miércoles, 23 de abril de 2014

El "Cruz Nevada"



Era un Gateado cruz nevada
medio zarco y desconfiao,
hijo de padre pintao
pero de madre gateada,
de crina entera y volcada
le caiban como dos gajos,
¡lindo animal pa'l trabajo!
de mirada un tanto altiva
bien cargadito de arriba
pero liviano de abajo.

Después de mucho soguearlo,
la tarde que lo ensillé,
tan cortito que lo saqué
que no hacía mas que chistearlo;
mi intención era domarlo
sin dejarlo corcovear,
y lo quería acostumbrar
si era posible, resalto,
a que no pegara un salto
jamás pensando voltear.

Al poco tiempo lo andaba
sin bozal y sin recao,
con las riendas y el bocao
pero siempre desconfiaba;
pa cualquier lao lo volcaba
sin tenerle que hacer seña,
y en las mañanas sureñas
cuando dispara el vientito
sabía galopear cortito
como quien manso se empeña.

Siempre recuerdo aquel día
¡linda tarde de verano!
que arriábamos con mi hermano
como 100 vacas con cría;
yo bien montao me reía
cuando alguna se cortaba
porque al punto las volcaba,
de un tirón hasta el rodeo
y el gateao sin sarandeo
cuando podía escarceaba.

Y al atropeyar confiao
dos terneros sin marcar
justito que fue a saltar
un piquillín mi montao,
quedó el cabresto enredao
en unos Chañares chicos
de la punta y clarifico
que al zafar como un ondazo
con la presilla de paso
le chicoteó el hocico.

Pego un ronquido fogoso,
como quien se desperaza
y se abrazó la cabeza
pa corcovear empeñoso
y yo que fui desde mozo
aficionao a los flete'
como pa que me respete
lo grité sobre la cancha
y le asenté un lonja ancha
como lo haría un jinete.

Pero éste en vez de achicarse
se agrandó sobre la senda
y se me vino en las riendas
como amagando a volearse;
pensé que habría que zafarse
pa no quedar de colchón
y como de muchachón
no fui tan rodilla suelta
al venirseme de vuelta
le aflojé como un chambón.

Pa´mi que tocó el suelo
con la cola en ese instante,
y de ahi picó pa 'delante
como quien prosigue el duelo.
Sentí de golpe recelo
sobre el lomo del sotreta
y lo mismo que a un maleta,
me desprendió del recao,
pa´largarme amontonao
como piojo en camiseta.

Y aunque fue grande el suelazo,
sobre unas toscas que había,
lo que más me consumía
era verme chambonazo.
Pensé que los años al paso
querían gastarme tambíen
porque antes por Nequechen
en esos trances apurao,
si no caibamos abrazaos
siguro le salia bien.

Volví a montarlo al gateao,
y salí pensando en pleno
que sería falta' d'estreno
por eso me había bajao;
desde esa vez asustado
quedó hasta en la montada
y un montón de corcoveadas
más le aguante por allí
hasta que un día lo vendí
con todita una yeguada.

Amaneciendo en La Pampa (Estilo)



Cada vez que por el este
se asoma limpio el lucero
y por huellas del pampero
la noche juye al oeste;
al enfocar el celeste
cielo, la luz bendecida,
se despiertan las guaridas
y en las playas con destreza:
el choique se despereza
sobre la pampa dormida.

Y en zonas donde el rocío
llora algún lejano amor,
parece un humo el vapor
sobre la cara del río.
Y entre silbo y pío-pío,
el campo alegre se viste
y frente a los ojos tristes
del horizonte en las lomas
baga en el aire un aroma
que solo en la Pampa existe.

Y entre relinchos matreros
de la potrada baguala,
el alba estira sus alas
pa despedirlo al lucero.
Balan toros y corderos
de donde el rodeo acampa
y desde el cerro a la zampa
el día avanzando va,
como anunciando que está
amaneciendo en la Pampa.

El regreso (Triunfo)



No me afloje mi bayo,
déle parejo
por el regreso.

