martes, 15 de julio de 2014

Desorejiando un pastel

(Pintura: Tito Saubidet)


Desorejiando un pastel
(y haciendomé el distráido)
con las vistas había cáido
sobre la María Isabel.
Estaba en el rancho aquel
porque se casó un amigo,
del casorio jui testigo
-aunque no sé de papeles-
enguyendo unos pasteles
estaba como les digo.

Esa moza era la hermana
de’ste paisano amigazo
y yo desataba el lazo
de mi gusto con gran gana.
Cuando empezó la jarana
y el bailongo ya se armó
áhi jui a sacarla yo
pa’ bailar una ranchera
¡malaya suerte matrera!
La moza dijo que no.

Volví a templar la bordona
ya que me había parao
encaré a la de al lao
que tiraba pa’ viejona;
salí con la percherona
bien gruesa y carretiyuda,
crina tordiya, dientuda
y pa’ pior, conversadora
al yamarla yo “Señora”
me dijo: “Si… pero viuda”.

Cuando la quise yevar
pa’ sentarla en su banco
no me dejó dar ni un tranco
y ya me volvió a’garrar.
Empezaban a tocar
un valsecito campero
“-No me yeve muy ligero”
-me dijo toda mimosa-
y de yapa vi a la moza
bailando con un pueblero.

Cuando pude la largué
a la gorda enamorada
y al borde de la enramada
en un tronco me senté.
¿Y ahura que hago?, priegunté
pa’dentro, mientras miraba
que la María bailaba
con el de saco y corbata,
l’iba’arrimando la chata
porque’n el óido le hablaba.

Aunque’nvideando al pueblero
dispués de pasao un rato
ayí pidiendo un barato
canté un estilo surero.
Lo dediqué con esmero
al matrimonio aquel.
Como la María Isabel
ya tenía pretendiente
manotiando de la juente
desorejié otro pastel.
  (6/02/2006)

La vida del paisano

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Cuando me vuelvo pa’ ver
los años que he galopiao
me siento tan asombrao
que ni lo puedo creer.
Dispués de tanto correr
me sangran las mataduras,
y al cuet’es que con misturas
desies que cambeé tu suerte
cuando empiezan a dolerte
sin asco, las coyunturas.

Ahijuna! quien me dijiera
que tras tanto trajinar
me diba a deshilachar
como una jerga cualquiera!
Se me jué la primavera,
ya el otoño se me ha juido,
y  aunque almariao y aturdido
los vide dirse con calma,
siento que me duele el alma
al arrimarme al olvido.

Porque’s olvido, patrón,
cuando a un paisano s’entierra
con esos puñao de tierra
que l’echan sobre’l cajón.
M’estoy volviendo maulón
como un sotreta, canejo…!
Como si juera el peyejo
algo que valiese mucho…
Si no vale más que’l pucho
que’stá pitando este viejo.

Yo jui güeno pa’l arreo,
p’hamacarme en redomones,
pa’ meniar los patacones
y hasta pa’ parar rodeo;
jué pa’ mi como un floreo
redomoniar un potriyo,
en las guampas de un noviyo
cerrar silbando la’rmada,
y salir de una topada
a hacha y punta de cuchiyo.

Jamás a la oscuridá
le tuve ni tengo apego,
es mejor que vivir ciego
hundirse en la eternidá.
Pero si la’lversidá
me pone’n esa apretura
jamás podrá la negrura
que yueva dentro de mi,
hacerme olvidar que jui
lial y franco hasta l’artura.

Ah malaya! quien pudiera
desandar lo que se ha’ndao ,
darle güelta a lo pisao
pa’ curar la gusanera.
Pero, qué…! Su polvadera
el viento atrás se dejó,
y lo que’l tiempo barrió
nunca jamás ha volvido
como nunca vuelve al nido
el pájaro que murió.

Tiempo adentro de la siembra





Un hombre camina solo
tiempo adentro de la siembra.
Está paseando su angustia
sobre esa vida de tierra,
que son las pocas hectáreas
de esa chacra pura pena,
donde siempre tuvo algo
que vino a aguarle la fiesta.

