martes, 16 de abril de 2013

Cuando me vaya


(Foto: Porcel)

Cuando al camino del cielo
lo empiece a tranquear despacio,
cuando ya deje el espacio
que hoy ocupo en este suelo,
quiero llevar de consuelo
a mi última morada
dos cosas que son sagradas
para cualquier gaucho altivo:
¡el rebenque y los estribos
que usaba en las jineteadas!

De mortaja, el poncho fino
que me pongan al marcharme,
pa’ cuando esté frío taparme
en ese largo camino;
quisiera como argentino
cuando se apague mi vida,
me diera la despedida
con un verso, un payador,
y de algún yuyo, una flor
me acompañe mi partida.

Me sentiré muy contento
si al llegar a esos lugares
me lo encuentro al Indio Bares,
Ayrala, al Pampa Barrientos,
soltando versos al viento
como en la tierra lo hicieron
en los pagos que anduvieron
con muchas amanecidas,
en su paso por la vida
junto a tantos que se fueron.

Y si hago ‘un alto en la güella’
por áhi lo hallo a Miguel Franco
pa’ después seguir al tranco
alumbrao por las estrellas,
y entre tantas cosas bellas
en el pago celestial,
zamarriando algún bagual
por áhi lo encuentro a Bilbao,
en un bruto bien sentao
de riendas y sin bozal.

Si alguna noche de farra
me lo encuentro a Alberto Danza
no pierdo las esperanza’
que han de llorar las guitarras,
siempre le sobraron garra
si canta como un jilguero,
y si está Domingo Berho
cerquita me via’rrimar,
seguro se va a largar
con algún verso campero.

Y si pa’ los versos nuestros
allá en el cielo hay escuela
pa’ mi Wenceslao Varela
seguro está de maestro;
yo viá a ver si les demuestro
lo poquito que aprendí,
en tanto que recorrí
en desfiles, jineteadas,
en peñas y guitarreadas
en el tiempo que viví.

Si hay jineteada y destreza
áhi la cuento como robo
si anima el Gringo de Lobos
y ‘el viejo’ Julio Cabezas,
también tengo la certeza
que en la rueda de cantores
estarán los payadores
de Uruguay y de Argentina:
Casquero, Lagos, Molina,
floriando a los montadores.

Que la hagan con las tropillas
de Labayén y Melón,
“El Penacho” de Zenón,
pelau de oreja a ranillas;
que hagan temblar las gramillas
lujos del gaucho nativo
y a aquellos que queden vivos
les pido de corazón:
¡ponganmén en el cajón
el rebenque y los estribos!

Ayer nomás




Después de un tiempo largón
en que volví por mi Pago,
vi con tristeza el estrago
que dejó la evolución,
anduve por la Estación,
caminé entre los galpones,
ya no se ven más vagones
y ¡qué cosa mas ingrata!
media rueda de una chata
asomaba entre zanjones.

Me detuve frente a ella
y entrecerrando los ojos,
imaginé un gran rastrojo
y entré a desandar la huella,
mi recuerdo se atropella
entre caballos y aperos,
entre estibas y bolseros,
laderos en las culatas,
y al pescante de una chata
lo vi sentao al carrero.

Ahí estaba la cuadrilla,
gente guapa y muy capaz,
junto con el capataz,
y vi muestras de semillas
que en bolsitas amarillas,
guardaba el recibidor,
hombre muy conocedor
y respetao si lo era,
pagao por la cerealera
... y una luz pa'l calador.

Pero, todo es ilusión,
de'sa chata solo queda,
aquél pedazo de rueda
enterrao en el zanjón,
y en el enorme galpón
de chapa galvanizada,
donde estaba la peonada
entre burros y tablones,
hoy hay nidos de gorriones
colgando de la cabriada.

Así quedó en mi memoria
esa imagen recortada
y aquella chata cargada
es parte ya de la historia,
pasó sin pena ni gloria,
tal vez buscó otro paisaje,
con su carga, su bagaje,
desplazada, triste y sola,
como dijera Gandola:
"se fue en el último viaje".

Chata, playa o de cajón
que por mi Pago cruzaron,
en sus piso transportaron
riquezas de mi Nación;
no hubo pa'vos un rincón,
ni tampoco pa'l carrero,
lo dijo Domingo Berho:
"El progreso te ha vencido"
y hoy el campo lo ha invadido,
el moderno camionero.

Tal vez algún chacarero,
con gauchazo corazón,
te conserve en su galpón
como un recuerdo campero,
o serás un gallinero,
con tu estampa derruida,
como esperando afligida
y hasta con resignación,
que las brasas de un fogón,
le pongan fin a tu vida.


(Foto: Francisco Ayerza)

El corral de la vida


(Foto: Celine Frers)

El que quiera cosechar
tome su ejemplo en lo ajeno
y prepare su terreno
abra melga al empezar
porque ni le va a pesar
siguiendo el rumbo que toma
que el tero pone en la loma
y no hagan como los bueyes
que aran para que otro coma.

El hombre debe ser hecho
a la buena o mala suerte
y mostrarse siempre fuerte
debajo de cualquier techo
que el camino más derecho
no siempre ha de ser cortar
por eso es mejor llegar
a ser poste y no palenque
que el hombre que usa rebenque
debe saber castigar.