M'empujan los recuerdos
a la querencia
de larga ausencia.

Me han besado los vientos,
¡quién lo diría!
cuando volvía.


Se acortan las distancias
y voy pensando
que vuelvo al pago.
Lailaralalaralaila...
qué vuelvo al pago
y ésto es halago.

Saludan mi regreso,
por los potreros,
algunos teros.

Chicotea el pañuelo,
contra la espalda
y el lazo el anca.

Juega con la coscoja
al ir llegando
mi viejo bayo.

Y al ver que ya me acerco
a mi pueblito,
pego éste grito...
Lairalalalalaila,
pego éste grito:
¡Soy de Arbolito!

Por el gatiau de Huenchul




Salú, paisano Huenchul,
que ha de’star preocupadazo
vaya primero, un abrazo,
más grande que’l cielo azul.
Paso a decirle, Saúl,
con abultada alegría
que de aquí en más no querría
verlo triste y preocupau,
porque le tengo el “gatiau”
que se le jue’l otro día.

En verdá, una pinturita,
hermoso pingo el “gatiau”,
hasta los vasos calzau
y de orejas chiquititas,
cabeza bien formadita
y en las riendas obediente,
vivaracho, inteligente…
lo entré a una yerra el domingo
y le aseguro, que al pingo,
le falta hablar solamente.

Usté, en el rastro encontrau,
notó que no se había juido…
pero no ha sido un bandido
el que se lo hubo llevau…
Se le sentó de apurau
el chico Claudio Maciel,
al decirle Don Fidel,
que su madre agonizaba
y a viva voz lo llamaba
para despedirse de él…

En tan grave circunstancia
de su “gatiau” se agenciaba,
porque su tropilla estaba
en el puesto de la estancia;
antes de acortar distancia,
en su ranchada llamó,
como usté no respondió
tal vez, por haber salido,
el pobre no había tenido
ni tiempo a pedírseló…

Llegó hasta el puesto pidiendo
que por favor lo ayudara…
y le ensillé el “malacara”
que le cambié al Coti Rendo;
noté al muchacho sufriendo
y no es pa’ menos el caso,
se despidió, apuradazo
y junto con su animal
también me dejó el bozal,
los dos cabrestos y el lazo.

Me dijo entre otras cuestiones
que en cuanto pueda, realmente,
él mismo, personalmente
le va a dar esplicaciones.
Como agarré vacaciones
-que buena falta me hacía-,
saldré de “Las 3 Marías”
con rumbo al Río Colorau
para llevarle el “gatiau”
que se le jué’l otro día…

jueves, 10 de abril de 2014

La Taba, juego tradicional

La tabeada (Milonga)



Dividió la concurrencia
la tabeada y las cuadreras
que de una u otra manera
daba al gaucho complacencia
y entre empanadas y escancia
se puso en juego la taba,
que al pulpero autorizaba,
uno de la comandancia
con quien dividía ganancia
al final de la sudada

Nunca falta un busca vida
que por jugar desespera
y al que tira o al que espera
va en toda mano prendido,
en su suerte convencido
va dejando peso a peso
sigue a dos puntas el hueso,
quiere tirar sin pensar;
en todo juego ha de hallar
la trampa, el ratón y el queso.

-"¡Al que tira voy diez pesos!"
grité agarrando la taba
mientras cien ojos estaban
como colgados del hueso.
Iba a tirar cuando en eso
dijo una voz altanera:
-"¡Pago, yo voy al que espera!"
y la jugada se armó
tiré la taba y salió
de cu...rva de vuelta entera.

Murmuraban los de afuera
a los lados de la cancha
con voz entonada y ancha
al que tira o al que espera...
-"Yo me llamo Juan de afuera",
dije: "y corto por lo sano,
en mi juego soberano
naide se vide en el susto
y se la clavé a mi gusto
como puesta con la mano".

Murmuraban los de afuera
a los lados de la cancha
con voz entonada y ancha
al que tira o al que espera...

