lunes, 3 de agosto de 2015

En Vos, Señor, me refugio (Salmo criollo: 30/31)


(Pintura: Carlos Montefusco)




1
En Vos, Señor, me refugio,
no me hagás pasar vergüenza
librame vos que sos justo,
apurate en mi defensa.

2
Sos mi roca de refugio,
el fortín que me cobija;
mi guarida es tu lealtá,
que tu Nombre me dirija.

3
Vení, sacame del pozo,
me han pialado por detrás,
a Vos te encomiendo mi alma,
sé que vos la salvarás.

4
Yo no creo en los conjuros,
ni en payé ni yerbas santas,
yo espero sólo en tu ciencia
que ha formao todas las plantas.

5
Miraste mi embichadura,
las angustias de mi alma,
desataste mis maneas
y me has devuelto la calma.

6
Mirame con compasión,
ando demás de angustiao,
tengo los ojos resecos
y todo el cuerpo estaquiao.

7
Mi vida se va en suspiros,
mis días como el oleaje,
los años me traen miseria
y me despluman coraje.

8
Me cuerean las comadres,
soy el pavote del pago,
el cuco pa los gurises,
y pal amigo un mal trago.

9
Si me encuentran en su huella
me miran como animal,
me han patiao hacia el olvido
como lata al basural.

10
Les oigo sus cuchicheos,
y ya dentro a tiritar;
se juntan pa señalarme,
conviersan para mi mal.

11
Pero en Vos tengo confianza
y digo: "Vos sos mi Dios".
Mi destino está en tus manos
y me ha de librar tu amor.

12
Que brille tu hermoso rostro,
salvame por tu piedá,
no me hagás pasar vergüenza
por confiar en tu lealtá.

13
Tapale, Señor, la boca
al de labios mentirosos,
que cierren al fin el pico
esa manga de orgullosos.

14
¡Qué grande que es tu bondá!
Pa tus fieles la reservas
y la das al que te busca
ante el mundo que lo observa.

15
Por él vos sacás la cara
pa librarlo de la intriga,
y lo salvás en tu rancho
de las lenguas enemigas.

16
¡Bendito el Dios poderoso
que de mi tuvo piedá!
¡Yo que lo creí ausente,
en medio de mi ansiedá!

17
Pero escuchó mi plegaria
cuando su ayuda pedí,
¡es protección pa los suyos
como el tunal para el cuis!

18
El que soberbio atropelle
ha de probar sus espinas.
¡Tengan firme el corazón;
la salvación se avecina!





miércoles, 15 de julio de 2015

Tiempo y olvido




Dicen que tiempo y olvido
Se precisan mutuamente
Que si hay un recuerdo ausente
Hay un tiempo transcurrido
Traté pero no he podido
Dejando el tiempo pasar
Más te vuelvo a recordar
Y como lo presentía
Se desangra el alma mía
Porque no aprendió a olvidar…

Dicen que tiempo y olvido
Se hermanan en el sendero
Donde uno pasa primero
Siempre el otro lo ha seguido
Yo voy a un recuerdo asido
Y el tiempo pasa de largo
Tu recuerdo se hace amargo
O dulce según la hora
Mientras lento y sin demora
El transcurre sin embargo…

Dicen que tiempo y olvido
Se desafían muchas veces
Y un recuerdo permanece
Sobre el tiempo suspendido
Caprichoso y decidido
Tu recuerdo es una espina
Que junto al tiempo camina
A la par mía callado
Y he de llevarlo guardado
Como nadie se imagina…..

Badajo



(Foto: Guido)


Con la silente luz de la mañana
Se despereza el día en su bosquejo
Y a penitas se escucha desde lejos
Que un badajo en el bronce....... toca diana.

Amanece en la estancia y es arcana
La rutina tan agreste y natural
Mientras se escucha un tropel en el corral
Que un badajo en el bronce....... toca diana.

Volverá a caer la tarde limpia y ruana
Sobre el campo sereno, húmedo y frío
Para esperar paciente el tiempo umbrío
Que el badajo en el bronce....... toque diana.


domingo, 5 de julio de 2015

Tu huella (Huella)

Cuando el sol ilumina
sobre las aguas,
un incendio de angustias
me quema el alma.

Y en las rubias arenas
busco tu huella,
cuando el mar con su espuma
la playa besa.

Voy dejando la huella
que tú dejaste,
mi corazón herido
sale a buscarte...

A la huella a la huella
de los recuerdos
y un castillo de arena
que borró el tiempo.
A la huella a la huella
de los recuerdos,
que me endulcen el alma
como tus besos.

El verdor de tus ojos
en la distancia
me mantienen cautiva
de tu mirada,

Si a mi grito callado
lo lleva el viento,
él habrá de contarte
¡cuánto te quiero!

Voy dejando la huella
que tú dejaste,
mi corazón herido
sale a buscarte...

A la huella a la huella
de los recuerdos
y un castillo de arena
que borró el tiempo.
A la huella a la huella
de los recuerdos,
que me endulcen el alma
como tus besos.

miércoles, 24 de junio de 2015

Chimichurri



El chimichurri casero
varía según la casa.
El nuestro lleva romero,
ají molido, mostaza,

perejil, ajo aplastado,
orégano, pimentón...
¡y puede ser degustado
desde aquí a Nueva León!

