sábado, 16 de febrero de 2013

Hermana





Te debía este vals y aquí lo tienes,
tan simple como el mundo de tus horas,
un pequeño regalo que no quiere
más que darte las gracias de esta forma.
Oh, no llores, si el vals tomó tu nombre
fue al fin porque eres buena y tolerante,
como nadie entendiste mis dolores
y creíste en mis sueños como nadie.

Hermana, hermana,
qué atrás quedó la niñez
el viejo rancho que amabas
y el río largo ante él.
Tu pelo y el mío
prometen un gris,
acaso el otoño
ya esté por aquí.
Hermana, hermana,
rondita tibia y cordial:
abre las manos y guarda
la rosa azul de este vals.

Sin embargo hay un cargo que me abrasa
pues nunca penetré en tus inquietudes
y no fui alguna vez la voz que ansiabas
si un pesar te envolvía entre sus nubes.
Mas, con todo, jamás oí tus quejas
y siempre tus desvelos me auxiliaron
en las horas inciertas de la espera
cuando todo encendía el desencanto.

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Dedicado a mi queridísima Hermana Isabel Hardoy!


¡Guaarda con ese petiso...!



I
Tengo un petiso manchao,
un Marenco de bonito
y bien sanputa el maldito
varias veces me ha bajao.
Suave le pongo el recao
i ande acorreono la cincha
comu'n escuerzo se hincha,
se bolea de costao
y se manda un recortao
que te hace volar la vincha.

II
Doctorado en mañerías,
licenciado mordedor,
un maestro pateador,
arquitecto en porquerías;
por eso en mañanas frías
pa'evitar el corcoviazo,
lo maneo, lo amordazo,
en el suelo lo he montao
y aunque lo saque trabao
siempre le queda un retazo.

III
Veinte años tiene'l clinudo
ni de su sombra confea,
en el palo se guasquea,
cada mano es un peludo;
como ha quedao vinzudo
enyegua si se da el caso
pero, al ser de salto escaso
suele quedarse colgao
más nervioso y preocupao
que una monja con atraso.

IV
... Y me gusta su verdad
que ni a rebenque cambió,
la yegua que lo parió
se llamaba "Dignidad".
Defiende su libertad
toda su peticería,
pienso, si como él sería
nuestra humana condición
a más de uno "del sillón"
le tiembla la estantería.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El quinto galope


(Pintura: Patricio E. Marenco)

1
Endispués de rasqueteao
y una buena cepillada
la capa bien colorada
me tenía retratao,
los cabos como emblecao,
un calco patas y manos
mesmo como si un enano
le hubiera dao a pincel,
humillaba el chuzo aquél
cualquier relincho cercano.

2
Saque'l recao del galpón
como señora preñada
las argollas arrastradas
de la cincha y el cinchón;
bufarroneó el redomón
que lo había dejao colgao
en una planta que al lao
estaba como pintada,
tanto pa'una lluviada
como un sol entusiasmao.

3
Estirao como mugido
de ternero destetao,
ensillo y queda el recao
como si juese un cumplido.
Puse un cuerito sufrido
con la lana contra el pelo,
las matras como pañuelos
planchados por la patrona
y arriba de la carona
matrita de menos vuelo.

4
Basto porteño, encimera,
cincha de cuero que un día
un tal Negro Iguemendía
la construyó de primera,
estribos que yo me hiciera
de afición a lo campero,
cojinillo catrielero,
sobre puesto y de dos vueltas
cinchón por manos resueltas:
Oscar Irisar, platero.

5
Un bocao como badana
enantes le acomodé,
riendas y clinas tantié
como si juera tu hermana;
lo amancorné y mi humana
persona sobre'l recao
al ñudo que había echao
de un tirón le desmañé,
salió cuando lo animé
las patas com'un soldao.

6
Con un rebenque de argolla
de plata le paino el tuse,
trompieza en los tacuruces,
que le'stá sobrando olla,
antigua costumbre criolla
llevar el lazo adelante,
montar y bajar campante
hasta qu'esté bien corriente,
se ha enredao mucha gente
y ya no estoy como enantes.


martes, 12 de febrero de 2013

Juego Nacional "El Pato" (Triunfo)


(Pintura: Carlos Montefusco)


Cuatro manzanas de pampa
y un botón de ocho jinetes,
y un botón de ocho jinetes.

Un pato vuela y el nudo
se desata en ocho fletes,
se desata en ocho fletes.

Ocho galopes tirantes,
cada galope es un tiento,
 cada galope es un tiento.

Le ponen cuerdas al aire,
son ocho cuerdas de viento,
son ocho cuerdas de viento.

