domingo, 31 de julio de 2016

Volvamos a ser novios (Recitado)


(Pintura: Gustavo Solari)

"Bueno, no tomo más.
Ta' lindo el mate,
pero estoy desganao esta mañana.
No he podido dormir
pensando en algo
que te quiero decir.

Escuchá, Juana.
Yo sé que trabajás como una leona
pa' conservar, como tenés, la casa.
Mandando los muchachos a la escuela,
hacer comida, preparar las camas,
y sabiendo que vuelven por la tarde
tenerle sus cositas preparadas.

Lo sé.
Pero es que yo también trabajo
pa' que en las casas no nos falte nada,
recorriendo alambrados y potreros,
cuereando cáidos, con calor o heladas,
aguantando corcovos a algún potro,
o sacando un arisco a la pechada.

Después de tarde,
mientras me lavo pa' volver a casa,
te veo aparecer en el arroyo
con tu carita de recién casada,
Y tus ojos... tus ojos profundos,
dentradores, y esa sonrisa...
esa sonrisa que ¡te extraño!, Juana.

Y me dejo boyar en los recuerdos,
o me quedo en las cosas de la estancia,
donde todo es amor:
en el carnero que defiende a guampa
el tranquilo pastar de la majada,
el relincho triunfal de los baguales
demostrando coraje a la yeguada,
el toro bravo levantando tierra
ante el asombro de las terneras guachas,
los pájaros que vuelven pa' sus nidos,
los peones que se van pa' la ranchada,
y yo, solo, tropeando en el camino,
soñando con hallarte en la ventana.

Pero llego y te hallo mal vestida,
caminando en chancletas, despeinada,
rezongando por cosas de los chicos,
y ese algo de rencor en la mirada.
Y me voy en silencio a la cocina
a prepararme el mate que cebabas,
pensando: ¡cómo mata la costumbre
el amor que soñaron nuestras almas!

No te entregués ansina, mansamente;
¡Peliá! ¡Si todavía sos una muchacha!
Ayudame a soñar;
cinco minutos nada más te pido.
¡Cinco minutos de los de antes, Juana!
Volvamos a ser novios nuevamente,
...esperame otra vez en la ventana.
.....................................................
Comentan los paisanos en el pago
que al pasar por el rancho de la Juana
se ve una moza con el mate listo,
esperando a su amor en la ventana.


De lejos vengo viniendo (Cifra) /Me alegro de haber nacido


(Dibujo: Eleodoro Marenco)


De lejos vengo viniendo
sin apuro... al tranquito,
con una estrella por rumbo
y una canción por camino;
soy domador de silencios
y aparcero de los grillos,
pa'mi la vida es cantar
y pa'cantarla la vivo.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!

Yo no canto pa'que me oigan
de gusto ni por cumplido,
la música anda donde ando
aspira el aire que vivo,
y aire que me d'entra al pecho
se vuelve el aire hecha estilo
o se me escapa en milongas
por el hueco de un silbido.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!

Cambié por una guitarra
la plata de mi cuchillo,
le hice una vaina de canto
y me largué a los caminos...
Voy desarmao, ¡es verdad!
las cuerdas no tienen filo,
pero pa'matar las penas
me sirven más que el cuchillo.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!

Y bueno...ya me voy como vine
sin apuro... al tranquito,
con una pena por rumbo
y una ilusión por camino,
pa'cantar de otra manera,
en 'ante tuve motivos
y fue...fue...ya ni me acuerdo cuándo...
con la música me olvido.

Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!


Muda la vana esperanza (Estilo)



Muda la vana esperanza,
muda todo lo profundo
de modo que en este mundo
todo presenta mudanza,
Muda el fiel de la balanza,
muda el clima de los años,
muda el agua desde antaño
por su vertiente menuda
Y así como todo muda
que yo mude no es extraño.

Muda el más fino diamante
de mano en mano su brillo,
muda el nido el pajarillo,
muda el pensar un amante.
También muda el navegante
su rumbo con mucho amaño
y con disgusto tamaño
muda de traje una viuda
Y asi como todo muda
que yo mude no es extraño.

Muda en el agreste llano
su guarida el bayo puma,
mudan los mares su espuma,
muda cabello el anciano.
Muda la planta en verano
sus hojas sin grave daño,
muda el pastor su rebaño
para ver si dios lo ayuda
Y así como todo muda
que yo mude no es extraño.

Muda el sol en su carrera
cuando la noche no existe,
muda el campo y se reviste
de verde la primavera.
Muda de pelo la fiera,
muda de color el pan,
muda el niño ante el regaño
que en su amor vierte la duda
Y así como todo muda
que yo mude no es extraño.

miércoles, 27 de julio de 2016

El duende sombrerudo (Ronda canción)





















Con su sombrero aludo
el duende chiquito,
corría y corría por el arenal.
Y arriba de la noche
mil ojos de gato,
miraban el rastro del duende al jugar
miraban el rastro del duende al jugar.

