jueves, 10 de mayo de 2018

Serena como la noche


Taloneando mi alazán
bajo la luz de la luna
que va buscando su cuna
sobre una estrella lejana,
el sentimiento me gana
en esta noche serena,
dejando escapar la pena
que ha soltado el corazón,
arrastrando la emoción
que me corre por las venas.

No soy de las que reculan
en cuestiones de tristeza
y no escondo la cabeza
como hacen los avestruces,
aunque tiemblen caracúces
y se aflojen los garrones.
El hombre tiene pasiones
por más que quiera ocultar,
siempre la habrá de mamar
mientras vean ocasiones.

Voy masticando silencio
por estos campos fueguinos,
sin más voces que los trinos
de pájaros solitarios;
que son como campanarios
galopando tus sentidos;
ponen música al oído
mientras mis décimas tejo,
en el camino que dejo
pa'que se lleve el olvido.

Cómo no he de recitarles
si se me escapa de adentro,
si viene del mismo centro;
me nace como plegaria.
Soy cual ave solitaria
que la décima consuela;
en cada rima que vuela
de mi pecho emocionado,
va el sentir como puñado
en cuerdas de la vihuela.

Tengo llanto en la garganta
pero es sólo un trago amargo,
será que el camino es largo
y una se hace la croqueta,
tendré que hacer morisqueta.
No me entrego fácilmente,
cosas que tiene la mente
no me han de hacer aflojar,
yo soy paisana de andar
con la sangre bien caliente.

Tranquila como agua'e tanque
busco mi propio horizonte
entre las sombras del monte
y el arrullo de las ramas,
allí donde el pasto es cama
y te cubren las estrellas,
donde la luna es tan bella
como hembra enamorada.
Si es como puñalada
que va dejando su huella.

Yo le recito al paisano
que en el campo se desvela,
y, dibujando una estela
en mi guitarra dormida,
dejo una copla encendida
para calmar soledades.
El tiempo no tiene edades
parece que no pasara,
y es como si te dejara
sin escuchar tus verdades.

Metiendo pata y talón
acariciando la cincha,
el colorado relincha
sudao hasta las paletas,
y mis patas como horquetas
de madrugar en el lomo;
al trotecito me asomo
divisando a la distancia,
un viejo casco de estancia
donde verán quiénes somos.

El sonido de un chorrillo,
la silbatina del viento,
juegan con mi pensamiento
acunando mansamente,
el verso que de repente
enmudeció mi garganta.
Soy golondrina que canta
tan llena de libertad,
desatando la humildad
que en mi sangre se levanta.

Serena como la noche
imaginando un destino,
trovadora del camino
que galopa una esperanza.
Mientras el verso me alcanza
su armoniosa melodía,
yo le entrego esta poesía,
va el alma del payador
que lleva dentro un cantor
arriandomé el alma mía.

miércoles, 9 de mayo de 2018

El que un pájaro encierra le quita vida y color (Recitao)


*
*
Y mientras que estaba ahí,
vi un pajarito enjaulado,
el pobre estaba encerrado
en un calabozo chico;
es triste lo que yo explico,
pero él estaba en prisión
con la cola en un rincón
y en otro rincón el pico.

-¿Hace mucho que ahí está?
yo al hombre le pregunté,
¿por qué preso lo tenés,
que hacés que no lo largás?
-Si lo largo se me va,
me dijo-y yo no quisiera..
Y hablando de esa manera,
él me dijo: "es mi amigo
y lo voy a tener conmigo
hasta el día en que me muera".

Me puse medio nervioso
y al hombre le contesté:
-Si es tu amigo y lo querés,
sacalo del calabozo.
No es violador, no es mafioso,
nada a nadie le robó,
para ser libre nació,
por eso pienso ¡qué pena!
de que cumpla una condena
porque a vos se te ocurrió.

El pobre llegó a esta vida,
para ser libre en el mundo
pero vos en un segundo
le prohibiste la salida;
él ya no vuela, no anida,
de todo eso está ausente
pero como un delincuente
ahí está de puerta atada
lo triste es que no ha hecho nada
porque es un pobre inocente.

Por ser lindo lo encerraste,
y es solamente por eso
que el pobrecito está preso,
¡mirá qué bien lo premiaste!
a sufrir lo condenaste,
tal vez a vos no te cierra
pero al que un pájaro encierra
le quita vida y color,
es lo mismo que a una flor
que la arrancás de la tierra.

Una persona muy buena,
el hombre que lo tenía
dijo: "canta todo el día
y de alegría me llena"...
Y cumpliendo esa condena,
ahí el pájaro se planta,
abre grande la garganta,
yo le dije: ¿qué hace ahora?
¿no será que el pobre llora
y vos te pensás que canta?.

