"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Como el hombre más campero en reuniones de fogón teniendo a mano un porrón de la banca me apodero. Yo no preciso ladero ni estando entre gente extraña, y como sé darme maña si me topo a otro cantor me vuelvo más zumbador que mangangá en una caña.
Con mi guitarra, a menudo, he demostrao lo que aguanto, y medio parejo canto porque no soy tartamudo. Jamás he templao al ñudo y aunque estoy algo viejón revolviendo mi fogón hay siempre oculta una brasa, porque el que fue buena grasa debe ser buen chicharrón.
Cuando estoy entre cantores donde me griten "envido" no me han de agarrar dormido ni los muy madrugadores. Si humanos son los errores -como reza un viejo dicho- en el corral de un capricho este criollo no se encierra, sabiendo que en esta tierra hay trampa pa todo bicho.
En mi pecho, el corazón, como langosta saltona al sonar de la bordona anda alegre y retozón. Si abundo en ponderación pecando por descortés, sepan que soy sin revés y pa jugarme mi resto me encuentro siempre dispuesto lo mismo que gallo inglés.
El que la voz me levante que se cuide la osamenta: soy como grano 'e pimienta chiquito pero picante. De un lao a otro, ambulante, llevo un verso a flor de hocico, y si en general salpico es porque tengo caudal, pues no es al primer zorzal que le hago cerrar el pico.
Me gusta agrandar la armada según la ocasión me mande, por eso, si corto grande no crean que es compadrada. No aflojo ni una pulgada respondiéndome el garguero, y afirmo en tono severo ¡que lo que diga mi boca lo ha de sostener mi cuero!
(Foto: Eduardo Amorim)
Este tirador, mi amigo,
y la rastra que aquí ve
justo a explicarme ni sé
los años que andan conmigo.
Prendas que van al abrigo
del lucero y de la luna;
dos prendas que se hacen una
y así son, sin que les sobre,
riquezas de un gaucho pobre
sin ambición de fortuna.
Hubo unos años tan flojos
pa mi oficio de resero
que estuve con el pulpero
endeudado hasta los ojos.
Como oveja con abrojos
andaba de mal en peor,
y más de un caballo flor
lo he dao pa poder pagar,
pero alcancé a conservar
mi rastra y mi tirador.
Lo chairé a mi corazón
pa enfrentar las horas malas,
por más que a veces, los talas,
se rinden al ventarrón.
Pa borrarme un nubarrón
la rastra brillaba igual,
y en ese tiempo fatal
mi tirador, ¡quién lo viera!
tapao en plata de afuera
y adentro sin medio real.
Hoy otra vez con tropilla
y con trabajo a montones
embozalando ilusiones
sigo mi vida sencilla.
Y cuando aquél que acaudilla
bien llamao Nuestro Señor,
me aplique la de rigor
pa ocupar mi sepultura
¡déjenmé en la cintura
mi rastra y mi tirador!
- "Mirá Hermano, vengo a verte
pa'pedirte una gauchada
porque me ha dejao sin nada
mi tremenda mala suerte.
Enfermo, casi a la muerte
estuve al salir de preso;
y ahura al pasar todo eso
como templando el coraje,
voy a salir en un viaje
pa'ver si gano algún peso".
-"Que de preso habías salido
me anoticié no hace mucho,
y ahurita recién escucho
lo enfermo que habías caído.
Pero largate tendido
dejando a un lao la tristeza,
y hablá nomás con franqueza
que lo mío es de los dos,
porque pa'mí juiste vos
sin revés y de una pieza".
- "Pa'empezar a trabajar,
como mal montao me hayo;
si te sobra algún caballo
te lo quisiera comprar.
La verdad, pa'negociar
no tengo ni un pingo viejo,
pero de a pié no te dejo,
podés tener por seguro...
Si me sacás de este apuro
voy a resollar más parejo!".
-"Allí en mi tropilla hay diez:
nueve zainos y un tostao;
mientras yo ensarto este asao,
andá y elegite tres"...
- "Pero Hermano, vos sabés,
que yo me arreglo con uno,
a más tengo este lobuno,
emprestao por otro amigo"...
