miércoles, 13 de marzo de 2013

Por milonga



A.L.:
-A guitarra, así lo haremos,
y acompañe por milonga,
entonces cuando disponga
en la cancha nos veremos.
Esfuérzece hasta el extremo
porque lo voy a exigir,
y ya le voy a pedir
aunque lo saque apurado:
de la palabra "pasado",
¿usted qué puede decir?

V.V.
-Pasado es lo que se fue
hace un instante, un segundo;
todo pasa en éste mundo
y eso ya lo sabe usted.
Amigo, figurecé,
lo que usted me preguntó,
 fué una cosa que pasó,
es algo que ya no está,
algo que fue realidad
y que el tiempo se llevó.

 A.L:
-Si lo perfecto existiera
su contestación sería
la que yo le exigiería
en su momento a cualquiera.
Y ya que hay gente de afuera
que escucha con atención,
le pregunto en la ocasión
si no se asusta por eso,
si yo le nombro el "progreso"
qué dice su inspiración.

V.V:
Progreso es lucha constante
de los pueblos por venir,
es el camino a seguir,
es la palabra "adelante".
Es la construcción pujante
de la fuerza y de la idea,
la más hermosa pelea
que el hombre en ganar se afana,
la esperanza de un mañana,
progreso es lo que se crea.

V.V:
Lo invito a cortar la hebra
pa'hacerle gasto al patrón
y darle un beso al porrón
paladiando la giñebra.
Si su idea no se quiebra,
cuídese del agua muerta
le aconsejo estar alerta
porque en el primer descuido
le canto una ¡falta envido!
con treinta y tres en la puerta.






Domador envejecido



Sobre un bayo de penacho
lindo de anca y de lomo,
"es el último que domo",
me decia el paisano Cacho.
-"Empecé desde muchacho
con bocas para ablandar
mi oficio ha sido domar
y hoy mi saber se acrecienta
pero ya cumplí cincuenta
y es hora de abandonar.

"Treinta y seis años andando
arriba de los baguales,
no son dolores casuales
los que me están molestando.
Por forzarme tironeando
suelo dormirme sufriendo,
el tiempo pasó corriendo
y aunque es muy ruda mi ciencia
lo que gané en experiencia
en fuerza lo fui perdiendo".

Tenía razón el paisano,
conocedor de la pampa,
lo reflejaba su estampa
de domador veterano;
más de uno confió en su mano
pa que le amanse un bagual,
en su tarea rural
alguno pasó un apuro
ni por malo y por duro
jamás largó un animal.

También decía al conversar
de las cosas de la vida:
"la vejez es una herida
que nadie puede curar...
La doma voy a dejar,
si cuesta creerlo ¡canejo!,
ayer un pingo azulejo
me entró a dar sacudones
y al apretar los garrones
me convencí  que estoy viejo.

Cortando redondo



Cuando pulso la encordada
me vuelco con sentimiento,
y hay coplas que largo al viento
tan sólo por compadrada.
Y sepan que esta jugada
la copo por entendido,
porque a más de un atrevido
que me ha querido parar,
me lo he podido pasar
como alambrao caído.

Algunos dirán que es feo
el peludo azucarao,
pero cuando estoy montao
yo bien seguro me veo.
Guitarreando me floreo
y a ninguno me le achico,
y si bien franco me explico
haciendo esta atropellada,
no es porque es  pura parada
como caballo 'e milico.

Si estoy jugando con fuego
y alguno se siente paja,
que me muestre la baraja
a ver quién tiene más juego.
Jamás me rebajo a un ruego
ni he tenido una rodada,
y en esta depositada
me siento tan satisfecho,
que ando sacando más pecho
que china recién casada.

Estos no son tropezones
del tranco de algún mamao,
ni piensen que me he bandiao
con tantas ponderaciones.
Pa' terminar las cuestiones
dejo estos versos parejos,
si encandilan mis reflejos
es pa' que vayan sabiendo
que no me anduve durmiendo
igual que los perros viejos.

Hasta el rancho del amor



(Dibujo: Rodolfo Ramos)

En una mañana clara
de la luz que dió un domingo,
salio en un precioso pingo
el paisano Juan Caldara.
Era un tostao malacara
que le costó acomodar,
lo quería caminar
porque estaba en las porfías,
que tenía pocos días
para poderlo entregar.

Vivía en un campo lindero
que estaba mal alambrao,
donde tenía un cuñao
que también era puestero.
Cruzó, como esos puebleros
que pasan sin saludar,
porque llegó a calcular
que si una mano movía
el tostao se le pondría
a arrastrarse a corcovear.