Debe desconfiarse más
de los ruines como el sapo
que el que se tiene por guapo
no pega nunca de atrás
y el hombre siempre además
para todo se revive,
porque el que confiado vive
está expuesto a un sobresalto
y aquél que sube más alto
más fuerte el golpe recibe.

La riqueza y el poder
nunca traen dichas completas
porque bajo esa careta
se divisa el padecer
y es mejor el nido hacer
entre el trébol que entre rosas
porque éstas aunque vistosas
ocultan muchas espinas
por eso las golondrinas
son pobres, pero dichosas.

El que anda solo en la vida
aunque tenga que rodar
no debe desesperar
ni llorarla por perdida
porque en cambio no hay partida
que algún otro la reclame
y aunque el diablo desparrame
los males por el sendero
a golpe afloja el acero
y el buey solo bien se lame.

El yuyo borró el camino




Quieta y muda la llanura
sembrada está de taperas,
los pájaros y el silencio
acompañan su tristeza.

El yuyo borró el camino,
hay candao en las tranqueras
que ayer como corazón
permanecieron abiertas.

Un pasado de familia
dejó un vacío de pena;
de tanto en tanto cae gente
tan solo en busca de leña.

Las paredes de los ranchos
reclaman lejanas puertas,
que abrigaron los inviernos
de las heladas más cruentas.

Y las risas infantiles
se extrañan en las escuelas,
blancos mojones que lloran
con guardapolvos de ausencia.

¡Qué soledad en mi pampa
que acunó tanta tibieza!
¿Porqué se fueron tus hombres
a hacinarse en la miseria?

Que alguien ponga genersosas
semillas en manos buenas,
y que se pinten de rojo
los techos de las taperas.

Porque aun la tierra es madre
que se desangra y que espera
ver retornar a sus hijos
para volverse más bella.

Para agradecer en partos
de trigos y de terneras
con sus mujeres y niños
y con sus hombres de vuelta.



lunes, 8 de abril de 2013

Corralera


Rancho abandonado


Milonga del árbol del olvido


Milonga del árbol


Coplera de madrugada



Dicen que me estás matando
vino de la madrugada,
el vino me entra en el cuepro
como un grito de esperanza.

En el fondo de la copa
está mi suerte sellada,
y a cada trago que apuro
mi alma florece y canta
cuando besan las estrellas
las cuerdas de mi guitarra.

Apuro y apuro el tranco
buscando ganar distancias,
de gusto canso el caballo,
mis penas van enancadas...
dicen que me estás matando
vino de la madrugada.

Cuando me avanza una pena
y sus espuelas me clava,
me siento menos que un perro
y se añuda mi garganta.

Porque el hombre más curtido
que abrazaba una esperanza,
si un viento se la voltea
afloja como si nada,

por eso los dejo que hablen
del vino y mis madrugadas,
¡las penas también destruyen
pero eso todos lo callan!

El vino pega a lo macho,
de frente la puñalada,
si he de dejar mi osamenta
las penas no han de llevarla.

Dicen que me estás matando
vino de la madrugada.

Mi sueño de guitarrero


(Milonga con floreos de Carlos Gioia)

A.D.-
Soy un cantor argentino
con un sueño guitarrero,
y no hay en el mundo entero
más gloria que mi destino.
Acollarao al camino
hasta que Dios lo disponga,
sin que nada se me oponga
con devoción verdadera,
me pierdo por chacareras,
por zambas, cifras o milongas.

C.G.-
A presentarme señores
lo hago sin ningún temor,
me llaman el decidor
de los pagos de "Las Flores".
Y nunca fui de los peores,
salí de los entreveros,
sin rayones en el suelo
de refaloso vivía,
y no ando con medios días
habiendo días enteros.

A.D-
No soy de andar cabresteando
por afán de ser nombrao,
ni tampoco arrodillao
ni aunque vengan degollando.
La huella me fue enseñando
con un ejemplo señero,
más de uno he visto aparcero
luciendo pilchas prestadas,
y a la primer refalada
quedarse a pata y en cuero.

C.G.-
Ya que templó la encordada
y enderezó por milonga,
me viá meter en la conga
a pialar una versiada.
Toda mi alma emocionada
esta décima le entrega,
porque su canto me llega
como la luz de una estrella
¡seguro que anda en la huella
que antes pisó Santos Vega!

A.D.-
No me engañan los señores
con promesas olvidadas,
ni con partidas erradas,
ni yuyos que no dan flores,
ni con lucidos colores
y si no tiemblo al decirlo
es porque quiero alvertirlo
al que escuche mi versiada,
soy lechuza cascoteada
pa'ndar errando los chirlos.

C.G.-
Cuando este surero canta
es como una bendición,
orgullo de mi nación,
bandera que se agiganta,
es matrero que se planta
pa'morir o pa'matar,
la patria tiene un altar
en su criollo sentimiento,
si hasta se calman los vientos
por escucharlo cantar.

A.D.-
Sin ser muy conocedor
con los golpes he aprendido,
y suelo hacerme el dormido
para vicharla mejor,
soy prudente y rumbeador
corto chico y no me atoro,
pa'mi no hay mayor tesoro
que ser libre por entero
yo no nació pa jaulero
aunque la jaula sea de oro.

Perdonen si a la pasada
a alguno lo he salpicao,
el canto si está mañao
es como leña mojada.
Con verdades afiladas
lo ando tanteando al destino,
y aunque se borre el camino
por donde supe cantar,
los criollos me han de nombrar
por surero y Argentino.