- "Llevá tres como te digo
o no te llevás ninguno!".
-"Es orden muy espinosa
pa' colmo de tantos males,
sacarte tres animales,
de tu tropilla lujosa".
-"Sin decir ninguna cosa
cabresteame del mandao
y a más un poncho encerao
vas a llevar por si acaso;
y en pilchas si andás escaso
prontito te armo un recao".
-"Sos cadena de eslabones,
pareja y sin una falla;
y un amigo de tu laya
no se encuentra a dos tirones"...
-"Dejate de esas cuestiones,
no me hagás llover el pecho
y ahura pa'mejor provecho,
ya que la suerte te trajo;
¡vamos a pegar un tajo
que ya el asao está echo!"
Cuando ruede a plena luz
y me pialen los tobillos,
he de arroyar los ovillos
que tuve en mi juventud,
cuando un bagual de la cruz
me haga besar la clinera;
cuando ya puerta ajuera
errando piales esté,
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.
Cuando el patrón en enero
haye un potrillo abichao,
o algún vacuno empastao
encuentre en algún potrero;
cuando al ñandú más ligero
no le eche mis ñanduceras,
cuando llegue a una cuadrera
mal empilchao y de a pié;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.
Cuando tenga que charquear
un potro crudo ensiyao,
cuando me quede colgao
de los bastos al montar;
cuando no pueda enlazar
a nuestra usanza campera,
de las aspas a una ternera
con tres rollos de revés;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.
Cuando al bolcao de pabilo
ya no lo pueda trenzar,
ni en mi milonga arrancar
cifras, milongas o estilos;
cuando de plano o de filo
me machuquen la sesera,
cuando un borrego cualquiera
se burle de mi vejez;
como un maula lloraré
recostao en la tranquera.
Recièn despuntaba el día
cuando el hijo de un puestero
montando un pasuco overo
rumbo a la estancia salía.
Un tero en su gritería
lo saluda a la pasada,
y entre los cueros, doblada,
lleva una carta del padre
con letra despatarrada.
Es el muchacho mayor
hijo del "pampa" Machao,
un criollo muy estimao
por serio y por cumplidor.
Como hombre trabajador
le traza al hijo una senda,
y pa que el patrón lo atienda
sin buscar mucho acomodo
escribiéndole a su modo
al mozo le recomienda.
Y así le escribe al patrón
a lo criollo y sin empacho:
"ahí va Lauro... mi muchacho...
por si le hace falta un pion.
De entrada andará cortón
al verse rodeao de extraños,
pero en verdá y sin engaños
en todo un hombre a mi ver,
y ayer, justamente ayer,
me cumplió los quince años.
Casi a leer no ha aprendido
y embarulla las vocales,
pero en trabajos rurales
puedo darlo garantido.
Es callao, muy retraído,
y enemigo de las charlas,
costumbreas que al valorarlas
no son elogios de abuelas
y si usté lo vé de espuelas
seguro que sabe usarlas.
Le he enseñao, sin fantasía,
cómo se enrienda un bagual,
y en la puerta de un corral
vuelca el lazo a la par mía.
Le gusta, tiene baquía
y afición pa ser soguero;
cura sarna con esmero,
es baquiano pa esquilar,
y si le toca cueriar
no le va a rayar un cuero.
Saturno, el finao mi hermano,
- hombre campero y capaz-
fue su mentao capatáz
de confianza y muy baquiano.
Rercuerde a Juan, qué paisano
tan parejo y liberal,
que cuando fue su mensual
tanto carniaba un novillo
como entregaba un potrillo
hecho un pingo escepcional.
Yo también, desde muchacho,
recordarlo es mucho honor,
fuí en la estancia un domador
jinete y vivaracho.
Ahura ya me deshilacho
como poncho muy gastao;
mi agilidá se ha mermao
por los años que amontono,
pero ni ansí lo abandono
y estoy siempre a su mandao.
Luce mi hijo ese apellido
que nunca llegó a mancharse,
y ha de saber comportarse
pa llevarlo merecido.
