"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Mírela... se arrastra siempre
del alero a la puerta,
Dios sabe cuando uno pasa
que es lo que le pasa a ella.
Denguno la oyó quejarse
ni supo si sale o dentra,
si cose o corta lo yuyos.
Si se arrima hasta mi puerta
o es que ha salido del rancho
a recibir la tranquera.
Cuando yo llegué, no estaba;
me pasé la vida abriéndola!
Mientras yo di veinte años
dió veinte pasos la senda!
Llega al patio y se está horas
echada junto a la puerta;
ni bien se distrae el rancho,
la pobre se arrastra y entra.
Parece que ella juese distinta
y el diferente juí yo sobre ella.
A ucasiones, me llevó con tranco'e perro;
u otras, con ondulao de cruceras.
Tan pesao de corazón, a veces;
que al pisarla, se abolló mi senda...
Y esos pozos se le abren en charcos
siempre que hay tormenta...
Una vez la pasé a tranco'e pollo:
cuando vine con Pancha'e la iglesia!
Otra cuando ella se me puso grave,
la crucé a toda carrera...
Y otra vez, al paso... al paso
y esa vez, qué larga era!
Y cuando golví del camposanto
yo era una cruz
y se la echó al lomo mi senda,
Cuánto te ha pisao, amiga!
Pero pa quedar a mano, cuando muera,
te viá pasar por encima, sin pisarte
pa que no te duela.
Ese día vamos a dir acostaos juntos,
del alero a la tranquera...
y dispués nos borraremos a un tiempo el caminante y la senda!
Malacara viejo! Perdoname, hermano... Yebame otras leguas mi pobre usamenta, Andá... p'ande quieras... pero, siempre al tranco; Total, nu hay apuro pa pegar la güelta...
T'estraña, dejuro, que t'ensiye a esta hora; Como nunca salgo! Y estarás diciendo que me dau la loca Di dir pal boliche pa enjuagar la boca, Pero, es otro el caso... Po eso até a los tientos mi atadito e ropa...
Me han echao! sabías?... Si, y jue el patrón "nuevo", Yo se que a vos mesmo se ti hase mentira Porque, cuesta crérlo! Aura que ya nada somos en la vida Mas que años y guesos, Cuando tuito dimos pa tener ansina Vos, campo, y yo un techo, Como a esos ajenos que comen de arriba Nos echa a la caye... ¡Malacara viejo!
Ya no me hases falta -me dijo esta tarde-, Tengo gente al ñudo y hay que hacer limpieza, Andá al escretorio que te den el vale Y luego u mañana, cuando te paresca, Ensiyá y pegale, Total, tenés gordo pa lujo el maseta.
No le dije nada... ¡pa qué hablar!¿Nu es cierto? Si pa haberle dicho lo que meresía, Ni hasiéndolo tiras pagaba entuavía El mal que nos ha hecho!
Lo miré a los ojos, pa ver si asomaba Siquiera el vislumbre di algún sentimiento, Pero, ese no tiene corazón ni entrañas; Es tuito veleno pu ajuera y pu adentro!
Se m'hizo presiya l'angustia entre el pecho, Agaché la frente y en suspiros largos, Junté las brasadas de tuito el ricuerdo Dende hase...¡treint'años! Cuando el tata d'este, que nasió pa perro, En un mesmo arreo nos uñió a lo gaucho!
Y entre mi pensaba: El, ya no ricuerda cuando estaba enfermo, Era un gurisito flaco y amariyo Que daba hasta pena sentirlo tosiendo Como esos borregos que ahuma el romeriyo...
¡Malacara viejo! Vos, eras entonses, chiquitito, ansina, Y estuvistes di hambre relinchando un tiempo Porqu'el se tomaba tuito el alimento Que, pa vos, juntaba la yegua madrina.
Y mi pobre gaucha, ¡de guan lu hasía! Lo criaba en sus faldas como a un hijo mesmo, Pa que aura nos pague con'esta herejía Sin tener, pa'eya, siquiera un ricuerdo!
Ya ves de nosotros que pued'importarle... Dos viejos masetas, comu el mesmo dijo; Si pa el, ni el ricuerdo de su santa madre L'importa de fijo!
Y...! gueno! Si vos me dijieras que no hay que aflijirse... Taría más contento; Porque aura qu'es noche más pena da dirse... Dirse! Y, p'ande rumbiamos Malacara viejo?
