jueves, 18 de abril de 2013

Cuando tenga que partir




(Dibujo: Tito Saubidet)

Cuando tenga que partir
Porque el Señor lo dispone,
Quisiera que me perdonen
Si pido verlos reír,
Nada de llantos y sufrir
Por la ida del amigo,
Que se fue a buscar abrigo
A los pagos del Señor,
Ande va a encontrar amor
Sin penas, odios ni olvidos.-

Ese día los cantores,
Aquellos de vieja data,
Me darán su serenata
Como en los tiempos mejores,
Serán las mejores flores
Que pal cielo llevare,
Y aquí solo dejare
Seis cuerdas deshilachadas,
Y una canción olvidada
Que en el campo enterrare,.

No habrá mejor despedida
Que alguien un verso recite,
O que alguno entone un Triste
Sobre mi nueva guarida,
Yo miraré desde arriba
Con ganas de entreverarme,
Pero solo he de quedarme
Bajo un cielo despejao,
Aplaudiendo el recitao
O a la voz que fue a cantarme.-

Con ese responso pampa
Seguro seré aceptao,
En ese mundo estrellao
Que es el rancho de las almas,
Allí encontrare la calma
Que aquí no pude encontrar,
Y aunque la quise buscar
Me fue difícil hallarla,
Y tal vez logré encontrarla
En mi campo celestial.-

Aquellos que me han querido
Y han sabido demostrarlo,
Siempre habré de cobijarlos
Entre mis brazos de amigo,
Y a los otros yo les digo
Que no guardaré rencor
Y he de pedir al Señor
que sus conciencia ilumine,
ya que el error se redime
si se rinde a la razón.-

miércoles, 17 de abril de 2013

Dr. Francisco Ayerza - Fotógrafo


8º Certamen de Poesía Gauchesca "Fogoneando" 2013 - Cañuelas



(Foto: René Burri)

En Juárez 957 (C.P: 1814) Cañuelas, Prov. Bs.As. hasta el 2 de Agosto,
se reciben los trabajos inéditos que deberán ser presentados en original y tres copias, a máquina o PC, a doble espacio, o bien manuscritos con letra de imprenta clara, en una sola cara del papel, firmados con seudónimo que no sea de uso habitual, escritos en décimas espinelas (consonantes), con un mínimo de 3 (treinta versos), y un máximo de 6 (sesenta versos); en sobre aparte, los datos del autor.

Se otorgarán 3 premios y 2 menciones, que se entregarán en un encuentro tradicionalista a realizarse el 7 de Septiembre.

Información: TE (02226) 43-32871 / 15-51-1918 o al correo: cgallardo7@hotmail.com

20º Certamen de Poesía Gauchesca 2013 - Dolores


(Foto: Pedro Luis Raota)

El Club de Servicio "2 de Abril", comunica que a partir de éste mes de Abril, estará abierta la recepción de trabajos para el Certamen de Poesía de temática Gauchesca.
El mismo está dirigido a autores de cualquier nacionalidad, con obras escritas en castellano. La construcción estrófica será libre con medidas octosilábica y rima asonante o consonante, con una extensión máxima de 60 versos y cada autor podrá participar con 2 poesías que no hayan sido premiadas en otro certamen.

Las obras deberán presentarse escritas a máquina o computadora por triplicado, con seudónimo, y en un sobre cerrado donde figure en su exterior el título y el seudónimo, se incluirán en el interior los datos del autor (nombre y apellido, domicilio, teléfono y correo electrónico, si tuviera), y se enviarán a Carranza 625 (7100) Dolores, Bs.As., Argentina.

Plazo de admisión hasta el 11 de Septiembre del corriente año.

¡No se cobra arancel!

El hecho de participar implica aceptar las condiciones de las "Bases".

Informes a: T.E: (02245) 44-3078 o al e-mail: juancarlospirali@yahoo.es

Ternero a las brasas



Volvíamos de un arreo
a la villa 'e Biguerón
de embarcar en la estación
ganao pa Montevideo,
«tráibamos» hambre y deseo
de un sueño reparador
y el petizo Sofanor
dijo: «Voy a ver si salgo
a tratar de encontrar algo
pa ponerle al asador.»

Lo acompañaron el Moncho
y el mellao Algañaraz,
el primero, un cachafaz,
y el otro, un pardo rechoncho;
yo, acomodándome el poncho,
hice el fuego y, de repente,
volvió trayendo la gente
medio de arrastro, enlazao,
a un ternero colorao
con una mancha en la frente.

Allí no más lo maniaron
y, sin darle ni resuello,
lo pasaron a degüello
y enseguida lo cuerearon,
y después se disculparon:
«Nos moríamos sin comida,
y este ternero enseguida,
en un gesto extraordinario,
se ofreció de voluntario
para salvarnos la vida.»

