sábado, 21 de febrero de 2015

El Pampa Ciriaco



1
En los pagos de "El Bonete"
vivía el Pampa Ciriaco.
Era chueco, medio flaco;
¡la pucha qué hombre jinete!
Una güelta subió un flete
mucho antes de aclarar;
ya estaba cansao de hachar
cuando el día dio su rayo
y la espuma del caballo
comenzaba a coloriar.

2
Jineteando a rienda suelta
el animal ni lo mueve
y como a eso de las nueve
dentró a bellaquiar a güelta;
pero él en forma resuelta
lo hachaba hasta pu'el hocico.
El potrero le era chico
por la forma de hamacarse
y medio amagó a voliarse
allá por las once y pico.

3
Seguía hachando y castigando
cuando las doce llegaron
y unos bifes le alcanzaron
que los comió jineteando.
Hasta el suelo iba tocando
con los tacos de las botas,
medias gastadas y rotas
ande la espuela se aferra
y como araba la tierra
lo seguían las gaviotas.

4
Sacó del bolsillo un rollo;
era papel y tabaco
y encima de aquél bellaco
se armó un cigarro a lo criollo.
Al caer entre un arroyo
casi mata unos patitos
y fumando y a los gritos,
cuando el potro se le hundía
a Ciriaco se le vía
castigar los gorgoritos.

5
Al volver al campo raso
vino a cargoriasrlo un tero
y dando güelta el talero
le sacudió un garrotazo.
Dos avestruzas al paso
salieron de unas totoras
y al verlas tan tentadoras,
corrieron con ligereza,
se agarraba la cabeza
por no tráir las boleadoras.

6
De destreza haciendo alarde
y apadrinao por los perros,
se perdió atrás de los cerros
como a las tres de la tarde.
Tal vez ninguno le emparde
hazaña tan soberan.
Media afligida la hermana,
se empezaba a preocupar,
pero lo vio regresar
al cabo de una semana.

7
Y una mañana quieta
hubo en le rancho un apronte,
porque allá en el horizonte
se movía una silueta.
Se vio a el Pampa en el sotreta
volver de los infinitos.
Su mamá dijo a los gritos:
-"¡La Virgen oyó mi ruego!"
y corrió a prender el fuego
pa'hacerle unos güevos fritos.

8
Tráiba enganchao un peludo
en la espuela del pié izquierdo
y, todavía me acuerdo,
venía bastante barbudo.
Se descubrió en un saludo
después de volerarle el cuarto.
Ya de castigar tan harto
el rebenque jué gastando
y había llegao castigando
con la cola de un lagarto.