Seguí por el camino que más te paresca, Pero, siempre al tranco, Total pa nosotros ya nada rigresa; Ni guelve el camino, ni guelven los años, Ansina, por'eso, Pa dir a enterrarnos con tuitas las penas, Rumbiá p'ande quieras...! Malacara viejo!
Hoy Julián se jué temprano
a galopiar un arisco.
El nunca güelve a su rancho
más allá de oscurecido;
porque a su mujer, de puro
muchacha se le ha "ocurrido",
que estando sola, una noche,
le van a robar al hijo.
Tiene seis años. Es rubio
y parece de oro el niño.
Nació con ojos azules
como el charabón de lindos!
Se cré muy hombre. A menudo
anda fumando un palito,
con las manos a la espalda
y el paso medio aburrido;
porque cosa que haga el padre,
la sale copiando el hijo;
vive asomao a ese espejo
como una estrella a un charquito.
La noche agarró a la madre
a solas con ese niño.
Mientras cenaron, pitaba
bichos de luz el camino.
La sombra empezó a tirarle
cascarudos al pabilo...
temblaban algunos truenos
y siempre en el mesmo sitio...
caía una gota de agua
siempre con el mesmo ruido...
Pa más, el viento se puso
a despertar al molino,
y la rueda se movía
y siempre en el mesmo sitio...
Eso que agrandó sus ojos
entornaba los del niño.
-No te duermas - le pedía-
Tengo mucho miedo, hijo!
Como Julián se demora
le deja un plato servido,
se corre hasta la cocina,
allí, pegada a los vidrios
siguen corriendo sus manos
con platos apenas limpios;
quieren trancarse en el rancho
con la Virgen y Pablito.
Pero el gurí, que es muy hombre
se fué solo hasta el portillo.
Para que divise al padre
a lo lejos del camino,
la noche le enciende el fósforo
verde luz del rejucilo.
Y no ve que allí, a dos pasos
cuasi tocándolo mesmo,
hay un linyera grandote
que lo está mirando fijo...
Siente en eso que le dicen:
-Gurí - cuasi en el oído.
Se güelve, y ya ve una mano
peluda como de bicho,
que se le arrima a la cara
despacito... despacito...
La madre, allá en la cocina
se yela al oir el aullido.
Le repican en las sienes
los talones de Pablito,
que se esconde en sus polleras
igual a un pollo con frío.
-¿Qué viste? - le grita.
- Un hombre!.
- ¿Ande? y lo ve en el camino.
Corren pa'l rancho. Al cerrar
siente un galope tendido.
Resuellan. Ya no se trancan,
Julián güelve en el arisco!
Oyen chirriar el portillo
y justo cuando en la puerta
se para tremendo indio,
el jinete cruza y sigue
de largo por el camino.
No era Julián! y áura es tarde
pa cerrar el rancho amigo,
no hay más tranca que su cuerpo
entre el linyera y el niño.
- ¿Qué quiere aquí!
- Llueve mucho;
no va'a negarme un abrigo.-
responde, pero sus ojos
andan buscando a Pablito.
- Coma! - dice pa amansarlo
es la cena 'e mi marido...
- Gracias, no traigo d'esa hambre-
y sigue bucando al niño...
- ¿Porqué me lo mira ansí?
- P'agarrarlo - exclama el indio.
Entonces la madre salta
sobre aquel hombre; sus gritos
salen pa ajuera del rancho,
se corren por el camino,
van agudos como espuelas
pa clavarse en el arisco:
Julián! Julián!
El linyera
ya tiene en brazos al chico;
aquellas manos peludas
se le arriman despacito,
y aquella boca con hambre
de ternura, dice al niño:
- Dejame que te acaricie...
Yo en mi rancho tengo un hijo.
Hace dos años, lo menos
que ya no acaricio al mío...
Vos te parecés tanto...!
Dormite... mi niño...
Dormite mi sol...
Dormite en la cuna
de mi corazón...
Yo andaba levantao. De madrugada,
salgo a prender mi pucho en el Lucero,
mientras termina de encerrar la noche
una ronda de gallos ferrugientos...
Tapao por la ceniza del rocío,
arde en el horizonte el trasfoguero...
Hay un pirincho que madruga mucho
pa hacer buches de luz en ese alero
y cuando lo salpica a mi espinillo,
tiene que ver lo que se ríe el ceibo!
Allá sale al galope a'quella sierra:
va remontando el sol... cimbra el sobeo
en un temblar de pajaritos gauchos,
con los picos recién pintaos de nuevo...
y en los juncales del arroyo de oro,
pone a secar sus medias el boyero...
Yo era mozo y con novia,
me faltaría un mes pa'l casamiento...