Casi sin dejarlo orear
lo pusieron en las brasas
y, entrando a llorar la grasa,
empezó el mate a girar;
y, cuando se entró a dorar,
la luna quebró su brillo
en la hoja de los cuchillos
devastando a troche y moche,
sólo se oía en la noche
el mascar de los carrillos.

Yo cortaba grandes trozos
pa Juan Moreira y pa mí,
y nos hartamos así
con el asao más jugoso;
en eso, la voz de un mozo
que apareció en un petizo,
interrumpió de improviso,
y mirando de soslayo
nos gritó desde el caballo:
«Buenas noches, con permiso...»

»Quiero saber, buena gente,
si por aquí no ha pasao
un ternero colorao
con una mancha en la frente;
Voy a hablarles francamente:
mi padre, santo varón,
sin saber por qué razón
y causándonos gran pena,
las noches de luna llena
se nos vuelve lobisón.»

»Hoy se nos ha transformao
en un ternero machazo
y yo, rastreándole el paso,
hasta acá mesmo he llegao.»
Y, al ver el cuero colgao
y el hueserío esparcido,
el mozo dio un alarido
gritando desde la silla:
«¡Lo han asao a la parrilla,
tata, tata, lo han comido!»

Juan Moreira en unas matas
parecía echar las tripas
y yo no caí de chiripa
desmayao en la fogata;
los dos clavamos la pata
haciendo tronar el piso
y, enfrentando el compromiso,
quedaron lejos, pa atrás,
Sofanor, Algañaraz,
el Moncho y el del petizo.

Impardable pialador



(Fotos: René Burri)



Al ir a cualquier pialada
crioyona y morrocotuda
Raúl nunca tiene duda
pa'yegar de madrugada
a lucir esa mentada
estampa de pialador,
que entrega con gran ardor
y prestancia colosal
pa'ser argentino puntal
de rispetable valor.

No les mezquina ni un royo
a clinudos y terneros
con esos tiros certeros
que no conocen escoyo.
En cuales, si el pie de apoyo
lo cruza pa'echar verija,
paisano tenga de fija
el animal que ha pialau
va quedar como estaquiau
tras grito de "apreten, ¡huija!"

¡Hace zumbar juerte el lazo
cuando salen puerta ajuera,
y de lindaza manera
les vuelca con hábil brazo
ese auténtico y machazo
pial, que en la verde gramiya
es campera maraviya
qu'encriespa al más duro pelo
mientras se arrastra po'el suelo
priendido de la presiya.

En aquél pago querido
que tuitos yaman Monte Alto,
anida sin sobresalto
el bagaje conseguido
y audazmente sostenido
con güena cencia paisana,
que enfrena ansí, de mañana
al compás del gaucho son
pa'honrar a la tradición
¡velay!, con conduta sana.

martes, 16 de abril de 2013

Cuando me vaya


(Foto: Porcel)

Cuando al camino del cielo
lo empiece a tranquear despacio,
cuando ya deje el espacio
que hoy ocupo en este suelo,
quiero llevar de consuelo
a mi última morada
dos cosas que son sagradas
para cualquier gaucho altivo:
¡el rebenque y los estribos
que usaba en las jineteadas!

De mortaja, el poncho fino
que me pongan al marcharme,
pa’ cuando esté frío taparme
en ese largo camino;
quisiera como argentino
cuando se apague mi vida,
me diera la despedida
con un verso, un payador,
y de algún yuyo, una flor
me acompañe mi partida.

Me sentiré muy contento
si al llegar a esos lugares
me lo encuentro al Indio Bares,
Ayrala, al Pampa Barrientos,
soltando versos al viento
como en la tierra lo hicieron
en los pagos que anduvieron
con muchas amanecidas,
en su paso por la vida
junto a tantos que se fueron.

Y si hago ‘un alto en la güella’
por áhi lo hallo a Miguel Franco
pa’ después seguir al tranco
alumbrao por las estrellas,
y entre tantas cosas bellas
en el pago celestial,
zamarriando algún bagual
por áhi lo encuentro a Bilbao,
en un bruto bien sentao
de riendas y sin bozal.

Si alguna noche de farra
me lo encuentro a Alberto Danza
no pierdo las esperanza’
que han de llorar las guitarras,
siempre le sobraron garra
si canta como un jilguero,
y si está Domingo Berho
cerquita me via’rrimar,
seguro se va a largar
con algún verso campero.

Y si pa’ los versos nuestros
allá en el cielo hay escuela
pa’ mi Wenceslao Varela
seguro está de maestro;
yo viá a ver si les demuestro
lo poquito que aprendí,
en tanto que recorrí
en desfiles, jineteadas,
en peñas y guitarreadas
en el tiempo que viví.

Si hay jineteada y destreza
áhi la cuento como robo
si anima el Gringo de Lobos
y ‘el viejo’ Julio Cabezas,
también tengo la certeza
que en la rueda de cantores
estarán los payadores
de Uruguay y de Argentina:
Casquero, Lagos, Molina,
floriando a los montadores.

