martes, 11 de diciembre de 2012

Mi hermano... el hornero



Tiene las manos callosas,
gloria gris de los obreros,
manos que hieren las dagas
heladas de los inviernos.

Manos fuertes insensibles
quemadas en los eneros,
pero para sus cachorros
son de seda y terciopelo.

Cuántas casas levantaron
y las que iran construyendo
porque en su sangre aletea
la inquietud de los horneros.

Yo lo he visto contemplar
sus obras, ¡tan satisfecho!
y luego rumbear a su rancho
cabizbajo y en silencio.

Destino de construir
bajo los azules cielos,
albergues que son un lujo
pero para otros puebleros.

Eso me duele en el alma
porque mi hermano "el hornero"
vive en un rancho cualquiera
sufriendo penas y sueños.