Le enseñé que sea cumplido,
decente, bueno y constante,
pero aunque sea tolerante
debe tener bien grabao:
que jamás a los Machao
los han echao por delante!".
Yo soy "el Zorro" mentao honor que nunca busqué y siempre que bellaquié fue por verme maltratao. Tal vez nací pa'l arao pa'l que mi cuerpo se presta; pero en vez de llevar puesta la pechera ruralista, debo ser protagonista principal en una fiesta.
Me suben pa'castigarme y clavarme con la espuela, tratando de que me duela y al corcovo provocarme. Entonces dentro a hamacarme peliando de macho a macho, y del lomo los despacho aunque cause un estropicio, pa'vengar el sacrificio de los que mandan al tacho.
Pagan la entrada que es plata queriendo verme vencido, es por eso que he tenido un tesoro en cada pata. Que mi gloria no es barata lo demuestran los rayones y cientos de picotones que me han dejao los chuzazos, sin contar los rebencazos con las peores intenciones.
Dicen que debo una muerte más lo que pasó aquél día, no todo fue culpa mía, hubo algo de mala suerte. Bajé bellaqueando fuerte a un hombre digno de mí, del recao lo despedí a un gran jinete argentino; lo demás lo hizo el destino que suele portarse así.
Como desgraciadamente no me queda otro camino, seguiré con mi destino de luchar con quien me muente. Cuando el tiempo me atormente jinete que no hay quien venza, no quiero más recompensa que ser libre en campo abierto, bajo el cielo descubierto que cubre la pampa inmensa.
La desprendida bombacha
sobre el empeine cayendo,
te acariciaba cubriendo
como una casta muchacha.
Al bigote de tu hilacha
lo vi en esquilas y trillas.
Por detrás de las gavillas
o salir de los maizales.
Y por sobre los papales
en los pies de las cuadrillas.
Te vi en los pies del bolsero,
sobre el burro o el tablón.
O abarrotando el galpón
en un pago chacarero.
También te llevó el resero
por esas güellas remotas.
Compañera en sus derrotas,
marchando en un día tibio,
supiste darle un alivio
cuando se sacó las botas.
Siempre suave y livianita,
pa' los cayos nunca estrecha.
Al terminar la cosecha
te vi en el pueblo nuevita.
El paisano de visita
te lucía sin desdenes.
Yo te vi sobre los trenes
o andar en la romería,
y ocupar la estantería
de los viejos almacenes.
Te he visto blanca en la cancha
de bochas y en los frontones,
y bordada y con cordones
deslizarte por la plancha.
Yo te he visto en la pata ancha
y pisar en las tabiadas.
Y en fieras atropelladas
defender al menos fuerte.
Y enfrentarte con la muerte
atajando puñaladas.
Desde al Ande al Litoral,
en este suelo bendito,
tal vez te deba un poquito
la grandeza nacional.
Sos un símbolo rural,
prenda cómoda y barata.
Y aunque me sobre la plata,
mi planta te ha de calzar,
cuando a gusto quiera andar
sobre la tierra: ¡alpargata!
L.M.: - Saludo padre Marcelino soy santiagueño del ocio, pero tengo un sacerdocio que llevo en mi propio trino, canto, sueño, me ilumino y a veces en mis locuras, tendido en noches oscuras, aunque no voy a la iglesia, mi poesía también reza por la sapiencia de los curas.
M.M.: - Salud Lázaro Moreno, un hermano de santiago, al saludarlo me embriago en sus sentimientos buenos. Se vino a este terreno, maestro y compañero; márqueme usted el sendero pero el cura en esto insiste: es ciero que Dios existe y se encuentra aquí en Chiquero.
L.M.: - Lo busqué en el mostrador, crea, Padre Marcelino, por eso me gusta el vino porque es sangre del Señor. Me hace creer más payador y a veces eso me inspira; aunque parezca mentira el vino trae locura: y no temo ningún cura cuando el pueblito me inspira.