Unas veces las heladas
que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas,
otras lluvias y otras secas.
La cosa es que nunca tuvo
cosecha que fuera buena.

Ahora es otoño en su vida,
esa vida que se seca
como está seca la chacra,
culpa del sol que la quema.
Hoy ya no sabe qué hacer.
Se pasea y se pasea...
los ojos mirando lejos
como añorando su tierra,
o mirando en años mozos
cuando a estas playas viniera.
(Porque a veces, algo ayuda
el recordar cosas viejas).

Pensar en cuando llegó
una mañana serena,
amanecer de ilusiones
que iluminaron su senda
para que encuentre un arado
y se olvide de la guerra.

Ilusiones que anduvieron
caminando en tierra suelta,
cantando junto a su dueño
con cada gota de siembra.
Ilusión que hecha capullos
le permitió que intentara
traer a la que esperaba
en un pueblito de Europa
para ser su compañera.

Y al poco tiempo llegó,
la tímida Federenka.
Pelo rubio y ojos claros
que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho
con su menuda presencia.
Llegó la gringa y la chacra
parecía estar de fiesta.
Aparecieron cortinas
y hasta mantel en la mesa.

Cantaron mejor las aves
al ver que llegó una dueña,
y tuvo otro gusto el pan
que amasara por las noches
en ese andar de impaciencias,
porque la gringa era arisca
para andarse con pereza
y a todo le puso el lomo
sin preguntar cuánto pesa.

Y así pasaron seis años
persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco
y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba
sin saber cómo atenderla.

Temblando la llevó al pueblo
cuerpeándole a la picada
su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio
de aquéllas sus pobres bestias.
entró al galope en el pueblo
como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.

Y en esa misma volanta
mensajera de cosechas,
muy triste por la picada
llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo
sin la pobre Federenka
que se quedó para siempre
debajo de un poncho e'tierra.

Iba llegando a la chacra
y en el rancho creyó verla,
repitiendo esas palabras
que al morir ella dijera:
- Cuidá la chacra, José,
trabajá y nunca la vendas.

Y allí comenzó a vivir
las cuentas de su existir
en un rosario de penas,
porque además de faltarle
su tan guapa compañera,
el destino desde entonces
le mezquinó las cosechas.

Por eso camina solo
bajo aquel sol que lo quema,
como queriendo en su andar
gastar el surco hasta hundirse
para siempre en esa tierra,
como queriendo encontrar
junto a perdidas cosechas
la figura angelical
de su buena Federenka,
para seguir siempre juntos
caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.

 

lunes, 14 de julio de 2014

Galleta'e campo

(Pintura: Luis Nuñez)


Cuando en un tiempo anterior
con mis recuerdos acampo,
vieja galleta de campo,
me encuentro con tu sabor.
Te saco del mostrador
de un boliche imaginario,
o sigo el itinerario
de los panaderos fieles,
llenando de cascabeles
las calles del vecindario.

Te tostaron en la brasa,
te mojaron en la olla,
y en los bifes con cebolla
limpiaste el sartén con grasa.
Te hiciste sopa en la taza
en el rastrojo lejano,
el que era criollo baquiano
pa'cortar del asador,
no encontró nada mejor
pa'comer sobre la mano.

El carrero te llevó
en el pesebre guardada,
y con una rebanada
a su guiso acompañó.
El resero te cargó
en viajes de muchos días,
y anduviste por las vías
bailando en la bagayera,
cuando juistes pa'l linyera
una de las "tres marías".

Hermana del güevo frito,
del cuajo y del chinchulín,
y madre de aquél budín
chacarero y exquisito.
Te llevaron pa'l toldito
los deschaladores rudos,
y al fin de eso días crudos
de esquilas y de caballos,
anduviste entre los callos
de los dedos macetudos.

Sobre tu corteza güeca
era más lindo el tocino,
aquél jamón campesino,
el chorizo y la manteca.
Al romperte de reseca
era música tu ruido,
y si te habrán consumido
al lao de la trilladora
cuando llegaba la hora
del ansiao mate cocido.

