martes, 4 de diciembre de 2012

La pena de los domingos



Como una vieja tapera
quedó mi pecho vacío,
los sueños que ayer cantaban
hoy han dejado sus nidos.
Detrás de sus pasos fueron,
tal vez murieron de frío,
la noche no tiene a veces
ni poncho para un amigo.
Como una vieja tapera
quedó mi pecho vacío.

La tarde de los domingos
pa'mí no tiene motivo,
como abría de tenerlo
si ya todo lo he perdido.
Hasta mi última esperanza
que cuidé con gran cariño,
también se me fue volando
al monte de los olvidos.
La tarde de los domingos
pa'mí no tiene motivo.

Guitarra, mi fiel guitarra,
vamos andando el camino,
que ya nos viene apurando
la noche de mi destino.
Dejá que vuelva al recuerdo,
dejá que desde el olvido,
tal vez se vuelva en recuerdo
todito lo que se ha ido.
Guitarra, mi fiel guitarra
vamos andando el camino.