-"¡No pago por ver tirar!"
dijo el otro con razón,
busca tierra en el talón
unta la mano y se apronta,
cuando la taba remonta
el tiro calla la ronda
porque se ve que en la comba
se vuelca de tal manera
como una taba culera
y echa una clavada hedionda.

Y haciendo jugar la taba
con la mano en probación
se adelante otro varón
hasta la raya y se para
el brazo al tirar se envara
después la semi flexión
con que prepara el envión
y sale al aire impulsada
la taba que cae clavada
y grita: "¡Suerte!", el montón.

El tiro colmó mi anhelo
al ver la taba quietita
que ahi quedó bien pegadita
con la cara vuelta al cielo...
Rodó la plata en el suelo
que es redonda para eso
eché hacia atrás el pescuezo
y grité: "¡Pido disculpas!
también... a falta de pulpa
me se arreglar con un hueso..."




Mañanitas camperas (Milonga)



Mañanitas campesinas,
rubias como los trigales,
acuarelas matinales
 donde ensayan sus aprontes,
sobre los pechos del monte
 el canto de los zorzales.

Mañanitas campesinas
de nuestro medio rural
en donde el hombre mensual
hace patria sin horario
sacrificando un salario
por un bienestar social.

Mañanitas campesinas
del paisano y la paisana,
del hermano y de la hermana,
del abuelo y de la abuela
y del niño sin escuela
que es el hombre del mañana.

Mañanitas campesinas
de la china verdadera,
la que a su paisano espera
aguardando su regreso
con un sol en cada beso
y un amargo en la tranquera.

Mañanitas campesinas,
la madre naturaleza
disimulando pobreza
premió de fruto tu vientre
para que el amor encuentre
su santidad en cada mesa.

Mañanitas campesinas,
idioma azul del cencerro,
pampa, llanura y cerro
hablan de cabalgadura
como la inmortal figura
querida de Martín Fierro.


Como hizo Dios a la mujer


(Talla en madera policromada Siglo XVIII, arte novohispano)

Dicen los que han estudiao
que cuando el mundo formaba,
tanto el Señor trabajaba
que al sin se sintió cansao.
Al verlo así, aprovechao
como siempre Lucifer,
le dijo: "No puede ser
que se me canse el Señor";
y Dios pa bien del amor
hizo al hombre y la mujer.

Formó con tierra mojada,
algo así como un muñeco,
lo sopló, y al quedar seco
resultó carne rosada.
Clavó el Diablo la mirada
en lo que no podía créer
y Dios para hacerle ver
su cencia ¡qué maravilla!,
sacó al hombre una costilla
y de ella hizo a la mujer.

Rompió el güesito pelao
y formando un armazón
encerró allí el corazón,
más tierno y más delicao.
Le dijo al diablo asombrao;
aura traime muchas flores
de diferentes colores,
y cuando el diablo las trajo
hizo el cuerpo sin trabajos
llenándolo de primores.

Sacó a una estrella el fulgor
y se lo puso en los ojos;
y pa hacer sus labios rojos,
los pétalos de una flor.
Puso en ellos el temblor
del vuelo'e la mariposa,
le dió condición de diosa
por su bondá y su belleza.
¡Por eso es que cuando besa
resulta más deliciosa!.

Después que a estos seres hizo,
dijo al hombre que se juera,
junto con su compañera
pa'l jardín del paraíso.
Pero mandinga no quiso
dejar la bola correr
y afanoso por romper
la gran obra del Señor,
se hizo serpiente el traidor
y todo lo echó a perder.




miércoles, 9 de abril de 2014

En el auto




Bien sentao: la vista al frente,
y agarrao a la ruedita,
que está afirmada y lisita
y que obliga a ser prudente;
miráo por toda la gente,
como con almiración,
me hallaba en una ocasión,
en mi coche "voiturette"
anca redonda, paquete,
y lleno de relumbrón.

Con desconfianza miraba
porque era poco baquiano,
sin perderle ojo a la mano
que el rumbo me señalaba.
Y se hizo la cosa brava,
cuando sonó el gorgorito
medio enojao y cortito
con que manda el vigilante
que atropelle el manejante
sin tardanza y ligerito.