Coraje, hombría y destreza
de machos de recia estampa,
de machos de recia estampa.
Le sacan a taco y lonja
chispas verdes a la pampa,
chispas verdes a la pampa.



En vuelo de media altura
y en la cancha del pampero,
y en la cancha del pampero.

Al viento le hace gambetas
el pato con su aleteo
el pato con su aleteo.

Ocho gauchos y ocho pingos
en lucha de igual a igual,
en lucha de igual a igual.

Simbolizan con el pato,
nuestro juego nacional,
nuestro juego nacional.

Coraje, hombría y destreza
de machos de recia estampa,
de machos de recia estampa.
Le sacan a taco y lonja
chispas verdes a la pampa,
chispas verdes a la pampa.

Puesta


(Pintura: Carlos Montefusco)

Pulpería "La Alborada",
domingo, la senda espera,
habrá más de una cuadrera
que llaman "depositada",
se acerca la paisanada
trayendo cada jinete
la ilusión puesta en su flete,
y ve desde la alta loma,
la enseña patria que asoma
flameando en el mojinete.

"El Rosillo" de Bogado
y "El Alazán" de Barrientos,
van a entrar en los trescientos
a largar desde parado;
el sol ya se ha recostado
por detrás de la cuchilla,
la amarillenta gramilla
se mezcla con los cardales;
y flamean los pajales
como una verde golilla.

Al bajar de la bandera
se estira "El Rosillo" manso,
y "El Alazán" de abalanzo
parte con marcha certera;
la senda, una "polvadera"
tiende como gris mortaja,
filosos como navaja
vuelan en un santiamén,
cuando al cruzar por los cien
ni uno ni otro se aventaja.

Se ve venir al "Rosillo"
que media cabeza asoma,
bañado en la policroma
sobre del renglón del trillo;
se estira cada potrillo
como ráfagas de vientos,
y en arrebatos violentos
cruzan los dos animales,
cual dos saetas, iguales
al demarcar los doscientos.

La última arremetida,
ninguno al contrario quiebra,
se arquean como culebra
sobre la senda dormida;
y en la última embestida
ya del rebenque al rigor,
quedan muestras de valor
sin derecho y sin revés,
y gritan "¡Puesta!" a la vez
rayero y sentenciador.

Agarrando caballo


(Pintura: Carlos Montefusco)


Cuando le ofrecí el bozal
solo, metió la cabeza
porque yo confío en esa
que lo sepa el animal,
temblaba cuando bagual
pero lo fui conquistando
dándole tiempo, pensando
con la mente a toda orquesta
hasta bajarle la cresta
y saliese cabrestiando.

Casi cabeza a cabeza,
que siempre sea a la par
pa'd'esa forma evitar
que lo tome por sorpresa
que nunca falta una d'esas
asustadas por sonseras
una cuzqueada cualquiera...
me acuerdo de Pancho Vivas
que lo pasó por arriba
rompiéndole la cadera.

La escuela del potro es dura
lo mesmo que gallo asao
-el cuerpo siempre avispao
tranquilidad y mesura.
Todo a su tiempo madura...
por eso me pone ufano.
Dolores montando el ruano
conviersa por el cabestro:
-"¡Qué maestro, su maestro!"
-"Usted conoce sus manos!.


Yo también



(Pintura: Gustavo Solari)



Yo también porque soy criollo
igual que tiento sobao,
largo mi pial de volcao
sin mezquinarle ni un rollo.
No han d’encontrar ni un escollo
de lo que voy a narrar
y quiero solicitar
que’l que se tenga por sabio
que vaya pegando el labio
y atento para escuchar.

Yo no soy un sabe todo
pero si un observador,
conozco cada espesor
como así también el modo.
Pa’ su mejor acomodo
de las jergas de lanilla,
caronas y caronillas
del primitivo recao
que ni Solari ha pintao
mesejante maravilla.

He sido bien enseñao
desde un botón sencillo,
bastos, riendas y lomillos,
lazo torcido y trenzao.
Dejar el cuero graneao
a maceta y a mordaza,
novillo carneao en casa,
lonjear sobre la rodilla,
hacer chusmear la cuchilla
como Pancho por su casa.

De los pelos del caballo
los entrepelao están,
cebruno, blanco, alazán,
el colorao y el bayo;
al rosao flamenco hayo,
lobuno, gateao, rosillo,
oscuro, zaino, tordillo
y si no he contao mal,
son como trece en total
en un sumar muy sencillo.

