martes, 30 de julio de 2013

Amigo





Alcánzame la copa de tu pena,
que yo quiero mirar su fondo oscuro.
No la bebas de golpe, te lo pido,
saboréala despacio, y sin apuro.

Si te embriagas de rabia o de amargura,
y te pesan los párpados de dudas,
allí mismo, en el fondo de tu pena
hallarás mi comprensión desnuda,
y en la mano caliente que te brindo
no estará la recíproca esperando,
pero sí mi corazón abierto,
junto al tuyo con ansias palpitando.

No desmayes, y alcánzame tu copa,
a esa pena le faltan muchas cosas:
la madura respuesta que da el tiempo
y la fuerza de lucha bondadosa.

Con un poco de amor serás muy fuerte,
y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha lo invencible.

No mendigues jamás calor y abrigo,
que la lástima no llegue hasta tu puerta... 

El afecto prestado es el castigo
que la vida por fácil siempre oferta.

Así ha de ser desde que el mundo es mundo,
desde que Dios te regaló existencia,
no la aproveches para ahogarte en ella
ni de la derroches buscando experiencia.

Y recuerda que con un poco de amor serás muy fuerte,
y si ese amor suplanta lo imposible,
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha... lo invencible.

Quién




Quien me enseñó a ser bruto,
Quien me enseñó, quien me enseñó,
Si en la panza de mama,
No había ni escuelas ni pizarrón,
Y asigún dicen nací varón,
Porque en el pique faltaba un peón.
Quien me enseño, quien me enseñó. 


Quien me enseñó a ser bruto,
Quien me enseñó, quien me enseñó.

Si me críe entre dotores 

de reja y pico, pala y paston,
Y asigun dicen, clave el garrón,
Porque no quise ser chicharrón.
Quien me enseñó, quien me enseñó...

Quien me enseñó a ser bruto,
Quien me enseñó, quien me enseñó

Lástima que no entienda,
De lengua fina pa ser señor,
Y asigún dijo un día el patrón,
que en Inglaterra se habla mejor...
me lo contó un día el patrón.

Quien me enseñó a ser bruto,
Quien me enseñó, quien me enseñó

A ser tan revirao
Y a no aguantarle la procesión,
será por sabio que no entendió,
Que el hambre engorda solo al que hambrió.

Quien me enseñó, quien me enseñó.

Se que soy hueso y carne,
alma, conciencia, pueblo y sudor,
Y con eso ya me alcanza,
Pa´ ser un bruto que alza la voz,
Sin mas motivo que la razón,
Del que no quiere ser chicharrón,
Quien me enseñó, quien me enseñó,

Quien me enseñó a ser bruto,
Quien me enseñó, quien me enseñó
Si en la panza de mama,
No había ni escuelas ni pizarrón,
Y asigún dicen nací varón,
Porque en el pique faltaba un peón.

Quién me enseñó, quién me enseñó,
Quién me enseñó, quién me enseñó.

Grito de silencio



Por la huella de luz que deja el sol
en mis mañanas pampas,
te veo llegar... y no es cierto,
como tampoco es cierto
que llegas con la sombra blanca
de la luna en mis noches
cansadas de soledad y nada.

Se acurruca tu figura
de recuerdo en la inmensidad
de mi pecho abierto al aire
perfumado de mujer ausente,
se estremecen mis manos apretadas
en un perdón de tiempo
que se parte en vacío
de ansiado regreso...

En una lágrima punzante,
se refleja tu rostro pálido,
y tu gesto... y yo.

Quisiera verte llegar
confundida entre flores
de un verano,
quisiera darte la luz
que va por el aliento
de tu tallo,
quisiera sentir tu celo
ahogando mi pecho
y en tu rubor,
quisiera mezclarme
en tu sangre
y arder en la llama
de tu resplandor,
beber de tu boca la sabia
que alimenta el fruto
de este inmenso amor.

Pero en este grito de silencio
encanecido de espera
te sigo soñando,

y quisiera...

beber de tu boca
la sabia que alimenta
el fruto de este inmenso amor.

lunes, 29 de julio de 2013

Soy de Arbolito (Huella)

Yo no soy de estos pagos,
soy de Arbolito, 
lugar de mis amores
pueblo chiquito.
Es un pueblo chiquito, 
como les digo
y aunque se encuentre lejos, 
nunca lo olvido.

A la huella, a la huella, 
camino largo; 
estar lejos del pago 
es muy amargo.
A la huella, a la huella, 
corto el camino...
Cerquita de mi pueblo, 
eso es lo lindo.

Tralaralaralalalaralarala....
cerquita de mi pueblo
eso es lo lindo.

El que quiere distancias
puede ir andando...
y el que quiera querencias
pegarse al pago.
Cuando estaba en mis lares, 
andar quería, 
y ahora por volverme
qué no daría.