Que la hagan con las tropillas
de Labayén y Melón,
“El Penacho” de Zenón,
pelau de oreja a ranillas;
que hagan temblar las gramillas
lujos del gaucho nativo
y a aquellos que queden vivos
les pido de corazón:
¡ponganmén en el cajón
el rebenque y los estribos!

Ayer nomás




Después de un tiempo largón
en que volví por mi Pago,
vi con tristeza el estrago
que dejó la evolución,
anduve por la Estación,
caminé entre los galpones,
ya no se ven más vagones
y ¡qué cosa mas ingrata!
media rueda de una chata
asomaba entre zanjones.

Me detuve frente a ella
y entrecerrando los ojos,
imaginé un gran rastrojo
y entré a desandar la huella,
mi recuerdo se atropella
entre caballos y aperos,
entre estibas y bolseros,
laderos en las culatas,
y al pescante de una chata
lo vi sentao al carrero.

Ahí estaba la cuadrilla,
gente guapa y muy capaz,
junto con el capataz,
y vi muestras de semillas
que en bolsitas amarillas,
guardaba el recibidor,
hombre muy conocedor
y respetao si lo era,
pagao por la cerealera
... y una luz pa'l calador.

Pero, todo es ilusión,
de'sa chata solo queda,
aquél pedazo de rueda
enterrao en el zanjón,
y en el enorme galpón
de chapa galvanizada,
donde estaba la peonada
entre burros y tablones,
hoy hay nidos de gorriones
colgando de la cabriada.

Así quedó en mi memoria
esa imagen recortada
y aquella chata cargada
es parte ya de la historia,
pasó sin pena ni gloria,
tal vez buscó otro paisaje,
con su carga, su bagaje,
desplazada, triste y sola,
como dijera Gandola:
"se fue en el último viaje".

Chata, playa o de cajón
que por mi Pago cruzaron,
en sus piso transportaron
riquezas de mi Nación;
no hubo pa'vos un rincón,
ni tampoco pa'l carrero,
lo dijo Domingo Berho:
"El progreso te ha vencido"
y hoy el campo lo ha invadido,
el moderno camionero.

Tal vez algún chacarero,
con gauchazo corazón,
te conserve en su galpón
como un recuerdo campero,
o serás un gallinero,
con tu estampa derruida,
como esperando afligida
y hasta con resignación,
que las brasas de un fogón,
le pongan fin a tu vida.


(Foto: Francisco Ayerza)

El corral de la vida


(Foto: Celine Frers)

El que quiera cosechar
tome su ejemplo en lo ajeno
y prepare su terreno
abra melga al empezar
porque ni le va a pesar
siguiendo el rumbo que toma
que el tero pone en la loma
y no hagan como los bueyes
que aran para que otro coma.

El hombre debe ser hecho
a la buena o mala suerte
y mostrarse siempre fuerte
debajo de cualquier techo
que el camino más derecho
no siempre ha de ser cortar
por eso es mejor llegar
a ser poste y no palenque
que el hombre que usa rebenque
debe saber castigar.

Debe desconfiarse más
de los ruines como el sapo
que el que se tiene por guapo
no pega nunca de atrás
y el hombre siempre además
para todo se revive,
porque el que confiado vive
está expuesto a un sobresalto
y aquél que sube más alto
más fuerte el golpe recibe.

La riqueza y el poder
nunca traen dichas completas
porque bajo esa careta
se divisa el padecer
y es mejor el nido hacer
entre el trébol que entre rosas
porque éstas aunque vistosas
ocultan muchas espinas
por eso las golondrinas
son pobres, pero dichosas.

El que anda solo en la vida
aunque tenga que rodar
no debe desesperar
ni llorarla por perdida
porque en cambio no hay partida
que algún otro la reclame
y aunque el diablo desparrame
los males por el sendero
a golpe afloja el acero
y el buey solo bien se lame.

El yuyo borró el camino




Quieta y muda la llanura
sembrada está de taperas,
los pájaros y el silencio
acompañan su tristeza.

El yuyo borró el camino,
hay candao en las tranqueras
que ayer como corazón
permanecieron abiertas.

Un pasado de familia
dejó un vacío de pena;
de tanto en tanto cae gente
tan solo en busca de leña.

Las paredes de los ranchos
reclaman lejanas puertas,
que abrigaron los inviernos
de las heladas más cruentas.

Y las risas infantiles
se extrañan en las escuelas,
blancos mojones que lloran
con guardapolvos de ausencia.

¡Qué soledad en mi pampa
que acunó tanta tibieza!
¿Porqué se fueron tus hombres
a hacinarse en la miseria?

Que alguien ponga genersosas
semillas en manos buenas,
y que se pinten de rojo
los techos de las taperas.

Porque aun la tierra es madre
que se desangra y que espera
ver retornar a sus hijos
para volverse más bella.

Para agradecer en partos
de trigos y de terneras
con sus mujeres y niños
y con sus hombres de vuelta.