Pisando en pata pila
quebraba ramitas,
llevaba en su mano de lana un pincel,
que encima de los montes con chispas de luna
pintaba de blanco la flor del laurel,
pintaba de blanco la flor del laurel.

El sol, ardiente rubio de siestas, crecía
la iguana bailaba su ronda estival.
-"No vayas al río chinito cuidate,
que el duende tunante te puede pillar,
que el duende tunante te puede pillar".

Secretos de la lluvia
guardaba el aljibe,
el duende curioso en él se cayó
y a lo lejos un coro de ranas y grillos
cantaba en vano un largo arrorró,
cantaba en vano un largo arrorró.

Duerme duerme duende tu sueño,
que mañana te despertarán,
Duerme duerme duende tu sueño,
que mañana te despertarán,
por la noche mil ojos de gato
para verte en la arena jugar,
para verte en la arena jugar...
para verte en la arena jugar.






El Duende o Enano es un genio de gran popularidad en Argentina, que algunos autores han comparado con los gnomos europeos.

Se dice que son espíritus de criaturas que sus madres mataron al nacer, nacieron muertas, fueron abortados o murieron sin bautizar.

Comúnmente se lo presenta como un enano con una mano de fierro y otra de lana, rostro magro y barbirrucio, sombrerote de copa en embudo y traje de llamativos colores, entre los que predominan el rojo y el verde. También puede ser un niño de pocos años, un viejito gordo y barbudo de largas uñas y sombrero de paja de alas anchas.

En Villa Matará, Santiago del Estero, es negro y crespo y viste un hábito “chejchi”, de pintas coloradas sobre un fondo blanco, gris claro o ceniciento.

Vendrían a representar al demonio de la tentación.

Personaje esencialmente travieso, socarrón, enamoradizo y por momentos grosero.

Vive en el monte, en los troncos de los árboles, de donde sale a la siesta para asustar a los niños y cortejar a las mozas con regalos como pañuelos, dinero, melones, empanadas y golosinas. Si estas rehúsan sus favores se venga, gastándoles mil travesuras y hasta haciéndoles daños mayores.
Se aparece a veces desnudo ante las mujeres mayores y las escandaliza con groseros gestos, deporte que no practica con las jóvenes.
Según Juan Carlos Dávalos, se acerca a las pulperías los sábados a la noche para dar una tunda a los ebrios.

También se enanca a los caballos, hurta pellones, trueca por carbones el pan de las alforjas, apedrea las casas, pudre los huevos, apaga el fuego, vuelca la olla, corta la ropa.

Para ahuyentarlo hay que llenarse los bolsillos con algo que huela mucho.

(Tomado del libro; "Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina" de Adolfo Colombres)



martes, 26 de julio de 2016

¿Cuánto más puedo durar?




El viejo Rosendo Luna
viendo su etapa cumplida
decidió vivir la vida
disfrutando su fortuna.
No hallaron forma ninguna
de hacerlo reflexionar
cansado de trabajar
el día que cumplió setenta
dijo: “Pongo todo en venta…
¿cuánto más puedo durar?”.

Y allí lanzó un desafío
diciendo: “Solo me basto
y a la plata me la gasto
porque lo que es mío es mío”.
Sin oír el vocerío
de sus hijos que a la par
no se podían resignar
que la herencia les gastara
y él les gritaba en la cara:
“¿Cuánto más puedo durar?”.

De bombachas y alpargatas
a la Capital viajó
y allá un piso se compró
con vista al Río de la Plata.
como había llegao a pata
se fue a una agencia a buscar
un auto para pasear
con vidrios polarizados
diciéndole a los empleados:
“¿Cuánto más puedo durar?”.

Eso sí, llevó el recao
de sus tiempos de jinete
y arriba de un caballete
lo tenía acomodao.
A veces, entusiasmao,
en él se solía montar
y a la gente del lugar,
que de abajo lo veía
desde el balcón le decía:
“¿Cuánto más puedo durar?”.

Los años lo fue pasando
en lujos y en festicholas…
tiró tanto de las piolas
que seco se fue quedando.
Casi a los noventa, cuando
no había más para gastar
contento llegó a pensar
que la pobreza no mata…
viejo, sin campo y sin plata:
¿cuánto más podía durar?

Y en un ranchito vivió
hasta el final de su vida
pues la familia, ofendida,
sin herencia, lo ignoró.
Su ejemplo a mi me sirvió
y a ustéd lo vengo a invitar:
anímese a desafiar
el temporal aunque moje
y haga lo que se le antoje
¿cuánto más puede durar?

Canción del amor callado


(Pintura: Francisco Madero Marenco)


Partí llevando la noche
dormida sobre mi espalda,
nevando pena en mi pecho
la cordillera lloraba.

Tenía tanto que hablarte
que me quedé sin palabras,
he de volver algún día
para robarte, robada.

Por la huella del tiempo
me voy andando,
corazón guitarrero
siempre cantando.
Sobre mi doradillo
no temo a nada
y las noches mas negras
son madrugadas.

Partí llevando en la boca
la muerte de tu silencio,
temblaron todos los cielos
cuando dijistes: "te quiero"!