A la huella, a la huella, 
dénse las manos
y dentren despacito
como jugando.
A la huella, a la huella, 
dénse los dedos
y dentren como guapos
al entrevero.

Tralaralalaralalaralarala...
y dentre como guapos
al entrevero.

Nido Gaucho


(Pintura: Pinciroli)

Luciendo su color de esperanza,
viste el campo su plumaje.
Y el viento hace vibrar sus cordajes
en los pastos y en la flor...

Yo tengo mi ranchito en la loma,
donde cantan los zorzales...
Margaritas, y rosales
han brotado  para vos...
Porque un día será
ese nido gaucho de los dos...

Florecerán mis ilusiones...
Y se unirán los corazones...
Dime que sí!
Que la noche pampera abrirá
y en su rayo de luna pondrá
luz de amor en tus ojos...

No digas no!
Que el dolor secará mi rosal
y en la cruz de mi rancho el zorzal
morirá por tu amor.


Mañana cuando el sol se ilumine
entre gotas de rocío,
el llanto de este cariño mío
sobre el trébol pisarás...

Recuerda que por tí lo he vertido
y si sientes mi tormento,
Golondrina, cara al viento
tus dos alas  abrirás...
Y de un solo vuelo
mis tristezas matarás.

 Florecerán mis ilusiones...
Y se unirán los corazónes...
Dime que sí!
Que la noche pampera abrirá
y su rayo de luna pondrá
luz de amor en tus ojos...

No digas no!
Que el rosal  secará de dolor
y en la cruz de mi rancho el zorzal
morirá por tu amor.



Flor campera



“La flor del pago” te llamaban todos
Porque eras linda, paisanita hermosa,
Porque a diez leguas no nació otra moza
Que despertara tan extraño amor.
Cuando a los bailes tu silueta entraba
El corazón del paisanaje ardía,
Y era seguro que una voz decía:
“¡Guarda, muchachos, ya llegó la flor!”

Pero un día a la florcita
Se le metió en la cabeza,
La ciudad con sus grandezas
Y su fuego artificial.
Y una tarde enloquecida
La arrebató el torbellino,
De ilusiones, el destino
La trajo a la capital.

Y allá quedaron los paisanos tristes
Y mudo el pago y el hogar sombrío,
¿Quién de esas almas llenará el vacío
que la flor se llevó al marchar?
¡Qué mal pagaste, el cariño nuestro!
¡Y el de tus padres que te amaban tanto!
Los pobres viejos ya no tienen llanto
Parecen sombras en el triste hogar.

Todas las noches un gaucho
Que más parece una sombra,
Llega y cantando te nombra
Después llorando se va.
Si no sabés de quién es
Esa doliente visión,
Buscala en tu corazón
Que en tu corazón está.

Malambo (variaciones)


Brujas

(Pintura: "Lechuzas" de Molina Campos)

Estas dos viejas
llenas de arrugas
eran hace años
dos hermosuras;

salían al campo
todos los días
a juntar flores
de maravillas;

volvían de noche
bordeando el río,
y era en el valle
todo suspiros.

Los mozos guapos
se desvivían;
compraban guaicas
pa las imillas.

Y pa las fiestas,
no digo nada,
se amancían
por cuchicharlas.

Mas una tarde
(siempre el destino
que anda vichando
por los caminos),

mientras llovía
relampagueando,
a las dos mozas
las voltió un rayo;

Cayeron tiesas
sobre las tolas.
(Se hizo la noche
pa las dos mozas).

¡Pero qué diantres!
No son mentiras:
resucitaron al otro día,
con tantas huellas
sobre la cara
que parecían
achicharradas.

Desde ese entonces
¡Virgen María!
la una hace curas,
la otra adivina.

Van por el campo,
por todo el valle,
buscando enfermos
de golpe de aire.

Tiran la coca
sobre un rebozo,
miran al cielo
con grandes ojos,

y el cielo cae
como una manta,
sobre las cosas,
sobre las almas.

Que me alcancen una flor



Cuando muera solo quiero
que me alcancen una flor,
pa'clavármela en el pecho
cerquita del corazón.

Mi sangre será la savia
que le perdure el color,
y a la orilla del camino
me dejan que así es mejor.

Tal vez algún forastero
al pasar vea la flor,
y al arrancarla se lleve
mi pobre palpitación.

O quizás de una muchacha
seré un presente de amor
y me cuelgue en la guitarra
de su trovero cantor.

O talvez una viejita
a solas con su dolor,
me deje junto a la tumba
de su niño que partió.

Eso quiero ser paisanos,
del campo una humilde flor
y a la orilla del camino
me dejan que así es mejor.

Cuando muera solo quiero
que me alcancen una flor,
pa'clavármela en el pecho
cerquita del corazón.