Sobre el amanecer de mi relato,
ha pasao poco olvido y mucho tiempo.
Cebé un amargo y ya sentí en la puerta,
como el balar de un corderito enfermo..
Abro y me topo con un niño e meses
arrepollao en un reboso viejo.
Y el inocente, pa que yo le abriera,
usaba sus sollozos de cencerro.
Dios sabe que miseria me tendía,
como una mano, a ese mamón ajeno...
Lo alcé como quien alza un crucifijo:
temblando por dentro.
Lo besé en la mollera, que tenía
una pelusa de patito negro,
y él dejó de llorar; se jué secando
con el calor emplumao de mi pecho.
El sol se le arrimó como a olfatiarlo...
El horno abrió tamaña boca al verlo.
Pa que el niño riyera, mi lobuno
hizo de la coscoja un sonajero...
Entonces yo, tocao, les dije a todos:
-"Aquí se los presento,
va'a ser un hijo mío, un hijo gaucho,
una semilla que llegó en el viento.
Bendita sea la noche que lo puso,
desnudito de amor, bajo mi alero!...
Y ya le dejé el nene a una vecina.
Le cerré pinchos al lobuno viejo,
hice sonar la lonja de la senda,
estaquiada con cardos en el suelo,
y lo rayé en el patio de mi novia...
Y ella, la moza que entuavía quiero,
la que siempre me puso unto de luna
sobre las quemaduras del cabresto,
la que se hacía cruz en la tranquera
y pájaro de adios en el pañuelo...
no tuvo corazón pa un niño gaucho,
le negó l'agua del socorro y techo;
porque iban a decir cuatro vecinas
que ese gurí era nuestro,
que ella lo tuvo sin permiso'el pago,
antes del casamiento...
Me pidió que lo diese!
No era un cuzco;
era un botón con una rosa adentro!
Dios no lo puso a ese pichón de tordo
en el nido de un cuervo;
sino en el rancho querendón de un criollo,
que se santigua con los cuatro vientos...
Y yo no estoy pa que me tiemble el pucho
cuando lo viá encender en el Lucero!
Me dió a elegir: "o el inocente o ella".
Me apuntó los ojazos contra el pecho.
Yo estaba enamorao hasta las ráices;
ya agarrando e la oreja el casamiento!
Ella me pudo dar un hijo propio...
y el otro era un pedazo e carne ajeno!
Y no aflojé: - Con el gurí - le dije -
desnudito de amor, con él me quedo!
Manera zonza de buscar palabras
echando disimulo y esquivada
sobre una cantidá de cosas ciertas
contra una cantidá de cosas vanas.
Manera zonza de querer fingirme
sonrisa de colmillo a cada rato,
creyendo que me dentran por el ojo
sin darse cuenta que ya estoy chicato.
Que ya ni miro de ande viene el viento
ni si es de noche, ni si está aclarando...
Manera zonza de pasar chiflando
pa´ conformar un ruido y escucharlo.
Ansina se acorta la espera
y de paso se espanta los caranchos.
Manera de arrimar una esperanza
pa´ quien se habrá de dir de una boqueada
contando el parejero de una nube
y arriando la tropilla de la nada.
No vuelva a decir nada de nada;
deje nomás de andar tragando rabia
que no me va a ligar haciendo remolino
como cachorro en vaca agusanada.
No tenga miedo amigo, todo pasa
don Dios da justo el tiempo a cada cosa:
no hay acomodo que le resbale un día
de toda la creación, la mas hermosa
la igualdad pa'l de arriba y pa´l de abajo;
no hay diferencia entre terrón y loza
no tenga miedo amigo ya es un hombre
que no digan que le tembló la pera
al fin y al cabo via a morir vivido
y sepa m´ hijo que eso no es zoncera,
amontonar costumbre no es igual
que aviejarse por afuera.
Tengo mucho ricuerdo que respira
y mucho otros que serán mi vuelta
cuando el vuelo de algún jilguero pampa
se detenga en la edad de una cumbrera
y haga sonar el pico contra el pecho
de la misma gramilla que me espera.
Tengo mucho recuerdo pa´ acordarme
y mucho otro que ya son olvido,
tal vez de los primero ya no me acuerdo,
y de los otros, de los otros me acordé al vivirlo
no vale ni la pena echar la cuenta
algunos tienen y otros han tenido.
Que le puedo pedir por voluntades
al cielo socarrón de los designios
si tengo lo que tuve y me lo llevo
lo mas hermoso de vivir conmigo
la vida de los otros que vivieron
con los mismos perdones y castigo
sin mas problema que decir "me quedo",
en el mismo confín en que he nacido.