M.M.: - Se que me andaba buscando lo dijo ahora que, eso me hace muy feliz porque ahora lo estaba escuchando. Por usted estaba rezando, por usted voy a rezar; y algo le voy a expresar, estimado payador: me buscaba en el mostrador y yo estaba en el altar.
L.M.: - Toda la tierra es altar si el hombre anda de rodillas, cuando se pone de cuclillas podrá muy bien conversar. Orar, pensar o rezar siempre tiene bendición y lo pienso con razón, aunque lo anduve rezando: también quien vive cantando tiene a Dios en el corazón.
M.M.: - Todo el mundo es un altar pero no es un mostrador, se lo digo al payador que aquí a venido a cantar. Y algo más voy a agregar, del alma saco este trino, dice el Padre Marcelino en esta tierra Argentina: después vamo'a la cantina que le voy a pagar un vino.
L.M.: - Casi que me hace pensar cuando apela a su insistencia, yo tengo poca paciencia si tengo que contestar. Pero d'entrando a pensar soy grande, humilde y valiente; hombre que gasta y que siente sin gastarme en protocolo: usted toma el vino solo y yo tomo con mi gente.
M.M.: - Eso es en el altar, lo compartí con Luciano, porque él es un buen hermano que aquí me vino a ayudar. Y algo quiero aquí enseñar y usted no vaya a enojarse, pero el cura va a expresarse, grita el Padre Marcelino: para tomar de ese vino primero hay que confesarse.
L.M.: - No se si todo con vos, capaz que en algo sencillo, algo guardó en los bolsillos que Diosito no escuchó. Pero igual me quedo yo, ¿sabe porqué? por grandote, y a veces, pa'que lo anote, estas palabras entablo: soy capaz de topar diablos y que me alce un sacerdote.
M.M.: - El dice que en el bolsillo yo algo aquí me guardé, pero predico la fe y preciso un monaguillo. Yo creo que el hombre es pillo, y en una forma bendita, como lo tengo cerquita le digo en esta payada: ¿sabe?, no guardé nada... no pasé la canastita.
L,M.: - ¡Cuánto diezmo pa juntar, pa guardar en su madero, yo le presto mi sombrero y a medias vamos a andar; mejor para cantinear cuántas cosas con gran fe, y otra cosa le diré, Padre usted que habla del Santo: el mozo tiene su canto con bendición y con fe.
M.M.: - Me va a prestar el sombrero pa'que yo haga la colecta, No se si saldrá perfecta estimado compañero. Me va a prestar el sombrero en este suelo entrerriano, lo voy a tratar de hermano y algo le voy a decir: mejor voy a repartir con la boina del Chano.
L.M. - En todo no hay que creer mi gan familia entrerriana, este cura con sotana tiene mucho por deber. es rezar y comprender porque se siente orgulloso; andubo en rumbo sinuoso y quedó con muchas ganas, una cosa es con sotana y sin ella es peligroso.
M.M.: - Algo le voy a aclarar al tremendo payador. soy enviado del Señor y aquí he venido a rezar. Algo le voy a aclarar en el criollo decimal, le grito en este sitial ante esta gente entrerriana: con sotana o sin sotana sigo siendo cura igual.
L.M.: - Ya le afloró y siento, que vibra más cuando canta un zorzal en la gargante hace que sacude al viento. El noveno mandamiento cuántas veces abrá rezao y yo que vengo del pasao: se me pinchó la locura, ojalá vengan diez curas para dejarme a un costao.
M.M.: - ¿Porqué pide más sacerdotes si ahora alcanza con uno? El momento es oportuno de algún cariño grandote. Y es bueno que yo le anote en este criollo camino, Y en este suelo Argentino ya que predico la fe, para confesarlo a usted le sobra con Marcelino.
L.M- Mejor vamos a tomar un vino en el mostrador, M.M.- Estimado payador yo se lo voy a pagar. L.M.- Una fiesta popular sabor de pan y de vino M.M.- Del alma van estos trino para este público bueno L.M.- Pide Lázaro Moreno apoyen a Marcelino.