Tu imagen a mi regresa
colgando adentro del rancho,
con la botella en el gancho
por esa laucha traviesa.
Te veo sobre la mesa
junto a la sopa caliente,
y siempre estabas presente
allá por las ocho y pico,
cuando en el almuerzo chico
desayunaba la gente.

Vieja galleta de antaño
que en un kilo entraban dos,
yo no me olvido de vos,
de tu forma y tu tamaño;
vos si que no hacías daño,
ni después de tres semanas.
Con vos en tardes lejanas,
cuando del campo volvía,
la presa del mediodía
la comía con más ganas.

Ya tu miga preferida
la familia no alimenta,
pero aunque hoy no estés en venta
el paisano no te olvida.
Vos llegastes a mi vida
con el uso de razón,
por eso en esta ocasión
quiero decirte galleta,
que te llevo en la maleta
que nutre mi corazón.




Pialando Miserias




Temprano ensillé el “rosillo”
y acomodé en la encimera
la llave torniquetera
y un lazo corto y sencillo.
El ovejero amarillo
observando mi quehacer
como sabiendo el deber
por gusto que le provoca
con el cabresto en la boca
me invitaba a recorrer.
Volví a buscar la cuchilla,
los cigarros y el sombrero;
de paso solté al nochero
que relinchó a la tropilla.
Una neblina tordilla
dentró a mojarme el recau
y en el vapor levantau,
Tata Dios lucía sus mañas
bordando de telarañas
los hilos del alambrau.

Abrí la primer tranquera
sin bajarme del “rosillo”
y entre a contar los novillos,
con conocencia campera.
Ya noté que en la primera
uno me andaba faltando,
los volví a contar, mirando
con duda en el entrecejo
cuando algo extraño, a lo lejos,
me hizo salir galopando.

De un tironcito exigido
llegué y rodeau de chimangos,
‘taba el poncho de un polango
en el alambre tendido.
Desmonté medio afligido
observando los detalles,
rogando que no me falle
la sospecha que tenía,
por unas marcas que había
en dirección a la calle.

Hallé al final de mi empeño
como a cien metro’el rodau
de un carro desvencijau,
que bien conozco a su dueño
cuando el hambre mata el sueño
la razón de a poco merma,
y no hay honradez que duerma
si allá en su tapera están
diez bocas pidiendo pan,
y una mujer muy enferma.

Cabresteando a una razón
y echando en el anca el cuero,
dejé al tranquito el potrero
pa’ cumplir con la misión
de anoticiarle al patrón,
que al “negro” en una pialada
por curarle una abichada
sin querer lo desanqué,
sobre el pucho lo cuerié
y se lo di a la perrada.

Don Eleodoro "Cacho" Marenco - 100 años!

Natalicio del "Pintor de la Patria y de la Historia":





















Que los ángeles del cielo
te hagan coro con sus dianas
y que rían las campanas para tí,
por el canto de esa madre
que en la cuna mece el alma
por tu gloria, dulce patria en que nací.

Son tus noches soñadoras
como luna campesina,
tus estrellas como lámparas de amor
y en la reja más florida
de tus pampas argentinas,
dejó el alma, Santos Vega el payador.

¡Patria mía! ¡Dios te salve!
Eres criolla que doma los tiempos,
sobre potros de crines al viento,
que galopan más libres que el ave.
¡Patria mía! ¡Dios te salve!
En los brazos del ser que más quiero,
hoy levanto mi nido de hornero,
a la sombra inmortal de tu ombú,
mientras grita mi pecho altanero
¡Por mi pueblo argentino... Salud!

En un rancho de dos aguas,
a la orilla de un arroyo,
allí vierten mis amores, su canción.
Entre blancas mariposas,
rosas, nardos y pimpollos,
yo la beso desde el alba a la oración.


Tempranito nos despierta
con su rayo el sol de enero
o el mugido de algún toro montaraz...
Y en mi rancho de dos aguas,
soy feliz bajo el alero,
porque en esta Patria mía... ¡Tengo paz!