Tal vez el pobre te llame
y entre esas rejas se asoma
y él hablándote en su idioma,
te está diciendo: "¡soltame!"
Dijo el hombre: "aunque lo ame,
ya la puerta le abriré",
y hasta la jaula se fue,
diciéndole algo profundo:
"andá a recorrer el mundo
que hasta hoy no conocés".

Y ahí el pájaro girando
puso atención en la puerta
y al verla que estaba abierta,
se agachó y salió volando;
y yo me quedé pensando,
por hablar lo que consigo
por eso a todos les digo,
vamos a terminar con eso:
¡quien tenga un pájaro preso,
lárguelo, como mi amigo!
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*Faltan los dos primeros versos

martes, 8 de mayo de 2018

La tropilla de mis sueños

(Pintura: Malena Berrueta)


Me chifla el viento al oído
murmurando sus pesares;
los campos parecen mares
donde el pastizal se mece.
La pucha si me parece
¡que nada hay más hermoso,
de un paisaje majestuoso
donde la madre natura,
se siente tan fresca y pura
desde el vientre silencioso!

Soy la prienda enamorada
de las cosas de mi tierra,
es por todo lo que encierra.
Me relincha el corazón,
corcoveando la emoción
en el pecho se hace astilla,
los fletes de mi tropilla
van pintando el pensamiento,
dejandomé sin aliento
ante tanta maravilla.

Hay un zaino, un overo,
un gateao livianito...
tengo un lobuno mansito;
el tostao mala cara,
el picazo que se para;
un oscuro, un doradillo,
el alazán y un tordillo
si me parece pintado,
está el tobiano tusado,
un moro, un bayo, un rosillo.

La tropilla de mis sueños
bajo este cielo estrellado
es un canto iluminado
de ilusión y de esperanza.
Es como punta de lanza
que va a mi pecho cimbrando,
mientras estoy galopando
por las sombras de la noche,
poniendo mi voz un broche
a lo que voy recitando.

Tengo un potrero en mi alma
donde descansan las penas,
donde corren por mis venas
emociones y quebrantos,
echandolé el lazo a un llanto
que retobao se asoma,
disparando hacia la loma
de mis azules pasiones,
donde pastan ilusiones
y se juntan los aromas.

Ha visto, suy dura'e boca,
ningún freno me acobarda;
si el pensamiento se tarda
para entregarme una copla,
soy como el viento que sopla:
me sobra la inspiración,
siempre tengo en un rincón
algún verso reservao,
y soy para los mandaos
como comadre en reunión.

El campo es la madriguera
de todos mis pensamientos.
En él encontré momentos
que me marcaron la vida,
siendo mujer con heridas
que la nostalgia me causó
y que el tiempo se llevó
entre largas cebaduras,
al piño de la amargura
que mi corazón juntó.

Muy lindo es amanecer
bajo la luz de un lucero
sin más pilcha que un apero
calentando la osamenta,
no te asusta la tormenta
ni oscuros nubarrones;
es que te sobran garrones
para aguantar lo que venga,
aunque es bueno se prevenga
toditas las situaciones.

Se me anuda la garganta
cuando voy desembuchando,
poco a poco voy soltando
del corral de la memoria
una tajada de historia
que van mis versos tejiendo.
Todo lo que estoy  sintiendo
en estas décimas canto
y en ellas mi voz levanto
para que vayan sabiendo.

Esta sabia que Dios me dio
pa'entretener los oídos,
en un silencio que pido
y entregando el corazón;
yo, tan solo soy un montón
de palabras reservadas,
para robar las miradas
del oyente silencioso,
con este verso precioso
de rimas emocionadas.

lunes, 7 de mayo de 2018

Romance al caballo de pecho


Jugueteando en la memoria,
memorias de historias viejas,
campos abiertos del Pampa
con manadas que atropeyan
y galopes de Gauderios
de la España somnolienta.
Que reclama sus poderes
en las llanuras de América.
Vientos de la Patagonia,
nieves de la cordillera.

Las zainas aguas del río
de la plata que se encrespa,
le dan al caballo criollo
al que linduras le restan
para el andar y el andar
la gateada resistencia.
Así llega hasta el recado
la argolla de la asidera
donde se prende la historia,
manos baquianas enseñan
el pértigo del camino
en un rumbo de pecheras.

El puerto de Buenos Aires
fue de carros y carretas
por antiguas rastrilladas
la historia se hizo leyenda,
los vagones y las chatas
son los padres de la huella.
El primer camino tuvo
una alegría y una pena,
la milonga del carrero
y el adiós de la querencia.