Así pasó Juan Caldara
medio al tranco y seriamente,
que parecía ir sonriente
en el tostao malacara,
y no era en él cosa rara
hacer un domingo flor,
cuando su sueño cantor
silba de estilos alegros,
pensando en los ojos negros
de la dueña de su amor.

Diez redomones tenía
que entregar en esos meses,
donde iban los intereses
de los trabajos que hacía.
Del cual daba garantía
del animal que domó
y apenas la copa vió
de un tala viejo que asoma,
detrás de la última loma
el recado acomodó.

Iba con el ansia loca
al tranco largo ese trazo
porque sabía que un abrazo
era el premio que le toca,
a más la miel de una boca
le alimentaría el amor
porque el desbocado ardor
sueña junto a su querella,
porque al estar junto a ella
es un domingo mejor.

Cerca escrudiñaba el llano
en esa linda mañana,
una preciosa paisana
esperando a su paisano.
Entre una y otra mano
su impaciencia estrelló
pero apenas divisó
al jinete por la huella
daba gracias a la estrella
que a su gaucho encandiló.

Y por mágico embeleso
de unas trenzas renegridas,
cobró las noches perdidas
premiándolas con un beso.
Ella sentía por eso
orgullodel domador
y al disfrutar del amor
en esos instantes gratos,
viven alegres los ratos
de otro domingo mejor.

"Machos" (Relato)


(Foto de la película: "Don Segundo Sombra")


No digas ni una palabra,
qu'ella se fue del rancho
porque buscaba otro amor,
algo que fuera "más amplio",
que está en la gente del pueblo
y no en la gente del campo;
pienso que al fin fue sincera,
a más, un ave de paso
que en vuelo de la vida
volará de pago en pago.

Tratá de no tener pena
y menos de darte asco...
Ni pienses en el gurí
que lo tengo de la mano;
éste no va'alzar el vuelo
porque creo que al fin y al cabo
tan sólo se halla esta casa
pa'gente que anda de paso,
o hay algo de maldición
parece cosa del diablo,
que sólo queden con vida
todos los que somos machos.

Le vi'a contar que su abuela
se fue de aquí muy temprano,
escuche con atención
esta historia que le hago...
Yo era un cachorro de meses
que no había llegao al año,
cuando ella se cortó
pa'l lado del campo santo,
dejando a mi pobre viejo
con esta vida en sus manos...

Creo que hasta me recuerdo
cuando iba a atar los caballos
que por miedo a que se marche
hasta lo seguía gateando.
Y me quedaba cerquita
viendo prender el arao.
Dispués me daba las riendas
cuando díbamos pa'l campo
y ansina crecí con él,
me hice al amparo de un macho.

Cuando conocí a su madre
y decidimos casarnos,
yo la empapé de ternura;
era la luz de éste rancho
que vino a ahuyentar las penas
transformándolas en canto...
Y cuando usté dentró al mundo
el viejo se iba babeando,
si parecían dos gurises
cuando corrían por el patio
jugando no se a qué juego
¡pucha que recuerdo trajo...!

Pero de nuevo las malas
vinieron cortando el paso
y esa güelta fue su mama
que diba pa'l campo santo
y yo me lo apechugué
como lo hizo aquél macho,
vine siguiendo su ejemplo
y anduve con más cuidado.
Traté de enseñarle todo
lo que se hace en el trabajo...

Hoy que lo veo hecho un hombre
y es padre de éste muchacho,
métale al ejemplo mío
o el de aquél viejo lejano...
No diga ni una palabra
qu'ella se fue de éste rancho
porque buscaba otro amor,
algo que fuera "más amplio"
que está en la gente del pueblo
y no en la gente del campo.

martes, 12 de marzo de 2013

El Ñato



De encuentro bien pangaré
Pero de lomo enserao
Y estando bien pelechao
De pelo corto se ve.
Medio bayo alguna vez,
Depende el tiempo y la zona,
De oreja medias cortonas
y pone como en destierro
Cuando lo empacan los perros
La vista media tristona.

Su fama de cazador
Por la Patagonia norte
Mientras nadie se la corte
La llevará en esplendor.
El ñandú es el mejor
Plato que se come el pillo
Después, capones, potrillos,
Y hasta el ternero mas bello
Tuitos los pasa a degüello
Y eso que anda sin cuchillo.

Empacao es rezongón
Y en su cara de inocente
Si empieza a mostrar los dientes
¡Guarda con el manotón!
Medio largo y petizón
De lomo parejo y chato
Tiene la forma de un gato
Pero es grandote y morrudo;
Unos le llaman "coludo"
Y otros le dicen "el ñato".