Viejo barcino, manchao,
de Tobías, el tobiano,
doradillo, porcelano,
moro, azulejo, tostao,
melao, overo, pintao,
ruano neto nombraré,
verdadero pangaré
los tengo pa’ mi consuelo…
Son mezcla de un mesmo pelo
los trece que yo me sé.




Como gato escaldao

 

(Foto tomada del flickr de "rxinzo")

Cuando veo una mujer
e
n una reunión como ésta,
yo empiezo a’gachar la cresta,
pa’ no entrar a padecer…
En cuestiones del querer
soy como el tiento sobao,
y como ya me han boliao
en más de una correría,
disparo del agua fría
mesmo que gato escaldao!


Me basta con que unos ojos
de mujer enamorada
me endilguen una mirada,
ya me tienen a su antojo.
Tengo pa’ mi mal, muy flojos
los garrones del amor;
siempre me faltó valor
pa’animarme a una gambeta,
y al entrar a una carpeta
nunca salí ganador.

Una me encerró en su brete
sin tiempo a pedir socorro;
me tuvo como a cachorro
que se engaña con chupete.
Era linda como un flete
pa’entrar en cualquier porfía,
pero pa’ desgracia mía,
que otra pena no se iguala,
ella… me salió más mala
que chorizo’e pulpería!

Dispués que se saborió
como en res muerta un carancho
y que viviendo en mi rancho
hasta en carnes aumentó,
la endiablada levantó
vuelo con otro palomo…
Hay que darse cuenta cómo
me dejó viejo y flaquito…
mucho más viejo… y finito…
que cinchón de mayordomo!

lunes, 11 de febrero de 2013

Tropiando ricuerdos


(Pintura: Guzmán Garcia Lenguas)

Por caminos de añoranzas
montaos en los años lerdos,
van viajando mis recuerdos
con mis sueños y esperanza.
Me chucean como lanzas
vivencias de tiempos idos,
y son constantes tañidos
de un cencerro permanente
que me traen a la mente
los lindos años vividos.

Las paredes de chorizo
del rancho ande yo crecí,
están vigentes en mi
mesmo que mágicho hechizo.
Tuito de tierra era el piso
firmemente apisonada.
El techo -paja quinchada
en postes de ñandubay-
que se bancaba ¡velay!
hasta la pior pamperada.

En un lugar apartao,
bien lejos de la cocina
se encontraba la letrina
también yamao escusao.
Bajo un alero alargao
había una siya enana,
la jarra, la palangana,
la batea de lavar,
la bomba "sapo" a la par
y el fogón con su campana.

Ni bien se ponía el sol
al candil se lo encendía,
que las funciones cumplía
de primitivo farol.
Un frasco viejo de alcochol
con kerosén se enyenaba,
un corcho se rebajaba
pa'tapar la boca estrecha,
y de pabilo, una mecha
en la tapa se ensartaba.

Dispués que'l tiempo pasó
apareció el "Petromás",
"sol de noche" que, quizás,
hasta el presente alumbró.
También se lo utilizó
en ordeñes matinales,
pa'iluminar los corrales
en madrugadas oscuras,
remedando, en las alturas
a los astros celestiales.

El progreso no escatima
en sepultar las vivencias,
a costumbres y creencias
se los yeva por encima.
Aunque hoy la gente estima
que's todo comodidá,
alzo un ruego en soledá
con este pedido en pos:
-Yo quisiera, tata Dios,
golver a mi mocedá.

Dale vuelta la pisada

(Dibujo: Enrique Rapela)


A mi pingo embozalé
en el potrero que estaba,
pero al notar que "manqueaba"
preocupado, lo miré,
la mano le revisé,
toqué su hinchazón patente,
una fisura, presente,
me dio conocido el caso...
le dicen: "el mal del baso",
el síntoma es evidente.

Pensé de cómo curarlo
y aunque a veces, no me trabo,
estaba en un trance bravo
con la intención de aliviarlo.
Sin pomada para untarlo
y desechando inyecciones,
son muy pocas las opciones
pero en la sabia campera,
con medicina casera
salvan esas situaciones.

Aclarando mi neblina
puse en práctica un consejo
que me diera un gaucho viejo
en una estancia vecina...
-"Rompé un güevo de gayina
sobre la zona afetada,
cortá la tierra apretada
del borde de todo el baso,
y sacando ese pedazo
dale vuelta la pisada".

"Dejá libre al animal
en donde poco camine,
que solo al mal lo domine
con su vida natural".
... Y fue... un misterio real
para mi criolla alegría,
el caballo, día a día
caminó con corrección...
y andaba por la extensión
mostrando su mejoría.