Le puse el cambio en primera,
y le hundí el "encerador",
dentró a roncar el motor
en segunda y en tercera.
Y como si poco juera,
la cuestión de manejar,
se me acomodó a la par
una moza pa estorbarme,
u tal vez pa convidarme
con ganas de disparar.

Y dentramos a correr
pero no atropellar,
a un viejo que iba a cruzar
y que no me pudo ver,
llegué el manubrio a torcer,
ladiando la dirección;
atropellé un ventanón
subiendo por la vedera
deshaciendo una vidriera
y me corrí hasta el salón.

Había quedao el suelo,
sembrao de cien golosinas
de tortas, de masas finas,
confites y caramelos.
Y jueron mis desconsuelos
ver las gomas desopladas;
las mujeres desmayadas,
el enojo del patrón...
¡Yo en esta situación
y en la pior de las guapiadas!

El mulato Guevara





Estanislao era en nombre,
de "apelativo": Guevara...
Llegó de'l lao del Tandil
pa'trabajar en la estancia
y era tranquilo, callao...
cumplidor, ¡sin una maña!

Bastante "mulato" el hombre
(tenía un barbijo en la cara)
y aunque vino pa'unos días,
cuanti más unas semanas...
despacio se aquerenció
y "echó raices..." en las casas.

Reservao ¡más de la cuenta!...
hablaba cuando le hablaban
y rara vez del pasado
alguna cosa contaba;
por eso de boca en boca
los comentarios pasaban...
."¿Será algún preso escapao...
o habrá peliao... y dispara...?
-Más bien yo diría que no,
pa' mí que tiene encerrada
alguna pena de amor
y vino aquí pa'olvidarla...
-¿O por ahí... debe una muerte
y no ha de querer pagarla...?
Si de balde no se lleva
un "benteveo en la cara..."

Vaya a saber qué misterio
dentro de su vida guardaba;
pero al ser buen compañero...
más derecho que una vara,
ninguno lo hacía a un lao
y su trato respetaban...
¡Y eran dos misterios juntos
su nombre y él... en la estancia!

Ayer... ensilló y se jué
¡a naides le dijo nada!...
pero pienso que esta vez
no ha de golver pa'las casas.
Tempranito dende el pueblo
le trajeron una carta...
y de entonces no habló más,
se jué sin decir palabra.
Y la pionada... decía:
-"¿Se le habrá muerto su mama...?
o... tal vez alguna deuda
que al "mulato" le reclaman...?
-¿quién te dice... que la moza
se ha arrepentido... y lo llama?"
Y siguen así opinando
sobre la vida'e Guevara!...
Y todos son comentarios
pero naides sabe nada.

Asígún ... dijo un resero
una tarde en "La Blanquiada"
... que supo haber conocido
una güelta,a un tal Guevara
que andaba juido del pago
por una pena machaza...

...Se había casao el hombre
vivía una vida honrada
y justo cuando la china
un gajo d'él le dejaba...
¡Dios se la llevó pa'l cielo
al mesmo tiempo'e ser mama.

Ayer... encontró un papel
la cocinera'e la estancia...
cuando jué a barrer la pieza
donde vive la peonada...
y como ella de leer
sabe poco o casi nada,
la llevó pa'l escritorio
donde el patrón se encontraba.
Y al repasarla sus "vistas"
se le ñubló la mirada.
Era letra de un gurí
(por ahí su primera carta...)
y al medir por la escritura
una agüela... le dictaba
y errándole a los renglones
decía: "Estanislao Guevara...
el que le escribe es su hijo,
siete años cumplo... mañana
y quisiera de regalo
ya que no tengo a mi mama
recibir pa mi "santo"
la visita de mi tata.

Y quedó mudo el patrón
con la mirada clavada
en aquél papel escrito
que entre sus manos... temblaba...
¡Hasta que alcanzó a decir
entre palabras cortadas...:
-"¡Con razón era "callao"
este... ¡Estanislao Guevara!".


(Pintura: Hugo D'Adderio)