Dicen que pa' guanaquiar,
Después de buscar el viento,
Espera justo el momento
Para poderlo saltar.
Porque una vez de olfatear
El rumbo de los guanacos,
Por más que sean macacos,
Si manotearlos los puede,
No los larga aunque se enriede
Entre pastos y alpatacos.

Yo he visto siendo mensual
Muertos por el león fantoche
Diez capones en una noche
y eso no es por un casual.
De hacienda, muerto el tendal
Donde aprovechan los zorros
Y lo digo sin engorro
Con experiencia tristona,
Que es más dañina la leona
Cuando anda con los cachorros.

No duerme en el pajonal
Pero muy lejos tampoco,
Será de que como pocos
Se previene el animal.
Por eso si algún mensual
Lo sorprende con trabajo
Si logra entre monte y gajo
Engañar a la perrada
Haciendo gran rastrillada
Se escabulle viento abajo.

Pero sin en eso de andar
Lo llevan muy apurao,
Salta los montes y echao
Chato se sabe quedar.
No es animal de atacar
Más bien se aleja con miedo
A no ser que en el enriedo
Ya no tenga otra salida
Entonces juega la vida
Como jugármela puedo.

La leona que amamantó
Sus crías entre caldenes
Dicen que hasta cuatro tiene
Pero sólo cría dos.
Es el cazal, cómo no...
Que al dejar de ser pintaos
Son también ejercitaos
Por la madre y sus valores
Pa' que salgan cazadores
Como DIOS los ha dotao.

El moro que no tuve


(Pintura: Carlos Montefusco)

Quisiera tener un moro
de cabeza y patas negras,
no pa'ndar juedeando suegras
pero sí pa mis añoros;
los cuatro  vaso'un decoro
que sean negros también,
un pingo de estampa bien
como aquél de los Salgao',
el mismo que fue robao
por la gente de Pincén.

Potro quisiera comprarlo
de cola y de clina entera,
pa'garrarlo a mi manera
y despacio manosearlo.
Medio brutón galopearlo
para poderlo cimbrar
y si le tengo que dar
un buen tacazo al descuido
se lo he de dar bien medido
sin dejarlo corcoviar.

Lo he de tirar en el suelo,
en la boca y por reflejo
en algún pingo ya viejo
que no se le mueva un pelo;
y aunque regale recelo,
patiando con energía,
lo he de montar con valía
en cualquier arenalsito
con un bocao sobadito
pa no judiarle la encía.

Se bien que si corcovea
aunque sea con recao,
a mi cuerpo deflecao
se le va a poner muy fea;
pero igual pa'tal  pelea
jamás he de atarme 'e manos
pa que sepa el muy ufano
y toda su sangre altiva
que estando el cristiano arriba
el que manda es el cristiano.

Me he de sentir satisfecho
cuando apartando mamones,
lo haga correr de garrones
pero con la pera al pecho.
Y una vez que ya esté hecho,
caballito sin bravata,
una de las cosas gratas
que ha de aprender con empeño,
es jamás patearlo al dueño
aunque caiga entre las patas.

En pelo le he de enseñar
a saltar pozos y espinas,
sin más riendas que las clinas
para poderlo volcar.
Y el día que de enlazar
lo haga entuavía de bocao,
ha de aprender bien parao
a quedarse desenvuelto,
rienda arriba pero suelto
dando frente al enlazao.

 No quiero que sea apurao
pa'montarlo en las campañas
por si alguna vez la caña
me larga medio mareao.
Y la vez  en que  el recao
le baje en los campos yermos
ande yo vi alguno enfermo
ha de aprender como un resto
a pastear con el cabresto
suelto mientras que yo duermo.

No importa que ande dormido
cuando los toscales pise,
basta cuando lo precise:
esté siempre decidido.
Y pa los viajes sufridos
quiero que sea guapetón
y tenga por condición ,
en vez de un trote machazo,
apenita un sobrepaso
y un galopito cortón.

No lo preciso ligero,
que vuele en canchas o pistas,
si yo no soy carrerista
¿pa'qué quiero un parejero?
Que sea aguantador, prefiero,
no muy lerdo ni muy loro,
y el día en que el tiempo de oro
me diga basta sonriendo,
qusiera dirme durmiendo
al tranco sobre mi moro.




La familia del tambo



Está sonando la pava
en la cocina de leña
y una voz ronca, se adueña
del silencio que reinaba,
es el Viejo, que destraba
el serrucho de los sueños,
aunque alguno frunce el ceño
sin protestar, se levanta,
y en dos minutos se planta
ante el calor de los leños.

