viernes, 1 de agosto de 2014

Las leyes de don Cornejo

(Pintura: Molina Campos)



Enamorao de Leonor
la menor de las Cornejo
tuve que hablar con el viejo
para pedirle su amor.
Puso cara de dotor
que a su paciente aconseja
y me dijo: “-¡Se le deja,
visitarla los domingos,
media hora, sin distingos
y en presencia de la vieja!

¡Tres meses para noviar
es el plazo concedido
y en el día establecido
usté se debe casar!
¡Los dos han de conversar
con prudencia y con honor
y pa’evitar el rumor
chismoso de las vecinas,
ella estará en la cocina
y usté bajo el corredor!

¡No quiero que haya miradas
ni frases de picardía
pues jamás consentiría
atitudes deshonradas,
como sé las agachadas
astutas de la pasión
usté no tendrá ocasión
de hacer ningún disparate
cuando ella le alcance un mate
lo hará con un cucharón!

¡Usté  parece asonzao
pero yo le desconfío
pues siempre desborda el río
ande menos se ha pasao!
¡Voy a tenerlo marcao
para evitar disgustillos
y como sé que los pillos
saben sus trampas hacer,
lo vi’a obligar a tener
las manos en los bolsillos!

¡No sospeche que podrá
hacerse una robadita
mientras dure la visita
la vieja vigilará!
¡Pienso que ni soñará
pescar un beso robao
quiero dejarle aclarao
por si pretende tentarla
que recién podrá besarla
el día que se haya casao!”

Después de tanto charlar
me dijo: “-Monte su pingo ,
y cuando llegue el domingo
recién la va a visitar!”
-¡Tranquilo puede esperar!
(dije montando el tostao),
¡Estando notificao
de su ley que’s tan prolija,
puede guardarse su hija
pa’otro más necesitao!