Naide me puede alzar sobre otra estrella
que no sea del mundo en que he vivido.
Que mas puedo pedir por voluntades
y por ser voluntario, va conmigo
mientras me aguante un soplo el percherón del tiempo
no tenga miedo m´ hijo que me alcanza
pa´ darle un "quiero" cerrado a lo que falta
sin calentarme el color de la baraja.
No me tiemble muchacho
que el que tiembla, suele hacer de la vida una mortaja
se nace macho, se vive y se termina macho y medio
si es preciso entre la caja.
Cuando abandoné el recau lo hice con tanta tristeza que derrumbé mi cabeza sobre los cueros doblau. Así quedó mi pasao entre los cueros perdido Y yo triste y abatido, solo a pie como un andante Emprendí desde ese instante el camino del olvido.
Al mirarlo abandonao entre silenciosa quietud recordé mi juventud dejada sobre el recao, Como si estuviera atao a mi sangre o a mi piel Pero hoy insensible y cruel lo tengo que abandonar que por temor a charquear, no quiero morir sobre el.
En mi vida de mensual, de domador o resero si abré ensillado mañeros pa´ poder ganarme un pial. Con él y con un bagual yo era de la tierra el dueño y hoy q no tengo el empeño que el espíritu reclama no me sirve ni pa´ cama porque ya me quita el sueño.
Lo entregue con mis manos, con la pena y la amargura Le entregue a la sepultura el cuerpo de un pobre hermano He llegau a ser anciano y la osamenta me pesa Y no quiero la tristeza de que un día sin batalla Cualquier manso se me vaya con mi orgullosa pobreza.
Cuando pa´l ultimo vuelo ate una noche al palenque sin espuela, sin rebenque, la voy a saltar en pelo Será mi único consuelo y por eso es el motivo que él no se quede cautivo de mi derrota en la prueba, hoy que la muerte me lleva como colgao del estribo.
De pico chato y cogote, bastante emplumado y largo sin orejas y sin embargo, no lo sorprenden al trote. De ojos mansos y grandotes pero de patas peladas, que con tres dedos formadas pisa el ñandú y no ignoro, que entre su plumaje moro luce blancas y plateadas.
Sólo el macho tiene plumas, bien renegrido en el pecho; y en los bajos y repecho, picando verde se suma. Es codiciado por el puma, por el hombre y por el zorro, por eso entre los matorros, es muy difícil que duerma. Sólo con la carne enferma le pide al monte socorro.
No es ni manso ni es matrero, más si lo apuran de pronto mueve haciéndose el tonto; pero cuidado que es ligero. En la lucha es gambetero y aunque el indio lo ha boleado, a muchos galgos ha dejado, si defenderse le toca; con las plumas en la boca, sediento y acalambrado.
Anda solo o en cuadrilla depende de la temporada y encontrarle la nidada es casi una maravilla. Los huevos para las tortillas son lindos y sin recovecos y pensando que no peco, que un saber todo repito: frescos están amarillitos, si están blancos están cluecos.
Que lujo cuando del nido el macho como con celo, posando el pico en el suelo larga al viento su bramido. Bramar que se hace zumbido poblando las extensiones y andan las conversaciones, según entre gente criolla: que siendo el macho el que empolla, también cría los pichones.
Ñandú moro que picando, ayer en mi pago hallaba; cuando todavía ni pensaba que se irían terminando. Hoy que lo andan tiroteando ni bien pueden divisarlo, pues debo de confesarlo yo también supe correrlo; pero eso sí para comerlo: no matarlo por matarlo.
De pelaje medio gris
y de astucia sin engorro
entre pastos y matorros
se ve y se escapa en un tris,
y a veces como lumbris
de flaco, ambula don zorro.
Otras veces hasta el color
de la piel, luce hermoso
y anda de lomo lustroso
y de aspeto oservador..
demostrando con valor
que es animal ingenioso.
De noche cuando al gritar
hace toriar la perrada
parece una carcajada
que el viento sabe llevar
como queriendo mostrar
que no lo achica la helada.
Astuto y caminador
terrible pa los corderos
y si cerca, a un gallinero,
encuentra el olfatiador;
es seguro que lo pior
no va a llevar el cuatrero.
A veces lo rastrea al león
porque este siempre algo mata
y haciéndose el que va a gatas
lo sigue medio al trotón
pa ver de hacerse un fiestón
con los restos y las patas.