Se le agrega buen aceite,
vinagre y agua caliente.
Quince días se lo añeja

y ya está para el deleite
de quienes hincan el diente
al asado o la molleja.


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Ingredientes:


Ají molido.
Romero.
Mostaza.

Perejil.
Ajo.
Orégano. 
Pimentón.
Aceite.
Vinagre.
Salmuera (sal disuelta en agua caliente).

Asado de tira



El asado del sur nutre e inspira
a quien quiere vivir vida sencilla.
Lo nuestro es el asar a la parrilla
el corte que denominamos tira.

La leña de quebracho arde en la pira.
Cuando ha dado sus brasas cada astilla
se apoya sobre el hierro la costilla
con las brasas debajo. Bien se mira

que su calor parejo, firme y suave
vaya asando la carne lentamente.
Unos la salan antes y otros luego.

Dada vuelta, en su punto está la clave
para que quede a gusto de la gente
que celebra la vida junto al fuego.

Rancho




El rancho de tan ladeado
parece que echa verija;
a su figura prolija
los pamperos han pechado;
y el cimbronazo ha aguantado
ahí mismo como se ve,
aunque no es lo que fue
su altiva presencia aún talla,
y a su última batalla
la está aguantando de pie.

Del pasto en la verde alfombra
el longevo ombú altanero,
que hasta el despeinado alero
llegó a prestarle su sombra;
pareciera que se asombra
al llegar la brisa al tranco,
porque ve desde ese flanco
que va cayendo de a poco,
el rancho vencido y tioco
desvencijado y lunanco.

El pozo abriendo la boca
se perdió entre la gramilla,
en él la luna no brilla
y el balde el agua no toca;
agua que nunca fue poca
cuando era un manantial,
disminuyó en su caudal
y en ese "augero" redondo,
tan solo hay barro en el fondo
y está en el suelo el brocal.

Bajo el toldo de las ramas
de otro ombú secular,
solía la hacienda acampar
en veranos de oriflamas;
y entre esas lenguas de llamas
como flechas encendidas,
yeguadas despavoridas
cortaban por un atajo
con rumbo al jagüel del bajo
en busca de sus bebidas.

Deshecho están los corrales,
el viejo galpón enclenque,
solo está firme el palenque
donde se ataron baguales:
pero entre tantas postales
que recrudecen mi herida,
sobre esa imagen querida
el mojinete altanero,
da albergue a un nido de hornero
que es como un canto a la vida.

Cantor sureño



Al trotecito de una milonga
pa' que no muera el canto sureño,
ahi va mi verso que se prolonga
siguiendo el hilo de un largo sueño;
un largo sueño de guitarreadas
con mate amargo junto al fogón,
donde dos manos bien preparadas
cosechan notas del diapasón.

Cantor sureño, paisano pampa,
peón de carreta, manos curtidas,
que domingueando su gaucha estampa,
nunca su flete se fue en partidas.
Y si a una doma lo convidaron,
montao en pelo fue domador,
después las mozas lo comentaron
"ahí va un sureño, guapo y cantor".

Cantor sureño, cantor tranquilo,
que si lo adornan con un floreo,
a la milonga le saca filo
y corta lindo en el bordoneo;
y si en las yerras como él no hay otro,
en cualquier cosa se priende igual,
le da lo mismo buscar un potro
que una guitarra pa'echarle un pial.

Y al trotecito de una milonga
va por la pampa con su cantar.


Milonga



No te digo muchacha ni paloma,
ni sol ni cardo ni palenque rudo;
si tengo que nombrarte, no lo dudo,
hay solo una manera: sos milonga .

Si sos puro latido que se canta,
un instinto anterior que se renueva;
tu simple son del llano es la manera
de sacar el amor por la garganta.

Puñado de verbena en serenata,
como de ablande a un corazón porfiado;
sos el grito caliente y rebelado
que muere de pasión pero no mata.

El quererte milonga, no es amarte,
como beso pagado en boca roja;
aunque sos lenta tu llovizna moja
y no es para cualquiera el ensillarte.

Habrán de ventilarte las costillas,
con amor y paciencia desde abajo;
se sabe que cantarte no es trabajo,
pero por simple, nunca sos sencilla.

Hasta la vuelta, que el vivir disponga,
en Mi menor un día nos veremos,
y al tranquito sin pausa nos iremos
al llamado de un canto por milonga.

Paisaje de vidalas



Noche provinciana donde el cielo
Es huerto de las mil estrellas,
Que son mil hermanas brillando
Y danzando sobre los desiertos.

Pasa el viento norte por los poleares
Y en la misteriosa maraña espinosa
Todo los aromas transforma en cantares.
Y llegan los hombres, obreros, paisanos,

Hijos de las selvas y los arenales.
Limpios corazones y callosas manos
Y aprenden la copla que dejara el viento
Con melancolías de viejos amores,

Panal de dolores, miel de sufrimientos.
Y hacen esperanza de la antigua pena
Y cantan la dulce y agreste vidala
Con el mismo ritmo que late en la vena.

Trova campesina mística y pagana
Que narra y evoca, que reza y provoca
Rumor de guitarras y cajas indianas.
Y cuando de lejos se siente tu son
Despierta el profundo misterio del mundo
En las tolderías de mi corazón.