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Tango dedicado a don Eleodoro Marenco
Música: Pedro Laurenz
Letra: Héctor Marcó

El sembrador (El Evangelio criollo)




Aquél día yendo al mar
le hizo el pueblo tal asedio,
que no tuvo más rimedio
que embarcarse en un navío,
hablando de allí al gentío
con el agua de por medio:

"Salió un sembrador a echar
al voleo la semilla;
cayó parte en las orillas
y los tordos la comieron;
cayó parte en las gramillas
que la augaron por entero".

"Parte en terreno piegroso
ande la tierra es arena,
pero, sin ráices apenas,
no soportó la sequía;
cayó parte en tierra güena
y rindió con lozanía".

Como algunos se quedaron
sin que hubieran entendido,
le pidieron el sentido
que había en la comparancia,
y Jesús, a sus istancias,
les rimedió su pedido.

"Toda palabra de Dios
la semilla viene a ser;
la oye uno sin entender,
viene el diablo y se la quita;
la oye otro, pero el placer
de la vida la marchita".

"La oye uno con mucho gusto,
pero no dentra en verdá,
y en cualquier contrariedá
la deja por cobardía;
la oye otro con valentía
y le rinde en cantidá".
...........................................
La semilla de la fe
es el brote de la vida;
el cristiano que la cuida
lo tiene a Dios por cosecha,
pues la fe va dirigida
direta a Dios como flecha.

La fe es el poncho enrollado
contra el filo del facón;
el demonio como lión
no de balde nos persigue,
sólo pa ver si consigue
quitarnos tal proteción.

El coraje de la fe
hace espalda en la esperanza;
pero el triunfo sólo alcanza
si tiene la caridá;
¡qué vale tener la lanza
si es manca la voluntá!

Hay que sembrar nuestro amor
en Dios y en las cosas güenas;
quien siembre en cosas terrenas
tenga por cierto y ricuerde
que hasta la semilla pierde 
el que siembre en tierra ajena.

jueves, 3 de julio de 2014

Cuanto daría por llegar a caballo al Uruguay



Al fin... arreando una tropa
de sueños del Uruguay
con el deseo fraternal
en mi guitarra pampeana,
de ofrecerles una aurora
de esperanza a los caminos
en la distancia, en el tiempo,
en el verde gramillal
en la llanura de sal,
noche, viento, solo... cerro...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

Presentir andar del puma
en el monte santigueño,
fantasma de sangre y celo
que va afilando las uñas,
misterio que con el alba
se esconde en el pajonal,
cofre que quiere ocultar
la tremenda lampalagua,
cimarrón, víbora, araña, 
la muerte en la soledad...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

Estreché las manos rotas
del Coya en la inmensidad,
he escuchado sus bagualas,
sus chayas pa'l carnaval,
buscando en machas de chicha
d'entrarme en el misterio
de la vida hecha silencio,
de la caja que desangra
como una herida la copla
que vuela en busca del viento...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

Y sigo todos los rumbos:
montes, arenal y cerro,
luna, sol, tormenta, cielo,
lluvia, soledad, misterio,
¡siempre junto a mis caballos!,
noche bajo las estrellas
días en busca del agua,
copla tirada en el viento
para acompañar el hambre
que agiganta la distancia...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

 Los criollos de Guelbenzú
siguen pidiéndome rienda,
van camino a la leyenda
iniciada en Paysandú,
no importa la ingratitud,
si hay pasturas o si no hay,
tanto "Charrúa" o "Queguay",
saben que no hay que aflojar
por que yo: ¡quiero llegar...
a caballo al Uruguay!