Come huevo de perdiz,
de pájaro y de tortuga,
al piche no se le arruga
y lo come como al cuis,
queriendo mostrar así
que al peludo lo madruga.
No niego que sabe caer
en las trampas del zorrero
adonde el pobre maniero
sabe triste perecer:
tiempos que sabían vender
en muy buena plata el cuero.
Pero hablando de cazar
yo he visto al zorro cebao,
sacar limpita, al costao,
la trampa sin desarmar
como queriendo mostrar
que alguna vez se ha escapao.
Esa astucia e intención,
habilidad y reflejo
pertenece a un zorro viejo
y no a un zorrito pichón
que a veces de compadrón
cerquita deja el pellejo
Los que le han hecho mucho mal
a don juan en su terreno
son los zorrero a veneno
pues han dejao el tendal,
perdido en el pastizal
bajo los cielos morenos.
Su instinto de buen cazar,
de la cola a la cabeza
lo ha demostrao con grandeza
porque una vez de agarrar
capaz de hacerse matar
pero no larga la presa.
Y ansina subsistirán
como la flor del matorro,
corriendo del bajo al morro
y en vuelos de gavilán:
les eh presentao a juan
o mejor dicho a don Zorro.....
Quiero que el cariño encuadre en un marco muy profundo pa' poder pintarle al mundo el retrato de mi padre. El que fue junto a mi madre un ejemplo de constancia y en el puesto de una estancia, entre rutina campera, fue viviendo a su manera sencillo y sin arrogancia.
Un par de pobladas cejas le sombreaban la mirada y una sonrisa marcada por dentadura pareja. Media bayuca de vieja la gorra vasca que usaba, pa adelante se la echaba como señalando el suelo; mientras el negro pañuelo el mentón le acariciaba.
Usaba para estribar en su recao de trabajo, un par de argollas que trajo quien sabe de qué lugar.- Estriberas de acortar con una vuelta 'e corrión, de dos vueltas el cinchón qu'el cojinillo apretaba y más de una vez lo usaba para manear un redomón.
un viejo "triste" campero sabía silbar muy bajito, mientras andaba al tranquito recorriendo algún potrero. Será porque fue resero que nunca andaba apurao, como cuidando el montao pa distintas ocasiones, que al campo los sopetones le nacen de cualquier lao.
De mucha sabiduría en las cuestiones camperas y de palabra severa pa rechazar porquerías. Mateando esperaba el día, sentado en un banco bajo y nunca sintió relajo por lo que tuvo que hacer porque él templó su saber en la fragua del trabajo.
Nunca le supe decir lo mucho que lo quería y que triste fue aquél día cuando dejó de vivir. Ahí mi cuerpo entró a sentir los lazasos del quebranto y al mojar mi cara el llanto, como palabra de ausencia; yo iba tomando conciencia de haberlo querido tanto.
Viene ya el sol coloreando Sobre los campos dormidos Y son un coro los nidos De pájaros que cantando, Contentos van alegrando La mañana que llegó; Que con luz iluminó Venciendo las negras sombras Que tendieron sus alfombras En la noche que pasó.
El trebolar se estremece Cuando el sol quema su cara, Se hace altiva la tacuara Y el alto cardo florece De a poco desaparece El rocío mañanero; Que junto al grito de un tero Moja una flor en su paso Como buscando un retraso Pa quedarse el día entero.
Viene el nochero troteando Para buscar su ración Porque en la puerta ‘el galpón Un mensual lo está esperando Y un morral le está mostrando Haciendo sonar el grano. Y como estilo baqueano, Y esa es su costumbre diaria, Al potrero de una hectárea Se lo cruza de antemano.
El balar de algún ternero En el corral ya se escucha Y la paciencia no es mucha: Hoy se ha dormido el tambero. Y allá en el estaqueadero Ande hay un cuero colgao Una calandria ha llegao A picarle la grasita, No sea se le derrita Por no haberse adelantao.
Ese es el campo paisano, El campo donde me crié Y en los años que pasé Me hice un hombre campechano. Mucho anduve de la mano Con paisanos sin reveses Aquí sentí muchas veces La fuerza de algún bagual, Lo mesmo que echar un pial ¡Díganmé qué les parece!
Después alcé la guitarra Y me largué a caminar Por eso aprendi a cantar Poniendo tuita mi garra. Anduve en más de una farra Divirtiendo al pasisanaje Como rindiendo homenaje A la gaucha tradición... Les canté de corazón Porque lo quiero al gauchaje.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".