Alpargatas con bigotes, bombachitas remendadas y una voz dulce y sagrada me llama a ser sacerdote. Yo estaba entre los mogotes, perdido entre los montes; con sus pequeños aprontes mi infantil vida pasaba; y Tata Dios me llamaba para grandes horizontes.
Fue muy pobre mi niñez crecí en un rancho pobre donde nunca abundó el cobre pero sí la honradez. Dueña de casa: "la escasez" porque era visita a diario; desde ese paisaje agrario donde era muy dulce, digo, con trece años cumplidos Dios me llevó al seminario.
Con mis padres y mis hermanos, mi niñez fue muy sufrida y por eso bendecida en los montes entrerrianos. Dios siempre nos diò una mano pues mis padres con nobleza trabajaron con pureza, siempre nos dieron socorro, y hasta un cuerito de zorro puso el padre en la mesa.
Así llegué al seminario con dos muditas de ropa, y una ilusión viento en popa que alumbró mi vivir diario, se hizo mi vida un rosario por las cuentas del amor. Dios me fue dando fervor convertido en alegría, pensando que un día sería sacerdote del Señor.
Con trazos llenos de amor Mami una carta me hacía, y cuando la recibía yo agradecía al Señor, porque además del calor que me traían sus besos, me contaba de sus rezos y mi padre ponía en el sobre, algún billetito pobre de dos o de cinco pesos.
"Tus hermanos andan bien el Tequi anda por la escuela la Lily está con la abuela, y la Marita también y vos sabés que recién la nena empezó a caminar... Jorge se fue a trabajar, creo que anda sembrando; el chiquito está ordeñando y el nene lo fue a ayudar.
Muchas veces extrañé de mi rancho me acordaba, como en sueños regresaba... algunas noches lloré. Así mis ojos lavé, entonces veía mejor, y comprobaba el amor que confirmaba mi certeza; que a pesar de mi pobreza me había elegido el Señor.
Y llegó al noventa y dos, el jueves tres de diciembre, pa'que en mi alma se siembre: "Sos sacerdotes de Dios", Él me hizo su portavos y es bueno que ahora anote que por su amor tan grandote, y a pesar de mis reveses si vuelvo a nacer mil veces yo quiero ser sacerdote.
Alpargatas con bigotes, bombachitas remendadas en mi alma están grabadas ¡y ahora soy sacerdote! Él hizo de este cascote un instrumento de calma no soy feliz por las palmas ni porque escuchen mi voz, sino porque a Tata Dios puedo meterlo en las almas.
La verdad soy tan feliz porque Dios me ha llamado, y a pesar de mi pecado un día le dije: "Sí". Sentí su voz, lo seguí y es bueno que ahora anote que por su amor tan grandote que me regala con creces, si vuelvo a nacer mil veces ¡que Dios me haga sacerdote!
Cuñao, le encargo un lobuno que anteanoche se me fué, y por más que lo campié no le hallé rastro ninguno. Y así como cada uno a su antojo se desata, a mí el renegar me achata porque hasta pobre y caído por el lobuno perdido desprecié un montón de plata.
Yo digo que se me fué... pero en el rastro observao noté que salió montao uno que dentró de a pié. Por el suelo me orienté sin que una duda me pese, y como pa que la viese hallé juntito a una mata una moneda de plata que a un tirador pertenece.
Ya iba el sol alto tranquiando cuando la falta alvertí, y al punto ensillé y salí en un tostao galopiando. Diba seguro rumbiando siguiéndole las pisadas, y aunque estaban bien marcadas al enfrentar "Los Cerrillos" una tropa de novillos dejó las güeyas borradas.
El dato le facilito de que está recién tuzao, y si no se lo han voltiao lleva un penacho finito. La marca, un '8' clarito, -que es la de Ubaldo Molina- y otra seña que combina pa que la tenga presente es una estrella en la frente como un güevo de gallina.
Es del cuerpo del picazo que el domó el tartamudo, y tiene blanca hasta el nudo la mano del lao del lazo. Y si de un solo arañazo me hicieron temblar la cresta, si Dios la suerte me presta que me haga con él juntarme ni aunque tenga que empeñarme, ¡le juro que hago una fiesta!
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".