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ALBERTO BARETTA, raidista Trenquelauquense, Argentino.  Aquí lo escuchamos con unos versos de su autoría denominados "CUANTO DARIA POR LLEGAR A CABALLO AL URUGUAY", en relación a la hazaña realizada uniendo Paysandú con España de a caballo en dos caballos criollos Uruguayos, CHARRÚA (Gateado Malacara) y QUEGUAY ( Rosillo Moro) propiedad de Don Humberto Guelbenzú, de Colonia Uruguaya ,Paysandú.
                                               *                 *                 *
ALBERTO BARETTA finalizando la década del 60 y a manera de ensayo recorre el Uruguay a caballo, "pelo a pelo" con un caballo tordillo llamado FALINO, propiedad del Sr José Pedro "Chengo" Bidegain, del Departamento de Flores.
Posteriormente y con la colaboración del Sr Humberto Guelbenzú quien le presta dos caballos de raza criolla CHARRÚA y QUEGUAY, emprende el viaje tan ansiado uniendo Paysandú con la Plaza mayor de España, batiendo la marca de Gato y Mancha en marchas de largo aliento, totalizando 22.500 kmtros " sin armas " .......Dicho raid se realizó entre los años 1971 y 1977.
"El regreso del caballo a España, un viaje a través de cuatro siglos de historia"...
Al decir de Wenceslao de a caballo se llega al cielo!!! ....será que nos falta perpetuar ésta hazaña, y sus protagonistas,..... para que los conozcan las futuras generaciones?.
En eso estamos,........


Tomado de una publicación hecha por Danilo J. Scirgalea en Youtube-

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Para ampliar más sobre largas "Marchas Ecuestres" que salieron de nuestro país hay que visitar la página del amigo, poeta y escritor costumbrista don Carlos Raúl Risso:
http://carlosraulrisso-escritor.blogspot.com.ar/2010/03/marchas-ecuestres.html

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martes, 1 de julio de 2014

Vendaval

(Pintura: Molina Campos "Se vino'l pampero")

 

Noche de junio.Lluvioso.
Quiero terminar la copla
y afuera el viento resopla
igual que un toro furioso.
El boscaje quejumbroso
sacude su ramazón.
Y en el terrible turbión
al caer un árbol de cuajo,
es parecido al badajo
que golpea mi corazón.

Luego ,un relámpago intruso
azotando la persiana
penetra por la ventana
hacia mi verso inconcluso.
Entre nervioso y confuso
ya no pienso en otra cosa,
que en esa lluvia copiosa
y ese viento huracanado
como un potro desbocado
en la noche tormentosa.

Sigue y sigue el vendaval
pero no llega la calma
y parece que en mi alma
se da un fenómeno igual.
Es el desborde total
de mis locas emociones,
desenfrenadas pasiones
que yo viví en este mundo
después ..un pozo profundo
¡tumba de mis ilusiones!

¡Al fin llega la mañana!
Y el relámpago y la lluvia
dejan sus estelas rubias
colgando de mi ventana.
Pero ya no tengo ganas
de terminar mi poesía.
Será para un nuevo día
o noche de plenilunio
cuando la bondad de junio
no atormente el alma mía.

Camino del caminante

(Pintura: Mariana Sandes)


Tengo que hacerte un reproche
debí por vos ausentarme
me maniaste con tus leguas,
por vos siempre llegué tarde.

Qué duras eran tus piedras
qué fríos tus soledades
que oscuras eran tus noches
camino, y no me alumbraste.

¡Ay camino no sentiste
piedad por tu caminante
que trepó niño tus cuestas
y que envejeció en tus valles!

Por vos fui a buscar la vida
y con muerte me esperaste
entre tus sombras un día
la vi partir a mi madre.

La trampa de tu espejismo
mintió un remanso en el aire
y el sol sus puntas de fuego
me fue elevando en la sangre.

Con manos brutas de piedra
a la ausencia me empujaste
¿porque te escuché esa noche?
partí, debiendo quedarme.

Ay camino, no sentiste
piedad por tu caminante
tenés el alma de piedra
Y no hay pena que te ablande.

Haceme un hueco en tus flancos
con gramillita muy suave
cuando se apague mi pulso
y el corazón se me canse.

¡Camino que no sentiste
piedad por tu caminante
envejecí entre tus piedras
pero siempre llegué tarde!.-