De la cincha, pasa al pecho
como cumpliendo su gesta,
laboriosa, tranco y tiro
por las llanuras de América.
¿Por las llanuras? ¡Qué digo!
Por las barrancas y cuestas,
por los duros pedregales
los caminos de la sierra
por los montes de espinillos,
por las bardas solariegas.

Fue así creciendo la patria
pecho a pecho por la huella,
también en tu lomo humilde
el saqueo se perpetra.
Llevan la plata y el oro
que el Alto Perú le entrega.
Mas que "entrega" que le sacan
sobre la sangre pareja
de los hijos de Atahualpa
que tienen la muerte muerta.

Ahí también pusiste el pecho
sin preguntar si era esa
la causa de la justicia
o la injusticia tremenda
de despojar de sus bienes
a los hijos de esta tierra.

La guitarra en los fogones
pone la copla en las ruedas
y las primeras milongas
nacen junto a la carreta.
El viejo yugo del buey
toma vida y se aligera
tranco lerdo se hace trote
y las huellitas son senda,
entre medallas de sangre
que le dejan las pecheras.

Los chuzos criollos sorprenden,
se despiden de la lenta
carreta de la colonia
y nace la patria nueva.
Con crespones y alaridos
de los gauchos que celebran
un mayo que canta nuestros
cielitos de independencia.
Fuiste el mismo que llevaste
los cañones a la guerra
y en ancas de la esperanza
nuestros hijos a la escuela.

Como muchos de nosotros
de la vieja Europa herencia
acriollada como nunca
nace mestiza en América.

Pingo de pecho al pescante
no cualquiera se le trepa,
se ve distinto el camino
se ve el largor de las leguas,
hasta el corazón lo siente
el que maneja las riendas
que distancia y horizonte
con humildad nos conversan.
Pingo de pecho, tenemos
de admiración una deuda.

Lo callado de tu esfuerzo,
lo noble de tu tarea
en una chacra tordilla
donde familias enteras
trabajaron palo y palo
en la lucha de la siembra
sin estar en los papeles
del reparto de la tierra.

Pueblos, fortines y postas
al trote unió la galera,
el mayoral se jugaba
hasta el pellejo en las riendas.
Carne, pan, verdura y leche
llevaron las jardineras
en un sulky cuantos niños
viajaron hasta las letras;
al pescante el horizonte
hablaba...como de cerca.

Colonia del Salado, 2003.

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(Pintura: Malena Berrueta)




Del puente de fierro al desplayado (Aire de huella)


Esta huella es el canto
de la llanura,
la anduvieron los soles
la anduvo la luna.

Por la huella del llano
va mi gateado
voy al galope corto,
voy pa´l Salado.

La anduvieron mis indios
los colorados
del viejo puente'e fierro
pa'l desplayado.

Lralaralarala
del viejo puente'e fierro
pa'l desplayado.

Esta huella es el canto
de mis varones,
se bañaba la luna
en los cañadones.

Esta es la misma huella
de mis mayores
de la Guardia'el Monte
voy pa'las Flores.

La anduvieron mis indios
los colorados
del viejo puente'e fierro
pa'l desplayado.

Laralaralarala
del viejo puente'e fierro
y el desplayado.


Payada pa' Satán

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'Payada pa' Satán' es un magnífico y poético cortometraje argentino realizado por los hermanos Antonio y Carlos Balseiro que denuncia la mega-minería, una industria químico extractiva que genera graves impactos a todos los ecosistemas del mundo, 
contamina las reservas de agua dulce, afecta la salud de millones de personas y financia graves violaciones a los derechos humanos.

'Payada pa' Satán' mezcla la animación con la imagen real de una forma sorprendente. Un cortometraje de técnicas  combinadas en el que se buscó generar una imagen innovadora a través de la complementación de diferentes técnicas y escalas.

El cortometraje nos cuenta la historia de un gaucho y su esposa que viven tranquilos en el campo hasta que un día comienzan a escuchar explosiones lejanas y la tierra comienza a temblar. Decide salir a caballo a ver que es lo que está sucediendo, encuentra un gigantesco pozo en el medio de las montañas y llega a la conclusión de que "Satán" hizo ese pozo para unir la tierra con el infierno. Del pozo del diablo llegan tiempos de miseria y enfermedades. "Satán" no puede ser detenido, pero.. es realmente "Satán" el que hizo ese pozo?

miércoles, 25 de abril de 2018

La guitarra

(Foto: Alex Waterhouse-Hayward)




He mirado la Pampa
desde el traspatio de una casa de Buenos Aires.