Con unos pocos amargos
aún en noche cerrada,
va surcando madrugadas
el “boyero”, a gritos largos;
después de arriar, tendrá a cargo
de a dos terneros largar,
si alguno entra a corretiar
porque su madre está echada
pega un grito y de la nada
la lechera entra a llamar.

Banco y maneas preparaos
quedaron del día anterior
y el primer ordeñador
ya tiene el balde enjuagao,
los otros lo han imitao
y se van acomodando,
preguntan ¿cuál?, esperando
que el “apoyador” conteste
en tanto reniega éste
porque uno se está mamando.

El farol quedó colgao
cerca del viejo jagüel
porque de no ser por él
al lechero se le ha errao;
un perro ya se ha arrimao
y se rasca bostezando,
también se va despertando
con su chirriar el molino
y algún hornero, su trino
pa’ la causa va sumando.

Cuando el sol se deja ver
hay qu'ir apurando el tranco,
unos han colgao el banco
pa’ dentrar a revolver;
la “patrona” entra a traer
maíz pa’ las batarazas,
la silueta de las casas
es una sombra borrosa
y una chancha caprichosa
voltea un balde cuando pasa.

El que hoy hace de carrero
sale al trote pa’ mudarse,
toma el mate sin sentarse
y le echa un pan al garguero;
tiene que salir ligero
si a tiempo quiere llegar,
una legua hay que tranquiar
hasta la vieja estación
y él no será la razón
de que el tren deba esperar.

El resero

Envuelto en las sombras de la noche oscura,
galopeando fuerte voy estirando leguas,
el Pampero sopla con fuerza aulladora
y arreando mi tropa yo voy cuasi a ciegas.

Mi poncho flamea mesmo que bandera,
pegao a la cara me tajea el barbijo,
una lluvia helada me entume los huesos,
Tata Dios se olvida que somos amigos.

Viento y lluvia pa' mí eso no es nada...
mil veces más daño me hacen tus ricuerdos.
Y aunque ya estoy hecho al rigor de esas penas,
sollozo angustiado, china, si te nuembro.
Me amargo si pienso en las ilusiones
que en tropa confiada yo arrié en tu cariño
las fue dispersando tu inconstancia loca.
Y cuando en el recuento no quedó ni un ovillo..

Por más que quiera olvidarla
voy atao a su recuerdo...
Laralaralailala,
Laralaralailala...

Yo te quise mucho y entuavía te quiero,
pero en esta vida no hay cosa pareja.
Con un lazo fuerte tu traición un día
me maneó al palenque triste de las penas.

En la caña quise pero ha sido al ñudo,
rumbo pa'l olvido llevar mi tristeza,
seguiré penando si ese es mi destino
hasta que se acabe mi pobre existencia.

Pensar que pa'llenarte e' dulzura
yo puse en mis labios la miel de mis ansias,
que paré el rodeo en el campo'e mis sueños
y lleno de ternura me maneé en tu cancha

Hoy solo me queda el triste consuelo
de trenzar recuerdos en mis noches largas
destino e'resero que arrea sus penas
junto con la tropa camino e' tablada

Su traición marcó mi huella
y alumbran sus ojos negros...
Lara laralilaralaaaa,
Lara laralilaralaaa...

Decí que sí (Ranchera)



Hace ya unos cuantos años
que me 'redito'
por una de las muchachas
de Ño Benito,
pero ella siempre me juye
¡pucha cómo es!
ni un poquito'e suerte tengo
con ésta gurisa,
yo no se porqué...

Si le rasqueteo el zaino,
no lo agradece,
cuando a tuitos ceba mate
ni uno me ofrece;
si la espero en la tranquera
no se hace ver...
De mi amor no se da idea
y me desprecea
¡Pucha qué mujer!

Decí que sí, decí,
quereme bien, también;
vos me matás, Ñatita
y voleao me tiene siempre tu desdén.
Decí que sí, por fin,
hacé el favor, por Dios;
no ves que estoy penando
mi "ñatita" linda y sufro por tu amor.

Yo te haré un ranchito alegre,
cerca'el potrero,
con una linda cocina
y un buen chiquero,
compraré una cama grande,
¡grandota, sí!
también una palangana
pa'lavarte cuando
tengas que salir...

En la pieza habrá tres sillas
pa las visitas,
y en la cocina habrá harina
pa torta frita,
y una yerbera enlozada
pa que matiés,
y en una cola de vaca
te colgaré el peine
¡ché, qué más querés!