaso,
y de noche, a campo raso,
sentir que la pampa es mía.

¡Es tan linda la gramilla,
verde poncho de la loma!
como esa perdiz que asoma
del alambrado, a una orilla,
veo pastar la tropilla,
y al silencio del ambiente
lo quiebra tímidamente
la cadencia del cencerro,
el ladrido de mi perro
o algún relincho estridente.

Tanta inmensidad me llama,
¡pampa fértil y horizonte!
de pronto se vuelve el monte
un inmenso pentagrama,
trinos y notas derrama
mis oídos deleitando;
y me embeleso mirando
que es espejo la laguna,
donde se mira la luna
por las noches, coqueteando.

Disfruto cuando el pampero
le pone a su empuje alas,
y al pasar entre los talas
silba un estilo campero;
canto, como hace el hornero
al levantar su ranchito,
y suelto a lo gaucho un grito
sobre éste suelo fecundo:
¡no hay un lugar en el mundo
como la pampa que habito!