Cuando entré no la vi.

Estaba acurrucada
en lo profundo de una brusca guitarra.

Sólo se desmelenó
al entreverar la diestra las cuerdas.

No sé lo que azuzaban;
a lo mejor fue un aire del Norte
pero yo vi la Pampa.

Vi muchas brazadas de cielo
sobre un manojito de pasto.

Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
mientras leguas y leguas
caen desde lo alto.

Vi el campo donde cabe
Dios sin haber de inclinarse,
vi el único lugar de la tierra
donde puede caminar Dios a sus anchas.

Vi la Pampa cansada
que antes horrorizaban los malones
y hoy apaciguan en quietud maciza las parvas.

De un tirón vi todo eso
mientras se desesperaban las cuerdas
en un compás tan zarandeado como éste.

(La vi también a ella,
cuyo recuerdo aguarda en toda música).

Hasta que en brusco cataclismo
se apagó la guitarra apasionada
y me cercó el silencio
y hurañamente tornó el vivir a estancarse.





Mirta Alvarez interpreta una milonga de su autoría: "Huellas de Luz" que acompaña la lectura del poema de Jorge Luis Borges.

Me gusta

(Pintura: Aldo Chiappe)



Me gusta en las madrugadas
Serenas y misteriosas
Mirar con la manta rosa
Que se emponcha la alborada,
Escuchar la clarinada
Del cencerro que allá lejos
Alerta mis azulejos
Y ese monótono ruido
Como si fuera un quejido
Que larga el molino viejo.

Me gusta ver al tranquito,
Cuando pinta el horizonte,
Sombras a trasluz del monte
De colores infinitos.
Sentir… cuando necesito
El silencio campo afuera
Y en una noche cualquiera
Por temple y en la guitarra
Tocar las notas bizarra
De un estilo a mi manera.

Me gusta cuando la tarde
Viste un traje de misterios
Bajo silvestres sahumerios
Antes de que el sol se guarde;
Ver en un sencillo encuadre
Una tropilla entablada,
Con la madrina trabada
Mientras corta el domador
Un arisco flor y flor
De penacho y boca atada.

Me gusta con la tormenta
Que retoza la yeguada,
Porque en cada atropellada
Es un malón del setenta,
Ver la senda polvorienta
De los reseros de antaño
Y a veces parece extraño
Porque encuentra el alma mía
Belleza, luz y poesía
Donde otros ven campo huraño…

martes, 24 de abril de 2018

La pobreza

(Dibujo: Martín Malharro)



Yo he vivido a la par de la pobreza
sin embargo le estoy agradecido
porque no es la ilusión ni la esperanza
pa’l que todo le sobra porque es rico...

Estando sucio’e tierra solamente
con la conciencia limpia y con trabajo,
se puede ser muy rico simplemente
con un vaso de vino y un churrasco.

Yo no quiero un palacio con alfombras
-En su alero no cantan las calandrias-,
y en mi rancho quinchao de piso’e tierra
es más lindo escuchar una guitarra...

No le siente el sabor al vino en copa
quien no ha bebido el agua del arroyo
ni valora el fogón aquel que nunca
sintió el frío ganarse bajo el poncho.

Yo nunca renegué de mi pobreza
y siempre puse flores entre abrojos,
es muy lindo ganar cuando es difícil
y es muy triste perder…Teniendo todo.

Que duerman en la historia (Valseao)

(Pintura: Michael Godfrey)



El sol muere en el monte
con resplandor de sombra,
un brillo está en el aire
de lento atardecer
la brisa adormecida
despierta en una alondra
y un eco del pasado
parece descender.

Debajo de mi alero
junto a la vieja tina,
el viejo jazminero
se ve reverdecer,
el loro convencido
se trepa a la glicina
y todo me parece
volverse del ayer.

Allá en el horizonte
con notas de canciones,
quedó la serenata
dormida en un balcón,
¡que vuelvan payadores,
guitarras y malvones,
con versos andariegos
de dulce inspiración.
Cantemos despertando
las rejas, los balcones,
las flores y los sueños
del mozo trovador;
que ranchos y casonas
de todos los rincones,
se olviden los caudillos
pensando en el amor.

Que vuelvan las leyendas
en ruedas de fogones,
los cuentos del abuelo
con tono angelical,
mientras que en los rescoldos
en noches de pociones,
con chispas de recuerdos
comience a reanimar.

Que duerman en la historia
los bravos montoneros,
divisas de colores
y el gaucho desertor;
que avance nuestra patria
por un camino lleno
de lírica romanza
que el pueblo no olvidó.