La viña en Chacra de Coria
me alcanzará tu silencio,
cuando pase galopando
camino de tu recuerdo.

Por la huella del tiempo
me voy andando,
corazón guitarrero
siempre cantando.
Sobre mi doradillo
no temo a nada
y las noches mas negras
son madrugadas...

Y las noches mas negras
son madrugadas...






Brochazos camperos


(Pintura: Aldo Chiappe)


La tarde, lenta moría
sentenciada por la sombra,
y, el campo, su verde alfombra
como apenado escondía.
Una triste melodía
pasa silbando, un boyero,
mientras que bajo el alero,
contempla un viejo contento
como a la pared, el viento,
le está pasando el plumero.

Poniendo fin a su vuelo
chocó el sol en el ocaso,
y, al saltar, hecho pedazos,
llenó de estrellas el cielo.
La sombra, con desconsuelo
detuvo su ritmo lento,
porque la luna, en su intento
de mostrar su cara chata
dejó su farol de plata
colgando del firmamento.

Adentro, el rancho alumbrado
-con muchas horas de vida-
hay una vela encendida
que se la pasa llorando.
Demuestra un criollo, cantando,
su expresión, clara y sencilla;
mientras que haciendo cosquillas
entre las manos de un mozo,
rezonga el mate, celoso
de ver besar la bombilla.

En esa noche que empieza
entre el silencio, dormida,
le canta un himno a la vida
la “madre naturaleza”.
Deja al pasar, la tristeza,
una emoción campesina,
porque una raza genuina
le da brillo, sin querer
a este criollo anochecer
de mi patria: La Argentina!

Cuando nadie (Canción/retumbo)


(Ilustración del Martín Fierro: Carpani)


Cuando nadie te escuche,
cuando nadie te crea,
cuando nadie recuerde
lo que fuistes un día
no te achiques por eso,
asómate a la vida:
levanta tu guitarra
y canta... y canta!

Cuando todos aquellos
que fueron tus amigos,
te den vuelta la cara
porque estás por el suelo,
si eres firme en tu idea,
si eres firme en tus sueños:
levanta tu guitarra
y canta... y canta!

Recitado:

No te entregues canejo, 
que el hombre no se entrega 
el hombre no es tan sólo 
una hermosa palabra... 
El hombre como el fuego 
tan sólo se conoce 
cuando ha dejao su huella 
en medio del camino. 
Anda tu vida y canta, 
y no te calles nunca, 
porque sino la muerte 
te ha de robar el canto.

Cuando sientas que el maula,
que comió de tu mesa,
que bebió de tu vino
en los días felices
porque hoy te ve perdido
se niega a tu llamado...
levanta tu guitarra
y canta... y canta!

Cuando sientas clavar
un puñal en tu espalda,
cuando veas matar
tu última esperanza
no te achiques por eso
demuestra que eres hombre:
levanta tu guitarra
y canta... y canta!





El zaino de Tranamil (Milonga)




Un caballito aguerrido,
batallador liberal, 
hace a mi pecho cantar
vibrando en cada latido.
Lo conocí mantenido
siendo flete de bocao
de verlo a medio recao
con ramoneos de coirón
cual si fuera de galpón
siempre listo pa'un mandao.

Como su dueño es un peón, 
andador y calavera,
en esas farras camperas
lo puso trasnochador.
Sabe Dios, cuánto sudor
le secaron las heladas
y en aquellas madrugadas, 
aclaro pa'que me entiendan,
¡qué leguas a media rienda
se ha tragao de una pelada!

Lo vi zaino requemao
en un invierno muy crudo, 
algo flacón y peludo
pero nunca descarnao;
abarajando el recao
d'iba mi codicia un tirón
y tentao por la pasión
quise comprárselo al dueño
pero él dijo que ni en sueño
pegaría tal tropezón.

Cuando el sol calienta el suelo
y aparecen los verdines
el zaino con los trajines
ya d'entra a mudar el pelo; 
la grasa como un pañuelo
parte el anca del mentao,
abre zaino colorao,
aquél que pasa escarciando,
y a mí me deja pensando 
en el pingo que he soñao.

¡Ah flete gaucho del pago!
curtido y  aclimatao,
hijo tan fiel del recao
y el maletín de los tragos.
Mi canto es el pobre alago
a tu vida verdadera, 
un relincho en campo ajuera
del tacho el último son
y suerte de un pobre peón
andador y calavera.

Tropeando penas (Milonga)



Mas me gusta andar de noche 
son mañas que tengo yo.
Si a veces pa´ mi la luna 
alumbra mejor que el sol.

No me gusta noche oscura
enlunadita es mejor,
Las penas que voy arriando
me dan trabajo señor.

LLevo una tropa de penas,
por el camino que voy,
puede ser que venda alguna
si es que encuentro comprador.

Las traigo hace mucho tiempo
por eso son de valor,
Nunca pude vender una
y son muy ondas señor...
...........................
Mas me gusta andar de noche 
son mañas que tengo yo.